Para Matthieu Bolle-Reddat, secretario general de la Unión Internacional Sindical de Transporte, Puertos, Pesca y Comunicación de la Federación Sindical Mundial (FSM) en el departamento de Yvelines, la estirpe de Fidel Castro no es solo la de un líder histórico. Es, ante todo, un símbolo universal de resistencia y dignidad.
El dirigente sindical francés integró la delegación que asistió al I Coloquio Internacional Fidel: legado y futuro, dedicado al Centenario del Comandante en Jefe. Allí, con la convicción de quien ha entendido el sentido profundo de la solidaridad, sentenció: «Como revolucionarios —vengamos de donde vengamos— tenemos dos países: el nuestro y Cuba.
En su mirada, Fidel representa para la clase obrera internacional la certeza de que los trabajadores unidos pueden desafiar al imperialismo y construir un mundo más justo. Su legado, aseguró, no es una estatua congelada en el tiempo, es una memoria viva que palpita en cada lucha obrera de todos los pueblos.
Bolle-Reddat explicó que Fidel encarna la solidaridad universal como principio revolucionario: un referente que inspira a los trabajadores de los más diversos sectores del planeta. «Con nuestro viaje —detalló— pudimos sentir el espíritu de las ideas del Líder Histórico de la Revolución cubana, que aún vive en las miradas, en las acciones, en las sonrisas del pueblo cubano y de quienes creen en la unidad por la emancipación humana».
El líder francés realizó, junto a su delegación, una intensa agenda en Cuba. Sostuvieron reuniones con la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), con su secretario general, Osnay Miguel Colina Rodríguez, y con los sindicatos nacionales de transporte, salud, educación y comunicaciones. Además, visitaron centros de trabajos clave: el Taller de reparación de coches de Luyanó y la Unión de Ferrocarriles de Cuba, en los cuales compartieron con sus homólogos cubanos.
Pero la solidaridad no se quedó en las palabras. La delegación arribó a la Mayor de las Antillas con varias cajas de medicamentos y artículos de aseo personal, que serán entregados al centro de salud de la aviación. Y los compromisos no terminan allí: anunciaron que, a su regreso, intensificarán la difusión en Francia de la verdad sobre el bloqueo estadounidense, organizarán manifestaciones para exigir su condena, y promoverán el envío de contenedores con material médico, paneles solares y camiones eléctricos. También prevén la firma de acuerdos de cooperación y el intercambio recíproco de delegaciones entre ambos países.
Matthieu Bolle-Reddat lo resumió con una certeza que no admite dudas: «Juntos, en unidad y fraternidad, podemos continuar la obra de Fidel. El imperialismo será derrotado».