
“Hay personas que son felices cuando reciben algo, y existen otras que se sienten bien cuando pueden ayudar a los demás, yo estoy en el segundo grupo”, así afirma Jorge Luis Llerena Rodríguez, Héroe del Trabajo, en el 2015. Ya han pasado 11 años desde aquel momento en que le otorgaron el alto reconocimiento, y aún la emoción lo embarga.
Tenía entonces 50 años de edad, y le parecía un sueño poder estar entre hombres y mujeres de más experiencia. Hoy, desde su humildad, considera que fue algo que lo sorprendió. Sin embargo, en su trayectoria laboral tuvo méritos suficientes que lo hicieron posible: por su quehacer había recibido en 29 ocasiones la condición de Vanguardia Nacional, así como las Órdenes Lázaro Peña de Tercero, Segundo y Primer grados, entre otros estímulos.
En los pasillos del Palacio de Convenciones, en La Habana, durante la celebración del 22 Congreso de la CTC, pudimos conversar con él y recordar algunos sucesos de su vida. Dice que soñaba con ser cantante, y hasta llegó a ser aficionado, pero desde 1980, cuando se graduó en Villa Clara, la tornería lo atrapó: fabricar piezas es también un arte y en su caso, lo disfruta.
“Es un oficio con el cual puedo ayudar a mi comunidad, al municipio y a sectores importantes de la economía. A veces, alguien toca a la puerta de mi casa a la una de la mañana para que le resuelva un problema y con placer lo hago”, dice, y una sonrisa de felicidad le inunda el rostro.
Integrante del Sindicato Nacional de Trabajadores Civiles de la Defensa, labora en la Empresa Agropecuaria de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) Motembo, en Villa Clara. “Mis herramientas las hago. Aquí fabrico y recupero piezas de los implementos agrícolas que son tan útiles”.
Para este innovador, que constantemente da solución a problemas de la cotidianidad, las dificultades significan retos, ante los cuales no puede permanecer ajeno.
“Cada día estoy más comprometido con las necesidades del pueblo; considero que quien no le tenga amor al trabajo, no tiene resultados”, y manifestó no estar ajeno a las carencias que existen, pero eso, asegura, es una razón más para no quedarse detenido y buscar una alternativa ante los obstáculos.
“Ser Héroe del Trabajo implica más compromiso con la sociedad, con mi gente”, acota. Es de los que no puede estar tranquilo cuando sabe que hay un equipo roto u otra tarea en la que puede colaborar. De su iniciativa dan fe los varios premios relevantes y destacados obtenidos en los Fórums de Ciencia y Técnica, desde el nivel de base hasta el país. Sus creaciones están en el sector de la salud, la agricultura, la empresa eléctrica y el transporte.
Para Llerena, la familia es fundamental en cada logro. Se emociona y dice: “Nadie puede alcanzar nada si no tiene una familia detrás, es el motor que lo mueve todo”, asevera y dice que por eso, reconoce imprescindibles a sus dos hijos y a su esposa: ellos son también sus héroes.
Elegido miembro del Comité Nacional de la CTC, este villaclareño, que defiende sus raíces y su amor por la tierra natal, subraya “Cada uno de nosotros, en cada puesto de trabajo, tiene que apoyar a las personas, a las familias, porque no podemos perder lo logrado con tanto sacrificio. Un trabajo que realice representa un problema que alivio a alguien”.