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I Coloquio Internacional dedicado a Fidel Castro (Cobertura Especial)

En Fidel encontramos no solo un líder histórico, sino una escuela perenne de trabajo revolucionario

Afirmó el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz Canel Bermúdez, al ofrecer, sin pretenderlo, una conferencia magistral sobre la vida y obra del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en la jornada inaugural del I Coloquio internacional dedicado al centenario del Líder Histórico de la Revolución cubana.

 

 

Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

En esa escuela de Fidel hay que “estudiar, analizar, prever, escuchar al pueblo y actuar con audacia y honestidad”, enfatizó el mandatario, quien agradeció la presencia en el evento de académicos, intelectuales, artistas, líderes sociales y políticos, jóvenes estudiantes, “venidos de los cinco continentes a compartir esta semana de reflexión profunda sobre el hombre que marcó el siglo XX y cuyo pensamiento ilumina el siglo XXI”.

Asimismo, subrayó que su participación tiene una doble connotación pues hicieron suyo “el esfuerzo de estar aquí, desafiando distancias, campañas de desinformación y, en muchos casos, presiones de sus propios gobiernos”, por ello aseveró que “su presencia en Cuba es un acto de valentía y de coherencia, porque venir a Cuba hoy, en medio del recrudecimiento del bloqueo y de la hostilidad imperial, es un gesto de solidaridad distante que honra el legado de Fidel”.

Recalcó que no se proponía disertar, “ni podría, sobre la vida y la obra de un líder de la estatura moral y ética del Comandante en Jefe de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz, el hombre que se negó a ser honrado con monumentos y estatuas, pero no pudo evitar que millones de compatriotas cubanos, de compatriotas de Nuestra América y de compatriotas del mundo honren cada día su memoria y su legado, asumiendo y multiplicando sus ideas”.

Dijo que estudiar y asumir con convicción la obra inmensa de Fidel, tanto en pensamiento como en acción, es una necesidad imperiosa para quienes “estamos empeñados en promover transformaciones económicas y sociales que detengan el proceso de asfixia al que está siendo sometida la Revolución cubana como parte de una criminal guerra que dura ya más de seis décadas”.

El presidente cubano destacó que el primer homenaje que le debemos a Fidel es preservar las conquistas alcanzadas con el triunfo revolucionario de 1959, “romper todos los cercos que pretenden aniquilar a la nación como castigo colectivo por su dignidad, su resistencia y su decisión de no rendirse al más poderoso imperio de la historia”.

A continuación hizo un recuento de las condiciones de hace una centuria en este archipiélago, “marcado por la injusticia, la desigualdad y la dependencia, dolorosa realidad que él (Fidel) se propuso cambiar desde sus años universitarios, rebelde y elocuente”.

Antes refirió en apretada síntesis el desempeño del Fidel revolucionario en la universidad, su liderazgo en los preparativos del asalto a los cuarteles de la dictadura batistiana en Santiago de Cuba y Bayamo, y en el desarrollo de nuestra última guerra de liberación, su contundente discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, “el más largo y trascendente que se había pronunciado allí hasta entonces”.

Allí denunció ―dijo―, el triste panorama social de: 500 mil cubanos con aptitudes para el trabajo sin empleo, 3 millones y medio de personas  vivían en cabañas, bohíos y tugurios sin las menores condiciones de habitabilidad, el 37,5 % de la población era analfabeta, el 70 % de los niños en las zonas rurales no tenía maestro y el 95 % padecía de parasitismo, el 2 % de la población padecía de tuberculosis, por lo que   la mortalidad infantil era muy alta y el promedio de vida de la población era muy bajo.

Contrapuso esas cifras con las que tiene la Cuba de hoy, incluso bajo las terribles restricciones que imponen más de seis décadas de bloqueo económico, financiero y comercial y siete meses del sector energético. “Incluso en medio de los duros apagones, la falta de agua, los altos precios y otros problemas que dañan las expectativas, los índices de salud, educación, ciencia, cultura, deporte siguen siendo mejores que en otros países de similar desarrollo”, apuntó.

