Las costureras no levantan la vista de las máquinas. El tiempo apremia, porque el apagón acecha y a pesar de la contingencia no renuncian a satisfacer la demanda de uniformes escolares para el inminente curso escolar 2026-2027, que comienza este septiembre.
Entre la meta y el éxito se interponen la inestabilidad del servicio eléctrico, que también recorta sus ingresos salariales, las altas temperaturas de este agosto y los desafíos cotidianos del hogar que la mujer cubana asume con estoicismo.
Esos y otros desafío los están enfrentando los trabajadores de las fábricas de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Melissa Las Tunas, con fuerza femenina predominante, sin renunciar al compromiso.
La contingencia energética actual, no permite prever la magnitud de la afectación y es el obstáculo mayor, “a veces tenemos corriente alrededor de dos horas o un poquito más, pero no sabemos con exactitud el tiempo exacto. Nos movilizamos en ese horario y lo aprovechamos al máximo”, confirma Yaíma González Remedio, jefa de taller en Fábrica 5 (Planta de Vestuario) Las Tunas, adscripta a la UEB.
Detalla que desde la semana pasada están confeccionando pantalones para estudiantes de la Enseñanza Media, y elogia a sus compañeras de labor, “por la fluctuación de la fuerza laboral, las 18 trabajadoras han tenido que especializarse en varias operaciones. Ellas son muy buenas en lo que hacen y rinden bastante”.
Tania Reygada Pérez, directora de la UEB, relata que con ese mismo interés y responsabilidad los trabajadores de las fábricas de los municipios de Jobabo, Colombia y Puerto Padre acometen parte de la tarea, aunque con apagones más prolongados en esos territorios.
Allí enfrentan los mismos retos sin renunciar a la sagrada misión de confeccionar los uniformes escolares, ahora con prioridad para los educandos de las enseñanzas Preescolar, Primaria (quinto grado) y Media (primer año de secundaria básica).
Comenta que en las dependencias comprometidas con la atención de la demanda del Ministerio de Educación para el nuevo calendario docente, están trabajando con el ritmo que les permiten los servicios de electricidad y buscan cumplir con el completamiento de las 35 mil 619 piezas solicitadas a la entidad.
Reygada Pérez enfatiza que las prendas terminadas son enviadas con inmediatez hacia los almacenes mayoristas y de ahí a las tiendas donde se comercializan, proceso que comenzó por el municipio capital y se va extendiendo a las demás demarcaciones de la provincia.
Reygada Pérez agradece el acompañamiento de las direcciones del Partido, el Gobierno y Comercio en la provincia, y el apoyo recibido de sus colegas de la provincia de Guantánamo, quienes aportaron más de seis mil piezas que ayudan a paliar el impacto y los acercan a la meta.
Asevera que el proceso productivo está mediado por estos inconveniente, pero se realizan todos los esfuerzos y hay propuestas de algunas soluciones que si se materializan ayudarán al éxito, que solo depende del comportamiento del fluido eléctrico, porque disponen de la materia prima, y de personal calificado y con experiencias en este tipo de confecciones.