34 Feria del Libro: ejemplo de perseverancia cultural

34 Feria del Libro: ejemplo de perseverancia cultural

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La 34 Feria Internacional del Libro de La Habana (FILH), el evento literario más relevante de la isla, concluye este domingo tras una semana de intensa actividad cultural en la Estación Cultural de Línea y 18, en el Vedado.

Esta edición capitalina, que habitualmente se celebra en febrero, tuvo que ser aplazada debido a la crisis energética que atraviesa Cuba y que se ha visto agravada por el recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos; en tanto la sede tradicional en la Fortaleza San Carlos de la Cabaña fue sustituida por un espacio más accesible ante las dificultades de transportación de la población.

El traslado de la feria a la Estación Cultural de Línea y 18, así como a otros espacios aledaños, refleja la resiliencia y el compromiso de los organizadores —el Estado, el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano del Libro— por mantener viva esta fiesta cultural para toda la familia cubana, pese al contexto complicado. En esta ocasión, la sede central se extendió también a la emblemática Sala Nicolás Guillén en la sede del grupo teatral El Ciervo Encantado, donde se presentaron los textos más relevantes y se entregaron los principales premios literarios del país, eventos que forman parte esencial de la FILH.

Además de estas sedes principales, otras ocho subsedes distribuidas en distintos puntos de la capital contribuyeron a multiplicar las actividades culturales, acercando la literatura a diferentes públicos. Instituciones culturales de renombre como la Casa del Alba, el Centro Dulce María Loynaz, la Casa de las Américas, el Pabellón Cuba, el Centro de Estudios Martianos, la Biblioteca Nacional y el Memorial José Martí también acogieron diversas presentaciones y encuentros con escritores.

Una de las características distintivas de la 34 edición fue la reducción significativa de la participación internacional, un reflejo de las complicaciones logísticas derivadas de la coyuntura energética y el bloqueo. Rusia, país invitado de honor, estuvo presente con un gran stand ubicado en el centro de la Estación Cultural; además de la presencia de otras naciones como China, México, Argentina, Venezuela, Brasil y España que contribuyeron a la diversidad cultural y literaria que caracteriza a esta feria.

Foto: PL

La Federación de Rusia, además de ser país invitado, simboliza la solidaridad y el apoyo mutuo entre naciones amigas en tiempos difíciles.

Es importante señalar que varios de los escritores y editores internacionales invitados acudieron a Cuba en la fecha habitual de celebración en febrero, momento en que la feria fue pospuesta. Estos creadores, que ya contaban con sus pasajes comprados, aprovecharon para compartir actividades con las instituciones culturales cubanas, enriqueciendo así el ambiente intelectual previo a la realización oficial del evento.

La respuesta del público ha sido destacada durante estos siete días de feria en La Habana, con propuestas que abarcan todas las edades. Además de la amplia vitrina editorial, los asistentes han tenido acceso a ventas de artesanías, objetos utilitarios y didácticos, artículos de merchandising y gastronomía, reforzando el carácter festivo y familiar de la FILH.

En contraste con la capital, el resto del país celebra la feria con una duración de tres días —viernes, sábado y domingo— en las regiones occidental, central y oriental. Esta distribución temporal responde a los ajustes necesarios para enfrentar las limitaciones actuales sin sacrificar el alcance del evento a nivel nacional.

La Feria Internacional del Libro de La Habana rinde homenaje en esta ocasión al centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuyo legado como impulsor permanente del movimiento editorial cubano y promotor de la lectura permanece intrínsecamente ligado a esta celebración.

Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, durante la inauguración oficial, destacó que “aún en medio de un contexto difícil, la colaboración de todos ha sido vital para hacer realidad este evento”. Asimismo, evocó la figura de Fidel Castro como una inspiración constante para autores y lectores, y resaltó a la FILH como un espacio de realización intelectual y espiritual.

El cierre de la feria tendrá lugar en Santiago de Cuba el próximo 6 de septiembre, donde serán agasajados los escritores Marilyn Bobes y José Bell Lara, protagonistas del Coloquio Vida y Obra, un espacio dedicado a reconocer su aporte al pensamiento crítico y la creación nacional. Esta prolongación regional reafirma la voluntad de descentralizar la cultura y llegar a todos los rincones del país pese a las dificultades.

La 34 Feria Internacional del Libro de La Habana se levanta como un ejemplo de perseverancia cultural y compromiso con la literatura en la isla, desafiando las restricciones externas y las carencias internas. A través de sus múltiples sedes, variadas ofertas y homenajes significativos, la FILH continúa siendo un faro de conocimiento y celebración literaria para Cuba y su pueblo.

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