Ejemplificó que Cuba “es el país de mayor tasa de médicos por habitantes, más de 9 por cada 1 000 habitantes; uno de los 10 con mayor esperanza de vida en el continente americano, con 77,7 años, y el que más ha aportado a la salud y a la educación de su población y de otras naciones, según criterios de la Organización Mundial de la Salud y la UNESCO.

“La gran obra social y humanística de la Revolución, liderada por Fidel Castro, siempre bajo bloqueo y asedio, cambió tan radicalmente aquel panorama descrito por él en la Organización de Naciones Unidas en septiembre de 1960, que para siempre hará imposible el retorno de Cuba al pasado colonial y neocolonial”, apuntó.

 

¿Qué nos dejó el Comandante en Jefe?

El mandatario cubano hizo y respondió esa pregunta.

“Nos dejó la certeza de que los sueños se conquistan defendiendo las ideas. Nos dejó la lección de que el internacionalismo es una actitud que nos debe distinguir. Nos enseñó la convicción de que el socialismo es el único camino para salvar a la humanidad de la abyección.

“Fidel fue el primero en denunciar la globalización neoliberal como el imperio de la muerte y también el primero en alzar la voz por un mundo mejor para todos. Nos enseñó que la lucha por la preservación del medio ambiente y de la especie humana es también una batalla socialista, que la ciencia debe estar al servicio del pueblo, que la unidad de los revolucionarios es más importante que cualquier diferencia táctica.

“Fidel dirigió los destinos de Cuba con una coherencia que no tiene parangón en la historia contemporánea. Pero no fue solo un dirigente y un líder; Fidel fue un trabajador incansable, un estudiante permanente, un orador que movía multitudes, un estratega que anticipaba el futuro.

“Fidel nos legó una manera de pensar y actuar; no dejó recetas, dejó un método. Y ese método nació de la praxis, no solo de las bibliotecas”.

Destacó que el Comandante en Jefe Fidel Castro también nos dejó el  legado de la coherencia y de la ética.

“Fidel predicó con el ejemplo: no acumuló riquezas, no traicionó sus principios; vivió como pensó y murió como vivió. Eso, en un mundo donde la política se ha vuelto un espectáculo de hipocresía, es un desafío permanente para la conciencia”.

 

Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

Y habló de otra herencia: la audacia intelectual.

“Fidel fue un lector incansable, un hombre que dialogaba con científicos, economistas, artistas, deportistas y campesinos. Nos enseñó que el socialismo no es un dogma, sino una ciencia en construcción que debe adaptarse a las realidades concretas sin renunciar a los principios. Hoy, cuando el capitalismo digital nos impone nuevas formas de enajenación, su llamado a ‘estudiar, estudiar, estudiar’ resuena como una advertencia: no hay revolución sin conocimientos.

Sobre el legado del internacionalismo precisó que “Fidel no entendía la Revolución cubana como un hecho aislado; para él, patria era humanidad. Por eso apoyó las causas por la liberación de los pueblos africanos, de Palestina; denunció el apartheid y el genocidio; alzó su voz contra la guerra de Irak y contra el bloqueo, el colonialismo y el neocolonialismo.

Además, señaló, nos dejó el optimismo revolucionario, pues nunca fue un pesimista. “Nos enseñó que el optimismo revolucionario no es ingenuidad, sino convicción inquebrantable en la victoria”.

Podemos señalar que fue un maestro de la lucha de guerrillas, que nos condujo al triunfo del primero de enero de 1959. Profundo estudioso del arte militar contemporáneo, realizando verdaderos aportes en la concepción de las más importantes corrientes militares desarrolladas en nuestras condiciones interprofesionales, abundó.

“Fidel veía la soberanía no como un estado alcanzado, sino como un proceso que se conquista y se defiende en múltiples frentes simultáneamente: la defensa y la seguridad del país, la economía, lo  ideológico-cultural, el internacionalismo y la solidaridad, la ciencia y el de la política exterior y las relaciones internacionales.

