La lealtad de los juristas cubanos al pensamiento y legado del invicto Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quedó ratificada durante la realización del Foro Fidel y el Derecho que sesionó como parte del I Coloquio Internacional Fidel: Legado y Futuro, que se desarrolla en el Palacio de Convenciones, en La Habana.
“Ratificamos nuestra firme convicción de continuar la lucha emancipadora y solidaria contra todo intento de socavar la dignidad y la soberanía de nuestra Patria y la de los pueblos hermanos”, expresó el MsC José Ginarte Gato, presidente de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, en sus palabras de apertura.
“Nos une la alta responsabilidad de exponer y compartir en este trascendental foro las razones y fundamentos que enaltecen la condición de jurista de quien fuera considerado por muchos intelectuales, artistas, políticos y juristas el estadista más grande de la humanidad durante el siglo XX y por nosotros los juristas cubanos, el Jurista Mayor, Premio Nacional de Derecho Carlos Manuel de Céspedes en el año 2013”, subrayó.
Recordó Ginarte la formación de Fidel como estudiante de la carrera de Derecho de la Universidad de La Habana, período durante el cual ejerció una gran influencia su vínculo con las luchas estudiantiles.
Su vocación de aunar esfuerzos en defensa de las causas justas, dijo, lo llevó a Venezuela, Panamá y Colombia con la idea de organizar un congreso estudiantil de carácter continental que permitiera reclamar la devolución del canal de Panamá, la soberanía de Argentina de las islas Malvinas, exigir la independencia de Puerto Rico y condenar las dictaduras de República Dominicana y Nicaragua.
Manifestó que fue durante estos estudios que él comprendió la responsabilidad social y política que conllevaba ser jurista y poder utilizar el Derecho en defensa de los oprimidos y como herramienta de la lucha social.
Más adelante manifestó que tras el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, por el dictador Fulgencio Batista, el futuro líder cubano entendió que se habían agotado las vías constitucionales para la transformación política y socioeconómica del país. Y fue así que, en el año del centenario de José Martí, los jóvenes liderados por Fidel adoptaron la vía armada como método de lucha. En consecuencia, el 26 de julio de 1953, un grupo de jóvenes asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo y Santiago de Cuba, respectivamente, con el propósito de tomar las armas y entregarlas al pueblo con el fin de derrotar a la tiranía.
Rememoró que al realizar su alegato de autodefensa por su participación al ser juzgado en la causa número 37 /53, radicada en la Sala de Urgencia de la Audiencia de Santiago de Cuba, Fidel denunció todos los problemas fundamentales que vivía el pueblo de Cuba.
Expuso que, con el triunfo, el país inició una ardua etapa de transformaciones sociales, económicas y jurídicas bajo el cumplimiento de la vigente Constitución de 1940. Añadió que durante los primeros años del triunfo se realizó un intenso y profundo de nacionalizaciones y confiscaciones amparados en la Ley con el fin de recuperar el Estado naciente y su pueblo las propiedades que le habían sido robadas y vendidas.
“Su legado alcanza hoy más vigencia que nunca, hoy podemos ratificar que la gran batalla que libra el pueblo de Cuba y la humanidad ante la colosal amenaza hegemónica del imperialismo norteamericano, el resurgimiento del fascismo, el neofascismo y la persecución a líderes y naciones progresistas y soberanas que no aceptan sus designios, se librara en el campo de las ideas y no en el de las armas, aunque sin renunciar a estas si fuera necesario defenderse ante cualquier agresión o guerra impuesta, durante la cual también prevalece cada estrategia y táctica surgida de la inteligencia y la conciencia inagotable de defender una causa justa».
Ginarte alegó que el llamado de Fidel y sus aportes en la búsqueda de un orden internacional más justo, equitativo, inclusivo, donde el hombre no fuera enemigo del hombre reclama hoy más urgencia que nunca.
El ejemplo y liderazgo de Fidel, su alta sensibilidad, su humanismo y constante preocupación por pueblos hermanos, propició que desplegara una tenaz lucha anticolonialista, antiapartheid y antimperialista, por la emancipación y la dignidad de los pueblos, y en la defensa de sus legítimos derechos a la soberanía de sus recursos naturales y a su independencia, fue una epopeya que no tiene precedente histórico alguno, añadió.
Entre los panelistas estuvo el MsC Abel Aguilera Vega, investigador del Centro Fidel Castro, quien hizo una interesante intervención sobre los inicios de Fidel como abogado.
Señaló que la primera referencia a la abogacía data de su último año en el Colegio de Belén, a través de la revista de la escuela, en su edición de julio de 1945.
Recordó que el 4 de septiembre de 1945, Fidel ingresó en la Universidad de La Habana como aspirante al título de Doctor en Derecho y Contador Público y el 5 de septiembre de 1950 defendió con título de sobresaliente su tesis de graduación. Ya en el mismo mes de graduado, convenció a dos compañeros de estudios para abrir un bufete, de tal forma que el 10 de septiembre de 1950, se registró en el Colegio de Abogados de La Habana.
Con esto se inició de mayor acercamiento a la realidad del país. Para Fidel dijo, el principal valor de un jurista es el sentido de la justicia, no solo de la justicia técnica, sino de la justicia social.
Por su parte, la Doctora en Ciencias Jurídicas y profesora titular de Derecho Constitucional Marta Prieto Valdés, se refirió a los principios del Derecho Procesal violados durante el juicio seguido a los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Dijo que se les pretendía sancionar por acciones contra los poderes constitucionales; pero el proceso mismo contradecía un principio consagrado en la propia Carta Magna, ya que no hubo alzamiento contra los poderes constitucionales, pues el poder no lo era, había sido arrebatado al pueblo mediante el golpe de Estado.
En su alegato de autodefensa, Fidel criticó la componenda política de la cual habían nacido los órganos de poder previstos en los Estatutos: un presidente que designaba a los integrantes del Consejo de Ministros y unos ministros que aprobaban al presidente. Destacó los valores de La historia me absolverá, la cual, además de alegato de autodefensa de Fidel en el juicio que se le siguió por las acciones del 26 de julio de 1953, contiene el programa político, jurídico y social de acción que el movimiento revolucionario habría de instaurar si triunfaba.
Resaltó que el juicio sirvió de medio para la denuncia pública de los crímenes y las violaciones cometidas por la tiranía, y permitió transformar a los acusadores en acusados, al mostrar los horrores de la tiranía.
La presencia del líder cubano Fidel Castro en el proceso de la Demanda del Pueblo de Cuba, la liberación de los Cinco Héroes presos injustamente en cárceles estadounidenses, así como el niño Elián González fueron expuestos por reconocidos juristas.