La Inmersión Bejarano: un valioso recorrido audiovisual

La Inmersión Bejarano: un valioso recorrido audiovisual

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El documental La Inmersión Bejarano, dedicado a la obra pictórica de Agustín Bejarano Caballero (Camagüey, 12 de diciembre de 1964), realizado por Juder Laffita, director de Arte Video Producción, será presentado próximamente en la televisión cubana y en varios centros de la enseñanza artística, entre estos la Academia de Artes Plásticas San Alejandro, de la capital.

Primeros años. Foto: Cortesía de Agustín Bejarano

El material fílmico llega a estos espacios después de haber sido dado a conocer en las plataformas Facebook e Instagram, donde recibió una favorable acogida de la crítica y de los espectadores. Con una duración cercana a la media hora, el video propone una síntesis de las principales etapas creativas de Bejarano en pintura, desde sus primeros acercamientos al arte en la ciudad de Camagüey hasta su trayectoria profesional en 2010.

El video efectúa un exhaustivo recorrido por la vida y la fecunda obra de un creador reconocido, fuerte aspirante desde hace ya varios años al Premio Nacional de Artes Plásticas, además de destacarse por su permanente interés en la historia y la cultura cubanas, así como en los clásicos y en las expresiones del arte universal. Desde niño, en medio de ese ajetreo intelectual, comenzó a preguntarse por la vocación del hombre, sus búsquedas y conflictos desde tiempos remotos, inquietudes que han acompañado buena parte de su trayectoria artística.

A través de testimonios, imágenes de sus obras pictóricas y referencias a sus distintas y prolíficas etapas de trabajo, el video permite aproximarse a la particular visión que este maestro de las artes visuales posee particularmente sobre la pintura, ya que al grabado y la escultura se han dedicado otras realizaciones del propio Laffita. También revela su fascinación por encontrar nuevos materiales capaces de propiciar soluciones plásticas diversas; exploración que le ha permitido escudriñar otras dimensiones de su realidad y del mundo, en un proyecto que prolonga sus ya antológicos trabajos en torno al equilibrio entre el ser y el no ser, entre el bien y el mal, entre lo conocido y lo desconocido.

Esta imaginería encontró una fértil y profusa continuidad en la serie Los ritos del silencio, iniciada entre 2002 y 2003 como consecuencia de las derivaciones ideoestéticas de Imágenes en el tiempo, conjunto de piezas realizado entre 1998 y 2002. Estas obras propiciaron nuevos derroteros en su proyección artística, específicamente por la fuerza de un discurso pictórico  tridimensional, cosmogónico y primigenio.

En el documental se observa cómo el artista asume ese empeño con la convicción de que, en la medida en que explora sus propios medios expresivos, provoca en el espectador una suerte de encantamiento y una misteriosa complicidad en la interpretación de la vida. Se trata de un ejercicio concebido desde la fidelidad a sí mismo y a sus convicciones. Bejarano cree en el arte y no en las pecaminosas y retorcidas conductas humanas, y esa postura ética atraviesa sus imágenes, sus materiales y sus procedimientos.

Bejarano  junto a una obra de la exposición Fronteras humanas. CDAV, 1996. Foto: Cortesía de Agustín Bejarano

Las cámaras de Juder Laffita registran las variables dimensiones de las obras del creador, en su mayoría de marcado carácter matérico y realizadas en formatos de sugerente simbolismo cósmico. En ellas emergen configuraciones caprichosas, unas veces surgidas al azar y otras provocadas por la perseverancia del acto creador. La materia, lejos de ser un elemento pasivo, se convierte en espacio de descubrimiento, resistencia y diálogo.

En general, la obra de Bejarano propone reflexionar y también disfrutar, con ternura y espanto, mediante la mirada crítica de sus hábiles y testarudas proyecciones. El artista no ofrece respuestas cerradas. Sus piezas abren zonas de incertidumbre, interrogaciones y posibilidades interpretativas en las que el espectador participa activamente.