Ante un auditorio de unos mil 500 delegados la mayoría extranjeros de todos los continentes, el Presidente cubano señaló que “Fidel comprendió como pocos la necesidad de articular la firmeza ideológica con la flexibilidad táctica”, y “que el marxismo-leninismo no es una doctrina muerta, no es un catecismo, sino un método, una guía, un instrumento para resolver creativamente los problemas de la vida”.

También se refirió a sus cualidades como estratega, pues, sin duda ni misticismo “anticipaba el futuro”.

 

Pensar a Fidel no como pasado, sino como estrategia más allá de su tiempo

​El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba Miguel Díaz Canel Bermúdez, destacó el permanente afán de Fidel por el conocimiento, junto a la pasión por la historia y el destino de la especie humana.

 

Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

Esas características “lo acompañaron hasta el final de su vida física. De ello dejó constancia en sus Reflexiones, 484 textos de los más diversos temas publicados entre el 28 de marzo de 2007 y el 9 de octubre de 2016.

​“Diez años después de su partida física, conmueve releer lo que se proponía con ellas”, subrayó.

​A continuación enumeró lo que en Cuba definimos como conquistas de la Revolución, en primer lugar, la construcción del sistema de salud universal más avanzado del tercer mundo que llevó fuera de sus fronteras, pues se han enviado más de 600 mil profesionales de ese sector a 165 países, a través del Programa Internacional de Cooperación Médica.

Igualmente destacó los logros en los sistemas educativo, cultural y deportivo, que también han constituido motivos de solidaridad con pueblos de todas las latitudes, como ocurrió con los diferentes programas desarrollados en Venezuela durante el mandato de Hugo Chávez o la​ Operación Milagro con sus más de tres millones de cirugías oftalmológicas, el programa de alfabetización Yo, sí puedo y el contingente Henry Reeve, cuya labor humanitaria hoy en el enfrentamiento a catástrofes ha merecido su nominación para el Premio Nobel de la Paz.

​“​Nos reunimos hoy aquí a pocas horas del 13 de agosto, fecha en que nuestro Comandante en Jefe habría cumplido 100 años de nacido. No para celebrar una conmemoración ritual, sino para cumplir con un deber: el deber de pensar a Fidel no como pasado, sino como estrategia más allá de su tiempo. Pensar su legado no como un depósito de citas para evocar en los aniversarios, sino como una guía para superar los desafíos que tenemos frente a nosotros.

“No podemos hablar de Fidel sin mirar el mundo que él tanto estudió y que nosotros heredamos” puntualizó, al tiempo que enumeró situaciones extremas que ocurren en medio de la crisis sistémica del capitalismo que “ha llegado a su punto más agudo”, como guerras regionales que amenazan con expandirse, crisis climática, “hambrunas provocadas por la especulación financiera, migraciones forzadas y una fractura social donde la riqueza de unos pocos se acumula sobre la miseria de muchos.

​“El orden internacional está en disputa. El unilateralismo imperial pretende imponer su ley por la fuerza, pero el mundo multipolar ha llegado para quedarse. Sin embargo, el imperio redobla sus ataques: busca nuevos pretextos, fabrica enemigos y desestabiliza gobiernos que no se le subordinan.

​En ese tablero global, Cuba sigue siendo uno de los objetivos predilectos de la furia imperial. No es casualidad que en el año del centenario de Fidel, Washington haya intensificado su ofensiva: el refuerzo del bloqueo con medidas extraterritoriales que persiguen las relaciones comerciales y financieras, la inclusión arbitraria en la lista de estados patrocinadores del terrorismo (una ironía histórica para un país que ha sido víctima del terrorismo de estado durante décadas), campañas mediáticas masivas que intentan pintar a Cuba como un régimen fracasado mientras callan los logros de nuestra salud, educación, cultura, ciencia y deporte. Y para rematar, han inventado la ridícula acusación de «potencia del espionaje» o «foco de subversión» de la llamada «izquierda radical terrorista», de la que parece que formamos parte todos los que estamos aquí”, enfatizó el mandatario.

