La donación realizada por las hermanas chilenas Mabel y Natalia Muñoz y Yanina Robles, integrantes del Movimiento Nacional de Solidaridad Cuba–Chile, de la Casa de Amistad con los Pueblos de Valparaíso y militantes del Partido Comunista de Chile, es un ejemplo vivo de lo que Fidel Castro definió como la esencia de la revolución: la solidaridad.
Con su entrega de 40 kilos de medicamentos e insumos médicos al Instituto de Oncología y Radiobiología (INOR) de La Habana, y otros aportes destinados a los hospitales de Artemisa, Caimito y al Centro de Salud Mental de Diez de Octubre, demostraron que la fraternidad entre pueblos trasciende fronteras y se convierte en acción concreta.
La profesora titular y Dr. C Misleydis Nápoles Morales, vicedirectora de asistencia médica del INOR, explicó que aunque los medicamentos recibidos no son oncoespecíficos ni citostáticos, sirven de soporte; ayudan a mejorar la calidad de vida de los pacientes; a facilitar procedimientos quirúrgicos y a garantizar vías de alimentación seguras.
“Son recursos que amortiguan, acompañan, y que resultan vitales para sostener la atención integral”, subrayó Nápoles Morales.
El INOR se ha consolidado como un centro de referencia en Latinoamérica en especialidades como quimioterapia, radioterapia y medicina oncológica, apoyando incluso la apertura de servicios en Costa Rica. En este contexto, la donación chilena reafirma que la solidaridad es más que un gesto: es práctica cotidiana, principio revolucionario y legado de Fidel, que sigue guiando a quienes creen en la unidad y en la emancipación humana.
Durante su recorrido, la delegación visitó el periódico y realizó un recorrido por varias de las instalaciones, así como compartió con los trabajadores en uno de los días claves para el desarrollo del semanario.