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Uneac, casa abierta a la cultura cubana 

Este 22 de agosto la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) arriba a sus 65 años. La fecha invita a celebrar una historia inseparable de la cultura de la nación, pero también a mirar hacia el presente y preguntarse qué organización necesitan hoy los creadores cubanos.

 

Marta Bonet de la Cruz, musicóloga y presidenta de la Uneac.. Fotos: Yimel Díaz Malmierca

A propósito de este aniversario, Trabajadores conversó con la musicóloga y presidenta Marta Bonet de la Cruz, sobre los desafíos de una organización que, seis décadas y media después de su fundación, permanece como espacio de encuentro, pensamiento y diálogo entre los artistas, los intelectuales y la sociedad cubana.

La Uneac llega a sus 65 años en un contexto particularmente complejo. ¿Qué papel desempeña hoy la organización?

Llega con la responsabilidad intacta de representar a la vanguardia artística y literaria del país, pero también con la certeza de que su presencia es hoy más necesaria que nunca.

Han cambiado muchas cosas en estos 65 años, pero no la importancia de la cultura como espacio de identidad, de pensamiento y de defensa de los valores humanistas. En medio de las dificultades económicas, los cambios tecnológicos y una intensa disputa simbólica, la Uneac tiene que seguir acompañando a sus creadores y a la sociedad.

Desde su fundación, la organización ha sido un espacio de diálogo entre la Revolución y sus artistas. ¿Qué vigencia tiene ese principio?

Toda. Fidel comprendió que una Revolución no puede prescindir de sus artistas e intelectuales, y que el diálogo con ellos debía ser permanente. Ese principio forma parte de nuestra esencia.

La Uneac es una organización de creadores, pero es también un espacio para pensar Cuba desde la cultura, para escuchar distintas miradas y para participar, con responsabilidad y compromiso, en la construcción de nuestro país.

 

¿Cuál ha sido la principal fortaleza de la Uneac para mantenerse activa durante seis décadas y media? 

Saber renovarse sin perder sus principios. La organización ha cambiado con el país y con la propia creación artística. Ha incorporado nuevas generaciones, nuevos lenguajes y nuevas formas de entender y producir cultura.

 

Marta Bonet, junto a la Heroína del Trabajo y vicepresidenta de la Uneac, Lesbia Vent Dumois, acompañaron al presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez y al Comandante de la Revolución José Ramón Machado Ventura en la apertura de la muestra El canto de la Patria es nuestro canto, inaugurada el 16 de abril de este año en el Memorial José Martí.

Pero hay algo que permanece: la voluntad de defender la creación, el patrimonio, la identidad y el derecho de los artistas a participar en las decisiones que conciernen a la cultura.

 

-¿Cómo se construye el diálogo entre los creadores de distintas generaciones? 

Escuchándonos. La experiencia de nuestros grandes maestros y de los Premios Nacionales es un patrimonio invaluable, pero también tenemos que atender las inquietudes de quienes comienzan.

Ese encuentro ocurre en talleres, eventos, becas, proyectos comunitarios, espacios de debate y de formación. Muchos de nuestros artistas de mayor trayectoria son además profesores y acompañan desde las aulas a las nuevas generaciones. Ahí se produce una transmisión de saberes que resulta esencial para la continuidad de nuestra cultura.

 

-¿Cuáles han sido las principales prioridades de la organización en los últimos años? 

Mantener viva la organización, ampliar los espacios de debate, acompañar a la política cultural y al sistema de instituciones que la custodia, defender el patrimonio y el trabajo en las comunidades, así como respaldar la creación en las circunstancias tan difíciles que atraviesa el país.

 

Durante el reciente I Coloquio Internacional Fidel: legado y futuro, la Uneac presentó el Foro Arte Fiel, donde confluyeron importantes artistas e intelectuales, entre ellos Marta Bonet, actual presidenta de la organización y tres de sus antecesores: Luis Morlote Rivas, Miguel Barnet (Presidente de Honor) y Abel Prieto Jiménez. En la imagen aparecen además, Alpidio Alonso, ministro de Cultura; Magda Resik, vicepresidente primera de la Uneac; y los Premios Nacionales de Literatura, Artes Plásticas y Cultura Comunitaria, respectivamente, Nancy Morejón, Lesbia Vent Dumois, y Oriol González.

Hay temas que nos ocupan permanentemente: el análisis de los desafíos de la enseñanza artística, la promoción de la crítica artística y literaria, los espacios para la mujer creadora…

También hemos trabajado para fortalecer nuestra comunicación y nuestra presencia en los espacios digitales. Necesitamos que la Uneac esté allí donde están sus públicos, especialmente los jóvenes.

 

-¿Cuáles son hoy las principales preocupaciones de los artistas e intelectuales? 

Son diversas. Algunas relacionadas con las condiciones materiales de la creación: producción, circulación de las obras, contratación, derechos de autor, acceso a materiales y tecnologías y posibilidades de desarrollo profesional. Otras tienen que ver con los problemas del arte, son debates de concepto, diálogos sobre la naturaleza y el rol de la cultura artística.

La Uneac tiene el deber de escuchar, propiciar ese intercambio. Cuando corresponda, debe trasladar esas preocupaciones a las instituciones para buscar soluciones a través del diálogo.

 

-La defensa de la identidad cultural ha sido una constante en la historia de la organización. ¿Cuáles son hoy los mayores desafíos? 

