Los tableros para el prensado de los bloques de hormigón de 10x20x50,15x20x50 y 20x20x50 centímetros, sufren deterioro debido al tiempo de explotación, por lo que grietas y huecos intentaban afectar la calidad de la producción terminada, en la unidad empresarial de base (UEB) Hormigón y Terrazo, del municipio de Morón, al norte de la central provincia cubana de Ciego de Ávila.
El colectivo logró la rehabilitación de un nivel de ese recurso material de importación: “Alisamos planchas de zinc, las cortamos con una cizalla creada aquí por nosotros, se la adaptamos al tablero en las partes dañadas y está dando resultados la solución aplicada hace casi dos años”, explicó Jorge Torres, mecánico en el centro más conocido como la bloquera española.
“Hemos recuperado 200 tableros, por supuesto, necesitamos más, pero si no fuera por la inventiva, hiciéramos 2 mil bloques menos de 10x20x50 centímetros, por citar un ejemplo”, dijo.
De acuerdo con la baja disponibilidad de energía del Sistema Energético Nacional y la escasez de combustibles, problemas que más los golpean, promedian por hora entre mil 900 y 2 mil bloques producidos. Cuando concluya la cantidad solicitada por los clientes en relación con los de 15 centímetros, producirán el de 10 para las obras en ejecución en el territorio avileño.
Frank Reinaldo Francia Duarte, jefe de producción de la UEB, precisó que elaboran también en la actualidad el mortero especial para albañilería, utilizado para repello y fino a las paredes, entre otros usos, y subrayó que, una vez materializado el pedido de ese tipo de surtido, reanudarán la elaboración de mortero cola, utilizado, en lo fundamental, en el enchape de mesetas y pisos.
En tanto, Arley Carvajal González, jefe de mantenimiento industrial, destacó que “en las plantas donde fabricamos los elementos de pared también resolvimos de inmediato la situación que se nos presentaba cuando se interrumpe el servicio de energía eléctrica de la red nacional, porque se quedaba material en el cajón de la mezcla, le colocamos dos gatos hidráulicos en los laterales del molde, lo levantamos y le limpiamos ese residuo.
“Aunque, en ocasiones eso no era suficiente porque el agitador quedaba encima del molde y no podíamos levantarlo, entonces zafamos la manguera del pistón que empuja el cajón de la mezcla, le adaptamos un cable con una argolla que halamos con un montacargas, y se acabó el problema; explicarlo es sencillo, pero son contribuciones de nuestra gente que resuelven un mundo”.
Todas esas ingeniosidades tienen nombre y apellidos: Edilberto Benítez, Jorge Torres, Alexander Noa, Alex Cordero, Alexander Rodríguez y otros aniristas, operadores de plantas y ayudantes, encabezados por el tornero Rafael Sosa Gómez, ganador del Premio Nacional a la Innovación de Mayor Impacto Económico y Social 2022 y aspirante a nuevos lauros como creador del remoledor de polvo en la planta de terrazo, un equipo diseñado para cinco toneladas, se ha ido perfeccionando y hoy procesa más de 30 diarias de carbonato de calcio como material indispensable en la industria de la construcción.
El colectivo de Hormigón y Terrazo es uno de los pilares de la avileña Empresa de Materiales de Construcción –la mejor de su tipo en el país– que contribuyó a la obtención de la Orden Lázaro Peña de III Grado, la categoría de Vanguardia Nacional por ocho años consecutivos, el Premio de Alto Impacto, otorgado por la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, y el Premio Provincial de Innovación Tecnológica, entre otros estímulos.
