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Un bálsamo en medio de la asfixia

A sus 41 años, Yunier de la Cruz Ro­bert no pensó estar vivo para contar­lo. Su existencia cambió drásticamen­te aquella noche de octubre del 2024 cuando su presión arterial superó los 200, lo que afectó sus riñones y le produjo una insufi­ciencia renal crónica.

Los taxis eléctricos se destinan al traslado de pacientes requeridos de hemodiálisis. Foto: Aroldo García

“Después de salir de la gravedad, me di­jeron que debía someterme tres veces por se­mana. Fue un golpe duro, tan duro que por mi mente pasó la idea de suicidarme…

“Todo cambió el primer día en que debía ir a la diálisis al Hospital Faustino Pérez. Cuando sin deseos me asomé a la puerta, allí estaba el taxi esperándome. Y así ha sido siempre, en los casi dos años que llevo en esto. La puntualidad y el trato de los choferes es realmente admira­ble, y esa seguridad que tanto alivia de saber que pase lo que pase, el Estado siempre garan­tiza ese traslado”.

El matancero Yunier de la Cruz Robert es uno de los beneficiados con este servicio. Foto: Noryis

El 21 de agosto a Yunier lo recogió otro cho­fer, en otro auto. “De los nuevos, de los eléctri­cos”, afirma con alegría. “Este sí está bueno, un aire que pela, confort y comodidad. Hasta hace poco nos movían en una guagüita, pero no es lo mismo. Aquí solo vamos dos, tranquilos.

“Y cuando llegamos a la sala del hospital, nos espera un equipo de médicos y enfermeras que, junto con el tratamiento, te dan esa otra medicina, la del aliento, la del trato exquisito, que me ha devuelto a la vida, para seguir so­ñando”, dice frente al estante lleno de panes del mercado Milanés, donde trabaja, en la ciudad de Matanzas.

 

Por un mejor servicio

Cuba cuenta con cientos de pacientes con tra­tamiento para la insuficiencia renal crónica que para ello dependen de su traslado hacia los centros de salud. La reciente adquisición de 200 vehículos eléctricos, gestionada por el Mi­nisterio del Transporte a través del Fondo para el Desarrollo y la Sostenibilidad (la cual está siendo distribuida en todas las provincias), vie­ne como soplo de alivio para quienes tienen que trasladarse desde sus hogares hasta el hospital, y allí acoplarse a la máquina que los mantiene con vida.

Con esta medida se ofrece una alternativa que combina innovación tecnológica, sosteni­bilidad y sensibilidad humana, en medio de un contexto nacional marcado por la escasez de combustible y las restricciones económicas.

Dicho mecanismo se nutre de los impuestos generados por la importación y comercializa­ción de vehículos, y con esos ingresos financia la renovación de la flota pública, la adquisición de piezas de repuesto y el impulso a proyectos de electromovilidad.

Según explicó en conferencia de prensa el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, la estrategia no se limita a los autos eléctricos para pacientes hemodializados, sino que incluye otros medios destinados al servi­cio público: un catamarán para la ruta Bataba­nó-Nueva Gerona, 110 microbuses FOTON, 15 vehículos fúnebres eléctricos para su utiliza­ción en La Habana, 300 triciclos eléctricos, 20 ómnibus para la Empresa de Ómnibus Nacio­nales y otros 10 para Vía Azul.

 

Paso a paso

En varios territorios ha constituido un suceso la llegada de los nuevos vehículos que tan sen­sible destino tienen. Cada unidad cuenta con capacidad para dos pacientes, e igual número de acompañantes. La autonomía es superior a los 430 kilómetros (km), lo cual permite la mo­vilidad desde las residencias hasta los centros asistenciales y también prestar servicio en las piqueras hospitalarias para cubrir otras nece­sidades sanitarias.

De acuerdo con el reporte de las correspon­sales, en Santiago de Cuba y Holguín se incor­poraron 10 autos eléctricos para cada región. En el caso de Santiago, los vehículos de la mar­ca Dongfeng fueron a reforzar hospitales como el Saturnino Lora Torres y el Clínico‑Quirúr­gico Juan Bruno Zayas, que garantizarán la atención de más de un centenar de personas del municipio cabecera.