​“​El bloqueo, intensificado en los últimos años, no es solo una medida económica: es un acto de guerra no declarada contra un pueblo que decidió ser libre. Es un intento sistemático de rendir por hambre y desesperanza a una nación que ha demostrado durante más de seis décadas que la dignidad no se negocia.

​“No exagero al decir que este coloquio se celebra en uno de los momentos más difíciles que ha vivido la Revolución, pero no estamos aquí para administrar la nostalgia; estamos aquí porque el pensamiento de Fidel Castro sigue siendo la brújula más precisa que tenemos para navegar la tormenta y erigir la victoria final”, sentenció.

​En su intervención aportó datos que evidencian el impacto del bloqueo del Gobierno estadounidense en la sociedad cubana, particularmente en el sector de la energía, en la salud, en la que por ejemplo existen 98 500 pacientes en lista de espera quirúrgica y, entre ellos, hay 12 mil niños. Asimismo, se refirió a las 34 mil embarazadas a las que no se les pueden realizar las ecografías prenatales suficientes, “en tanto 77 mil menores de un año han nacido en estos meses sin el esquema de inmunización actualizado, cuando la vacunación en Cuba y el esquema de inmunización siempre ha estado al día”.

Los efectos de la política genocida de la Administración de los EE. UU. impacta también en la disponibilidad de medicamentos, pues solo el 30 % del cuadro básico está disponible mientras que el índice de la mortalidad infantil, en este momento supera el 9.8, algo muy lamentable pues siempre mantuvimos indicadores en torno a 5, similares a los de naciones desarrolladas.

Explicó que frente a esa situación no nos hemos quedado pasivos, pues desarrollamos vacunas que permitieron enfrentar la pandemia de la Covid-19 con soberanía; se potencia la agricultura en sus diversas modalidades, no se descuida la preparación para la defensa y “la respuesta del pueblo, bajo la conducción del Partido Comunista de Cuba, ha sido la resistencia firme y creativa, la unidad, la actualización del modelo económico y social sin renunciar a los principios del socialismo y sin ceder a presiones ni chantajes.

Fidel pertenece a todos los que luchan por un mundo mejor

En otro momento de su intervención aseguró que ​Fidel no es un patrimonio exclusivo de los cubanos, sino que pertenece a todos los que luchan por un mundo mejor, como los participantes en este coloquio, por eso los instó a difundir la verdad de Cuba y de todos los pueblos en resistencia , para lo cual deben emplear todas las herramientas a su disposición, tanto las redes sociales, como publicaciones y articulando redes de solidaridad efectivas.

“No basta con pronunciar discursos de apoyo, hay que traducir la solidaridad en acciones concretas: campañas por el levantamiento del bloqueo, propuestas de cooperación científica y cultural, proyectos de comercio justo, denuncias ante organismos internacionales”, subrayó.

También dedicó palabras al papel de la juventud, en la que Fidel tanto confió.

Casi al finalizar su conferencia, dijo que “el centenario de Fidel es un punto de partida. Es el momento de asumir que su legado no está en el pasado, sino en el presente y en el futuro que estamos construyendo. No basta con recordarlo, hay que estudiarlo. No basta con admirarlo, hay que emularlo”.

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El Palacio de Convenciones de La Habana abrió sus puertas este lunes para acoger el I Coloquio Internacional “Fidel, legado y futuro”, un evento académico, político y cultural que se extenderá del 10 al 13 de agosto, con subsedes en el Centro Fidel Castro Ruz y la Universidad de La Habana.

 

Fotos: Yamila Causse

El primer secretario del Comité Central del Partido (CC PCC) y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez encabezó el evento. Junto a él, los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Manuel Marrero Cruz, primer ministro; Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del CC PCC Salvador Valdés Mesa, vicepresidente, así como otros dirigentes del Partido, el Estado y el gobierno.

 

Reflexionar sobre cómo será nuestro futuro

Decidieron echar la suerte con la nuestra más de mil extranjeros de 63 países, informó el doctor René González Barrios, director del Centro Fidel Castro Ruz al referirse a la participación internacional en el I  Coloquio Internacional Fidel legado y futuro.

