Con luz verde

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Artemisa.— Aquel andén, ubicado en una arteria de esta provincia, no tan pri­vilegiada por su deterioro, poco a poco recobra parte del bulli­cio habitual, en una tarde de las más soleadas en este verano.

Unos 2 mil pasajeros promedian diariamente las tres rutas que son abastecidas de combustible por el actor no estatal. Foto: Yudaisis Moreno Benítez

Lázaro, un anciano con dos sa­cos a cuestas; Liuva y su hijo en bra­zos; otros dos pequeños de manos del abuelo José; un joven recluta y su padre; un profesor de lengua in­glesa y alguien de rostro cansado y varias cajas consigo, aguardaban la guagua hacia La Habana, con salida a las 2:00 p.m.

Afuera, un hombre vociferaba: ¡“Máquina, faltan dos, solo dos, a 3 mil 500 pesos, directo a la capital”!; mientras, un jovencito que recién llegaba a la terminal —en un con­fortable y climatizado microbús— convidaba, “a mil pesos y directo por la autopista Habana-Pinar”, decía para hacer tentadora la pro­puesta.

Sin embargo, los pasajeros es­taban inamovibles. Apostaban por la oferta de 850 pesos, por la misma cantidad de kilómetros, al ocupar un puesto en el ómnibus estatal.

Francisco Javier Guzmán Ro­dríguez, jefe de turno de la ter­minal, escuchaba a unos y otros, y accedió a decirnos que hacía meses solo brindaban servicios porteado­res privados, a quienes les cobran, increíblemente, 20 pesos por la posi­bilidad de cargar, en el andén.

“Ahora, en varios momentos del día se activan tres rutas, además del traslado a la capital, con cua­tro salidas: a las seis de la mañana, a las ocho, a las 12:00 y a las 2:00 p.m., con horario similar la ruta de San Cristóbal, municipio distante de la cabecera y con servicio hospi­talario, y para el complejo turístico Las Terrazas, en Candelaria, por la etapa estival”, comenta el decano trabajador.

¿Cómo se logró esa reapertura, a pesar de que la empresa de Trans­porte solo ha recibido desde febrero 100 litros de combustible, cifra irri­soria al conocer que la asignación diaria era de 13 mil, antes del recru­decimiento de las medidas del Go­bierno estadounidense?

Jhoan Hernández Pérez, direc­tor general de ArTra, explicó que la experiencia se inició en el mu­nicipio de Artemisa. Un actor eco­nómico no estatal servicia con dié­sel los vehículos. Se prevé ampliar esta opción a otros territorios de la provincia, según las condiciones lo propicien.

“Hicimos un estudio de facti­bilidad e iniciamos con las seis ru­tas de mayor demanda: La Habana, Mariel, San Cristóbal, San Antonio de los Baños, Güira de Melena y Guanajay, con ida y retorno.

“Establecimos tarifas entre am­bos. Son elevadas para los bolsillos comunes, pues dependen del costo del combustible. Pero hemos velado que estén por debajo del precio pro­medio del mercado privado”.

El viaje de Artemisa-La Habana costaba 700 pesos en moneda nacio­nal, a Güira 400, a Mariel 480 y 250 pesos en caso de un municipio a otro. El valor del dólar condicionó subir a 850 el viaje a la capital, el resto se mantiene, aseguró el director.

ArTra entrega el efectivo a quien provee el petróleo y reci­be —en transferencia— 80 pesos por kilómetros (km), a partir del segundo mes, porque en el primero se convenió a razón de la mitad de ese valor. En julio se multiplican los ingresos superiores al millón y me­dio de pesos comparado con junio, el mes inicial. Sufragan salario y otros gastos con ese dinero.

“Como nos tiene que dar la lis­ta con el billete, en 60 días de expe­riencia modificamos rutas. Es real la demanda de pasaje, pero no tiene aceptación ese precio para Güira, Mariel y Guanajay, al no ser com­patible con quienes van a trabajar o a urgencias médicas. Dejamos dos rutas iniciales y otra fortuita por el verano”, explicó Jhoan.

 

Más cerca del timón

Rumbo a La Habana detrás del ti­món encontramos a Eduardo Gar­cía Pozo, un chofer con años de ex­periencia, quien cubre como bate emergente ante la rotura del ómni­bus Diana habitual en este viaje.

“Es mi primera salida después de una semana en el parqueo. Mi ómnibus no está en ruta con esta modalidad. Estoy disponible en casa y sin salario, a expensas de ser lla­mado como hoy”, dijo.

“Debo entregar al regreso 76 mil 500 pesos. No me parece que pue­da lograrlo con este pasaje”, subra­yó, mientras invitó a mirar el carro con asientos disponibles a segundos de rodar. Manifestó la intención de recoger pasajeros de las paradas ubicadas en la Carretera Central, a quien le saque la mano fuera de esos puntos de embarque y dentro de la ciudad habanera, para cumplir o acercarse al plan.