 

De Camagüey a la formación profesional

Uno de los momentos más significativos del documental es el testimonio del propio Bejarano sobre su formación. El artista explicó que, antes de comenzar en 1984 la licenciatura en Grabado en el Instituto Superior de Arte, apenas dos meses antes se había graduado en la Escuela Nacional de Arte, en la especialidad de Pintura.

Pintura de tesis en la ENA. 1984. Foto: Cortesía de Agustín Bejarano

Al realizar la prueba de pase de nivel para continuar sus estudios, tomó una decisión que marcaría su carrera: simplemente cambió de fila y se incorporó al grupo que realizaría el examen para la especialidad de Grabado. Aquel gesto, aparentemente sencillo, abrió una nueva etapa en su desarrollo profesional y le permitió profundizar en una disciplina que luego transformaría de manera sustancial.

Rememoró asimismo que ingresó en 1976 en la Escuela Provincial de Arte de Camagüey, donde estudió durante cuatro años. Posteriormente, después de realizar la correspondiente prueba de pase de nivel, ingresó en la ENA en 1980.

Entre las experiencias que más impresionaron al joven estudiante destacó el descubrimiento de la enorme cantidad y variedad de materiales para las artes plásticas disponibles en aquella institución. El contacto con nuevas herramientas y procedimientos amplió sus posibilidades de creación y alimentó una curiosidad que, con el paso del tiempo, se convertiría en una de las constantes de su obra.

El artista recordó también la emoción que sintió cuando llegó a La Habana en 1980 y logró ingresar en la ENA, un sueño largamente acariciado durante sus años de estudio en Camagüey. En su relato subrayó el respeto, la consideración y la admiración que siente por los profesores que contribuyeron a su formación. Muchos de ellos, señaló, sacrificaron parte de su tiempo de creación para dedicarse a la docencia y transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones.

Esa relación con la enseñanza continuaría más adelante. Durante una estancia en México, Bejarano tuvo la posibilidad de impartir clases en la Universidad de Monterrey, donde diseñó un Taller de Grabado sobre Plástico y otro de Dibujo del Natural. En Cuba, fue profesor de la Academia San Alejandro en 1993, año en que coincidió con la artista Belkis Ayón, quien también impartía clases de grabado en el mismo taller.

El video de Laffita muestra parte importante del grueso fundamental de la producción pictórica de Bejarano. Pueden apreciarse la calidad de sus dibujos, la complejidad y expresividad de sus composiciones, así como el sentido eminentemente conceptual de sus obras que permiten comprender la coherencia interna de su lenguaje. Las imágenes no se limitan a presentar un inventario de creaciones: establecen relaciones entre etapas, series, procedimientos y preocupaciones conceptuales.

 

Síntesis de varias etapas creativas

El documental abarca las diferentes etapas creativas de Bejarano hasta los primeros diez años del presente siglo. El guion del video parte de su niñez en Camagüey, continúa con su ingreso en la enseñanza artística y concluye con las producciones comprendidas en la etapa antes señalada, intención que abre las puertas a otra posible realización audiovisual que abarque hasta los tiempos  actuales. En esa trayectoria se condensan series, premios, experiencias docentes y otros materiales de importancia para entender la evolución de su pensamiento visual.

Bejarano en su taller junto a una obra de la serie Anunciaciones. 2000. Foto: Cortesía de Agustín Bejarano

La estructura del audiovisual permite seguir el tránsito del artista desde sus primeras inquietudes hasta la consolidación de un lenguaje propio. Al mismo tiempo, evidencia que su obra pictórica no ha permanecido estática. Por el contrario, cada serie parece conducirlo hacia nuevos territorios, en los que la materia, el símbolo y la memoria se combinan para construir imágenes de intensa resonancia.

Imágenes en el tiempo y Los ritos del silencio ocupan un lugar esencial en esta lectura. La primera serie abrió nuevas posibilidades para su proyección artística; la segunda profundizó en una imaginería marcada por el misterio, la ritualidad y el silencio como espacios de conocimiento. En ambas se percibe una concepción del arte como vía para penetrar zonas profundas de la existencia.