 

Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

En su introducción al acto inaugural del evento, expresó que nos convoca el Líder Histórico de la Revolución cubana en un momento crucial de la historia de la humanidad, en el que el mundo ha estado más cerca de su destrucción y mencionó  el exterminio del pueblo palestino, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el genocida bloqueo estadounidense.

Concluyó con la convocatoria s reflexionar sobre cómo enfrentar nuestro futuro que pertenece a nuestro pueblo. El acto inaugural estuvo acompañado por la participación de artistas que con honda emoción expusieron el poema Fidel es un  país y  la canción El Necio.

“Fidel, legado y futuro”, es un espacio que se erige como un evento plural y emancipador, imposible de encasillar, tal como lo fue la vida y obra del Comandante en Jefe. Sus ideales, hoy más vigente que nunca son el legado vivo de que la lucha de los pueblos es un frente unido de libertad, solidaridad y soberanía internacional.

El evento cuenta con un amplio repertorio de trabajo que comprende 16 foros que sesionarán con varios ejes temáticos, relacionados con el Fidel revolucionario y estadista; su ideario político y social; su impronta internacionalista y cultural y la vigencia de su pensamiento en el siglo XXI frente a retos como la crisis ambiental, la comunicación política y la inteligencia artificial. Una oportunidad para reafirmar la vigencia de su pensamiento en los desafíos contemporáneos de Cuba y del mundo.

 

Fidel y los trabajadores

La vigencia del pensamiento de Fidel en el movimiento sindical fue el tema abordado por Osnay Miguel Colina, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, en un panel efectuado en la sesión de la tarde de la jornada inaugural del I Coloquio Internacional dedicado al Comandante en Jefe.

 

 

Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

No se trata, dijo, de repetir discursos de época sino de recuperar principios y mantenerlos vivos, destacó.

A la pregunta de si esos principios mantienen capacidad orientadora en estos tiempos, respondió que después del triunfo revolucionario el trabajador fue no solo productor sino sujeto político, es decir, superó su dimensión productiva para expresar relaciones sociales y participación en cada uno de los procesos.

Por otra parte, agregó, el sindicato como planteó Fidel, no puede limitarse a gestionar demandas inmediatas, sino que es un formador de conciencia y defensor de intereses. Constituye un ente transformador que convoca a los trabajadores y defiende sus intereses.

Poder trasladar las opiniones de estos enriquece la toma de decisiones, y tanto la administración como el Estado pueden mejorar su política, señaló el dirigente sindical.

Durante su exposición, dijo que en la situación actual, debido a la fragmentación del escenario laboral hay que llegar a cada trabajador con un sindicato que ayude a construir el proyecto colectivo.

Respecto a la democracia sindical expresó que se cambia de la participación parcial a la plena. Ello no ralentiza, puntualizó, sino que aporta conocimientos y capacidad colectiva.

 

Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

La democracia por tanto deja de ser un principio y se convierte en condición para el desarrollo, y mediante ella las contradicciones se procesan colectivamente no como antagonismos  irreconciliables.

Acerca de la ética del trabajador señaló que este asume su labor no solo como obligación externa, sino como realización personal y responsabilidad social.  El trabajador es—subrayó—sujeto de derecho y a la vez participante en las soluciones.

Puso como ejemplo que ante las difíciles condiciones que atraviesa el país hay más de 70 mil trabajadores interruptos, reubicados en labores productivas y útiles en la comunidad,

Al comentar sobre el incremento de las formas de gestión no estatal expresó que tiene que existir diálogo con ellos, atenderlos mejor desde el punto de vista sindical para que participen en la solución de las dificultades.

A manera de conclusiones señaló que el trabajador es sujeto social y político, el sindicato tiene identidad propia frente al poder burocrático,  y no se puede construir el socialismo con transformaciones económicas solamente sino con sujetos capaces de comprometerse.

A cien años del natalicio de Fidel todas estas ideas demuestran su vigencia y dinámica, concluyó.