En otra parte del andén el mur­mullo advertía la próxima partida de otro ómnibus de ArTra. Pasaje­ros de San Cristóbal se alineaban. Muchos luego de tres horas de espe­ra al fallar dos salidas anteriores.

“Subiendo con 540 pesos por adulto en la mano. Los niños no pa­gan salvo que ocupen asientos. Solo dos impedidos se adelantan en la cola, y dos trabajadores de la Em­presa”, repetía Juan Antonio More­no Pérez, chofer del cierre de línea: la ruta de la tarde.

Aquí era acertada la correspon­dencia entre capacidad de la Diana y los viajeros, pero muchos no van has­ta al destino final. Concierne al con­ductor “improvisar” el costo hasta Mango Dulce, Palmarito, Corojal… puntos intermedios rumbo a San Cristóbal, aprovechados por ser esta opción de movilidad más económica, comparada con la de mil o mil 500 pesos por persona, en triciclos eléc­tricos disponibles para el abordaje, en la cercanía de la terminal.

Moreno Pérez, con muchas ca­nas y algunas arrugas ganadas manejando, habló de lo engorroso de cobrar. “Una trabajadora de la empresa que viaja hoy me ayuda, sino, yo mismo echo los billetes en una bolsa que entrego al concluir. El plan es recaudar 51 mil 300 pe­sos, no obstante, de regreso mer­man los pasajeros”, asiente.

Y en medio de la algarabía por subir a la guagua de Moreno, por una sola puerta, alguien en voz alta pregunta en otra parte del andén, si no saldrá la de Las Terrazas, con fallos en los turnos del día.

“Al parecer no”, respondió un coterráneo con varios bultos a su lado, quien habló de su indecisión de alquilar un triciclo con un pre­cio exorbitante por trasladarlo a unos 30 km, o probar suerte al día siguiente pagando 500 pesos.

 

Monta que te quedas

Quizás no haya sido el día perfecto con las salidas previstas en todas las rutas. Diferentes controles pre­cisan mayor engranaje y seriedad, pero es indiscutible el alivio de los pasajeros al poder contar con esta iniciativa, la cual rebaja el fastidio­so costo de viajar en estos tiempos.

Es ineludible coordinar un sis­tema de información concreto para rescatar la confianza de quienes se transportan, estabilizar las rutas y evitar insatisfacciones. Por mucho tiempo estuvieron a expensas solo de transportistas privados y precios marcados por la oferta y la deman­da, y estos continúan al acecho.

La competencia con transportistas privados está marcada por la desinformación e inestabilidad de las rutas convenidas. Foto: Yudaisis Moreno Benítez

“La estrategia —primera de su tipo en Cuba al encadenar una entidad transportista con un actor no estatal— aspira a equilibrar ca­lidad, sostenibilidad económica y beneficio social, crecer en opciones de movilidad y el traslado de pasa­jeros”, expresó el director.

Asumir las 176 transforma­ciones económicas y sociales con profesionalidad y sin pausa, no amerita espera. ArTra es aliada de salud, turismo, vialidad, comu­nales, transporta cargas a actores económicos… y está en su agenda convertirse en una mipyme estatal pionera del sector en el país, co­mentó Hernández Pérez.

Solo así habrá más ingresos, el salario medio de su colectivo superará el promedio actual de 4 mil pesos, y andarán sus más de 80 ómnibus en carretera con luz ver­de, ante el encargo social de servir al pueblo.

Acerca del autor

Desde 2005 el periodismo me abre las puertas en Radio Artemisa, con la posibilidad de reorientar mi carrera al cursar estudios en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Soy licenciada en Educación, en la especialidad de Defectología, y ya había cumplido varias tareas, incluso en la Unión de Jóvenes Comunistas.
Los resultados en el medio radial me condujeron a que, en 2011, al crearse la provincia de Artemisa, ocupara la responsabilidad de Corresponsal Jefa de la Agencia de Información Nacional, nombrada poco después Agencia Cubana de Noticias.
En ese mismo tiempo, alternaba como parte del ejecutivo de la Unión de Periodistas de Cuba, en el territorio, y posteriormente me desempeñé como su Presidenta; hasta que, en agosto de 2014 la dirección del Partido me designó directora del su Órgano Oficial, el periódico El Artemiseño, labor que continúo desempeñando.
Las funciones de dirección siguen aportando a la pasión por el periodismo, de ahí que mantenga publicaciones del acontecer de mi provincia en mi órgano de prensa Artemiseño, y en medios nacionales de comunicación, con mayor estabilidad, y representando tanto de compromiso como de orgullo, en el periódico Trabajadores.

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