La obra de Bejarano en pintura, a la que está esencialmente concebido el video,  se mueve entre lo visible y lo oculto, lo racional y lo intuitivo, lo material y lo espiritual. Sus configuraciones, a veces geométricas y otras orgánicas, parecen surgir de una cosmología personal en permanente transformación. La dimensión cósmica de sus formatos no constituye un recurso meramente ornamental: expresa una voluntad de relacionar al individuo con fuerzas, tiempos y espacios que lo trascienden.

Políptico de la serie Fronteras humanas en la Feria Internacional de arte de Toronto. 2003. Foto: Cortesía de Agustín Bejarano

El documental La Inmersión Bejarano, realizado por Juder Laffita, propone un recorrido por la trayectoria y el lenguaje visual de uno de los artistas más significativos de la plástica cubana contemporánea. La producción se distingue por su voluntad de divulgar, contextualizar y acercar al público a la creación de Bejarano, mediante una mirada que articula imágenes, testimonios y referencias esenciales sobre su vida artística.

La obra audiovisual no se limita a presentar una selección de pinturas. Su principal aporte reside en construir un espacio de reflexión en torno a los temas, búsquedas formales y preocupaciones que atraviesan la producción del artista. A través del registro de sus piezas y de la palabra del propio artista,  el documental ofrece herramientas para comprender las particularidades de una propuesta marcada por la experimentación y la permanente exploración de los recursos expresivos.

Bejarano junto a Nina Menocal en la exposición Abismo. Museo Nacional de Bellas Artes. La Habana. 2006. Foto: Cortesía de Agustín Bejarano

En este sentido, la realización cumple una función esencial de divulgación y acercamiento. Al reunir testimonios, obras y referencias biográficas, el material facilita el acceso a un universo creativo que, en ocasiones, puede resultar distante para quienes no frecuentan las galerías o los espacios especializados. La cámara se convierte así en un puente entre el espectador y la obra, permitiendo observar detalles, composiciones y procedimientos que contribuyen a valorar la dimensión artística de Bejarano.

La dirección de Juder Laffita organiza ese recorrido con una perspectiva que combina el interés informativo y la sensibilidad estética. Desde Arte Video Producción, el realizador apuesta por un lenguaje capaz de acompañar las obras sin imponerse sobre ellas. Las imágenes adquieren protagonismo y dialogan con las voces de Bejarano,  mientras la narración establece conexiones entre las distintas etapas del creador y los contextos en los que se desarrolló su trabajo.

El documental también resulta significativo por su contribución a la preservación de la memoria cultural. Registrar la voz de este maestro, así como documentar sus piezas y sus principales momentos profesionales, permite conformar un archivo de consulta para investigadores, estudiantes, artistas y público general. En una época en la que la circulación digital transforma las formas de acceso al arte, este tipo de producción amplía las posibilidades de conocimiento y participación.

Inauguración de la exposición Los Ritos del Silencio. Galería Servando. 2003. Foto: Cortesía de Agustín Bejarano

Más allá de su valor como testimonio, La Inmersión Bejarano invita a observar el arte como un proceso vivo, vinculado a la experiencia personal, la historia y la sociedad. Las referencias biográficas incorporadas al relato no funcionan únicamente como datos cronológicos; ayudan a comprender las motivaciones, influencias y circunstancias que nutren la creación del artista.

Con esta producción, Juder Laffita reafirma la importancia del audiovisual como herramienta para promover el patrimonio artístico y estimular nuevas lecturas. El documental ofrece una aproximación accesible, documentada y respetuosa sobre la obra de Agustín Bejarano, al tiempo que fortalece el diálogo entre la creación plástica y los públicos contemporáneos. Por su capacidad de informar, conservar y despertar interés, la pieza se inscribe como un valioso ejercicio de divulgación cultural.

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