 

Un ejemplo para el mundo

La figura de Fidel Castro Ruz atraviesa cada sesión del Coloquio como presencia viva. Su capacidad de articular la justicia social con la estrategia política, su visión internacionalista y su defensa incansable de la dignidad humana lo convierten en referente universal. Fidel enseñó que la Revolución debía sostenerse en la conciencia crítica y en la participación activa del pueblo, legado que hoy convoca a investigadores, militantes y jóvenes a pensar cómo iluminar el futuro.

 

Fotos: Yamila Causse

Durante esta primera jornada de sesiones, varias fueron las voces que se alzaron. Entre ellos se encuentra Martín Guerrero, miembro de la Brigada Dominicana de Solidaridad con Cuba, ―movimiento que ya acumula  treinta años de labor solidaria desde la República Dominicana―. Guerrero expresó su alegría de poder estar presente en esta primera edición en homenaje a quien fuese ejemplo universal para todos los pueblos.

“He venido a Cuba en otras ocasiones, pero hacía años que no volvía y en esta fecha no podía pasar por alto. Estamos viviendo tiempos difíciles, con la agravada presencia del bloqueo estadounidense en tierras cubanas, pero quiero que sepan que Cuba no está sola”, reafirmó.

Su presencia destaca que la figura de Fidel Castro trasciende fronteras. “Fidel fue como un cataclismo geológico para el mundo, pero especialmente para América Latina, una figura que transformó la historia y sigue inspirando a quienes defienden la soberanía”, puntualizó.

Delegados mexicanos también se hicieron sentir en el encuentro. Sus integrantes subrayaron que la solidaridad con Cuba no es solo un gesto político, sino un compromiso histórico que enlaza a los pueblos latinoamericanos. Para ellos, la vigencia del pensamiento de Fidel se refleja en la resistencia de la isla frente a las adversidades y en su capacidad de mantener viva la esperanza de un continente más justo. “Venimos a reafirmar que Cuba no está sola”, expresaron, convencidos de que la unidad regional es la mejor respuesta frente a las presiones externas.

Este I Coloquio Internacional “Fidel, legado y futuro” demuestra que la memoria del Comandante en Jefe Fidel Castro sigue siendo un faro para quienes creen en la dignidad y la independencia de los pueblos.

 


Mensajes de personalidades extranjeras

En el Coloquio Internacional Fidel: legado y futuro, intervinieron personalidades que expresaron su sentir de sus pueblos y mandatarios, como el de Liu Haixing, miembro del Comité Central del Partido Comunista de China, quien leyó una carta del presidente de la República Popular China Xi Jinping al evento.

 

Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

En la misiva, Xi Jinping calificó a Fidel como el símbolo de la Revolución cubana con una vida dedicada por entero a sus ideales y de entrega al pueblo de Cuba, a la vez que señaló que  las revoluciones hermanaron a ambos pueblos en su lucha por el socialismo y reiteró el apoyo de China a la Mayor de las Antillas.

El Doctor Tjitunga Elijah Ngurare, primer ministro de la República de Namibia, recordó a los internacionalistas cubanos que derramaron su sangre por los pueblos africanos, evocó la Operación Carlota y la batalla de Cuito Cuanavale y expresó su apoyo a este archipiélago en estos tiempos difíciles.

Cubanos murieron y derramaron su sangre por nuestra libertad y estamos con Cuba por una cuestión de principios y humanismo, resaltó.

A continuación Walter Baier, presidente del Partido de Izquierda Europea, que cuenta con 40 partidos miembros de 27 países, se refirió  a Fidel como un hombre que cambió la historia, que nunca aceptó que el mundo debía seguir como estaba y creía que la solidaridad era más fuerte que el egoísmo.

Señaló que Cuba es respetada en el mundo por defender su dignidad, y que no hay mejor homenaje al Comandante en Jefe que luchar contra la guerra, por la paz, la justicia y la solidaridad internacional.

Otras personalidades dieron a conocer mensajes de sus respectivas naciones de apoyo a la Revolución cubana, totalmente identificados con la figura de Fidel, lo que significa para el mundo y con la resistencia de Cuba frente al hostigamiento del Gobierno estadounidense.

 

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