La cultura cubana siempre ha sido abierta al intercambio y se ha enriquecido en el diálogo con otras culturas. El desafío está en hacerlo sin perder aquello que nos distingue.

Vivimos rodeados de enormes flujos de información y de productos culturales estandarizados. Por eso debemos apostar por la educación artística, por la creación de calidad y por acercar nuestra cultura a todos los cubanos.

 

-¿Cómo afecta al sector artísticoel bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba? 

Las limitaciones son concretas: afectan el acceso a tecnologías, materiales, financiamiento, mercados e intercambios internacionales, y dificultan incluso determinadas operaciones bancarias.

Pero nuestros artistas han demostrado una extraordinaria capacidad para crear y resistir en circunstancias adversas. Esa capacidad también forma parte de nuestra historia cultural.

 

-¿Qué retos tiene por delante la política cultural? 

El principal es responder a una realidad que cambia constantemente. Tenemos que atender los nuevos escenarios digitales, las formas emergentes de creación y producción artística, fortalecer el trabajo comunitario y garantizar que la cultura siga siendo un derecho de todos.

La cultura no puede quedar al margen de las transformaciones de la sociedad. Tiene que acompañarlas y, muchas veces, ayudar a conducirlas.

 

-¿Qué importancia concede al vínculo de la Uneac con otras instituciones y organizaciones? 

Es indispensable. La cultura atraviesa toda la vida social. Por eso necesitamos trabajar cada vez más con las universidades, el sistema educacional, las organizaciones sociales y las comunidades.

Cuando la cultura sale de sus espacios habituales y dialoga con otros sectores, crece su capacidad de transformar y de aportar.

 

-¿Qué papel corresponde a los artistas en la construcción de una sociedad más justa y humanista? 

Los artistas no solo crean obras. También forman sensibilidad, pensamiento crítico y valores. Una sociedad culturalmente más sólida está mejor preparada para comprender y enfrentar sus desafíos.

Por eso la cultura no es un complemento del desarrollo. Es una de sus condiciones esenciales.

 

-Este aniversario ha implicado un gran esfuerzo organizativo. ¿Cómo se ha vivido dentro de la Uneac? 

Ha sido un esfuerzo enorme y, al mismo tiempo, profundamente hermoso. Queríamos que los 65 años no fueran solamente una fecha en el calendario, sino una celebración de todos nuestros miembros, de quienes fundaron la organización, de quienes la han sostenido durante décadas y de quienes hoy comienzan a escribir su propia historia.

 

 

 

Marta Bonet y Lesbia Bonet en homenaje a Isidro Rolando, Premio Nacional de Danza, fundador del Conjunto Folklórico Nacional y de la Uneac durante el estreno del documental Isidro según Isidro, dirigido por el periodista y vicepresidente de la Uneac, Yuris Nórido.

Organizar una semana de actividades en medio de las circunstancias actuales ha requerido mucho trabajo, coordinación y entrega de nuestro equipo de trabajo. Hubiera sido imposible sin la buena voluntad de muchas personas e instituciones que nos han apoyado desinteresadamente. Ha valido la pena.

La celebración no quedó limitada a nuestra sede en La Habana. Se extendió a las provincias, a las filiales, a las asociaciones y a los espacios donde trabajan y crean nuestros miembros. Eso también dice mucho de lo que es la Uneac: una organización nacional, viva y diversa, cuya historia se construye en toda Cuba

 

Marta Bonet junto a la Presidencia de la Uneac y parte de equipo de trabajo de la organización y sus Asociaciones.

-Este aniversario coincide, además, con el centenario del natalicio de Fidel Castro, impulsor de la creación de la Uneac. ¿Qué significado tiene esa coincidencia? 

Es profundamente simbólica. La Uneac nació de la visión de Fidel sobre el papel estratégico de la cultura y sobre la necesidad de que los artistas participaran activamente en el proyecto de nación.

 

Su confianza en los creadores, expresada desde Palabras a los Intelectuales, sigue siendo una referencia. Su legado más vigente quizá sea haber entendido que no puede existir verdadera independencia sin cultura, sin identidad y sin pensamiento propio.

 

-¿Cómo imagina la Uneac de aquí a diez o quince años? 

La imagino más participativa, diversa, dinámica y cercana a sus miembros. Una organización capaz de incorporar plenamente a las nuevas generaciones sin perder la memoria de quienes construyeron esta historia.

Quisiera que mantenga su autoridad moral y que siga siendo un referente de la cultura cubana, y, sobre todo, que continúe siendo una casa abierta al arte, al pensamiento y al diálogo.

 

-Finalmente, ¿qué mensaje quisiera transmitir a los miembros de la Uneac y a todos los trabajadores de la cultura? 

Mi primer sentimiento es de gratitud. Gratitud a quienes fundaron la organización, a quienes la hicieron crecer, a quienes han entregado su talento durante décadas y a los jóvenes que hoy asumen el compromiso de continuarla.

Estos 65 años pertenecen a todos. Celebrarlos es recordar, pero también renovar un compromiso: con la cultura cubana, con nuestros creadores, con nuestro pueblo y con el futuro de la nación.

La Uneac cumple 65 años porque ha sabido permanecer fiel a su esencia. Ha sido arte fiel, como dice el lema de nuestra campaña, sin comprometer su capacidad de cambiar en el tiempo. Espero que esa facultad de renovarse, de dialogar y de crear siga siendo nuestra mejor manera de mirar al futuro.

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