También la Ciudad Héroe reforzó el Sistema Integrado de Urgencias Médicas con seis ambu­lancias nuevas, lo que amplía la capacidad de respuesta en situaciones críticas. Autoridades locales han subrayado que la sostenibilidad del servicio depende tanto de la tecnología como de la disciplina organizativa, y que la incorpora­ción de estos medios constituye un paso hacia la modernización del transporte sanitario en un contexto de crisis energética.

En Holguín los autos tributan a los hospita­les Vladimir Ilich Lenin y Lucía Íñiguez Lan­dín. Un rasgo distintivo aquí es la instalación de 144 paneles solares que posibilitan indepen­dencia del Sistema Eléctrico Nacional, convir­tiendo la provincia en pionera en la integración de energías renovables al transporte sanitario. Además, los vehículos cubren rutas hospitala­rias abiertas a la población, con un costo acce­sible de 20 pesos.

Para la santiaguera Isabel Hechavarría Za­pata, con dos años en hemodiálisis, el anuncio y la realidad le resultaron gratificantes, no obs­tante, señaló que junto con los taxis ha de ga­rantizarse, sin fallos, la logística que confirme la autonomía de dichos vehículos, “un beneficio tan grande no puede comenzar con altibajos, por ejemplo en fechas recientes, tuve que pagar un alto precio para poder atenderme porque los taxis no recibieron la carga necesaria por un problema con unos cables y los paneles sola­res”, desde su sentir reclama, con justeza, más previsión y eficiencia.

Otros pacientes del territorio, residentes en los poblados alejados de la cabecera de la ciudad, como El Cobre, Mar Verde o El Oasis, esperan y confían en que más temprano que tarde ellos también se beneficien con la trans­portación y así poder ir y venir de sus hogares al hospital, y viceversa, en vez de estar ingresa­dos por largos meses, en medio de las actuales dificultades del país.

Sin embargo, junto a cada uno de esos recla­mos se alza el agradecimiento para aquellos que desde el volante de los taxis acompañan a los en­fermos, choferes que, de tanto llevarlos y traerlos, se suman a la familia grande, tal y como recono­ce otra paciente, Cecilia Padilla, “con un hondo sentido de gratitud hacia Oscarito, el taxista que regularmente me traslada, para él también el re­conocimiento, como para el personal de la salud que tanto hacen por nosotros”.

Asimismo, la zona más oriental del país ha sido beneficiada. Veinte autos eléctricos fueron puestos en marcha para atender a 124 pacientes guantanameros, con planes de recarga median­te solineras que generan electricidad a partir de la energía solar. Este paso representa un salto cualitativo respecto a la situación ante­rior, cuando el servicio dependía de viejos autos Lada con gasolina limitada.

 

A favor de la salud

Marieta Poey, gobernadora de Matanzas, cali­ficó la llegada de 10 autos eléctricos como “un paso gigante en el cuidado de los pacientes con afección renal, en medio del complejo contexto energético que enfrenta el país”.

Subrayó que cada viaje representa un avan­ce en favor de la salud y la calidad de vida de los matanceros, y que la innovación y la volun­tad política se unen para resolver problemas concretos, con la prioridad siempre: la vida del pueblo.

La puesta en marcha de estos autos, en oca­sión del centenario del Líder Histórico de la Revolución cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, es un homenaje para quien en el 2003 orientó priorizar la especialidad de Ne­frología y extenderla a todo el país con las me­jores tecnologías para la diálisis, hemodiálisis y diálisis peritoneal.

La incorporación de estos medios eléctricos no solo contribuye a enfrentar la crisis energé­tica, sino que reafirma la voluntad de colocar la vida en el centro de las políticas públicas. Cada traslado se convierte en una muestra de sensibilidad y confianza, en la que la tecnología se integra al cuidado de la dignidad humana.

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