La cúrcuma es originaria de Asia. Su nombre científico es Cúrcuma Longa I y se trata de un rizoma, o sea un tallo subterráneo con varias yemas similar al jengibre, de color amarillo intenso.. Se usa rallada como colorante y es el ingrediente fundamental del llamado polvo Curry de la India. Su utilización además de ser como condimento es estimulante.
En la India su uso terapéutico data de miles de años de antigüedad. Las mujeres casadas se la aplicaban en las mejillas por la noche para esperar la visita de la diosa de la prosperidad. Tradicionalmente, también se usaba para teñir la ropa de boda. Existía la creencia de que teñir cualquier prensa con cúrcuma protegía contra la fiebre.
Hace siglos en el mundo se utiliza para aliviar el dolor y tiene un poder estimulante. Es beneficiosa para las personas que padecen artritis.
Otras propiedades atribuidas son: anticoagulante, ya que previene la formación de coágulos en la sangre y limita la agregación plaquetaria, lo cual mejora la circulación y previene la aterosclerosis. Ayuda al buen funcionamiento del hígado y disminuye el colesterol.
Tiene una acción reductora de los niveles de glucosa en los diabéticos y se usa con buenos resultados en trastornos digestivos.
Otras bondades son su beneficiosa acción en enfermedades de la boca, su efecto expectorante en los que padecen asma o tienen mucha mucosidad bronquial y se suele aplicar en enfermedades de la piel debido a sus propiedades antimicrobianas y antioxidantes que ayudan a tratar el acné, manchas o irritaciones.
Son muchas otras las cualidades de la cúrcuma que están siendo estudiadas por la ciencia, incluido su posible efecto inhibidor de la formación de la proteína llamada beta-amiloide, que forma placas pegajosas en el cerebro y puede provocar la muerte de las células cerebrales. al acumularse en el cerebro origina la enfermedad de Alzheimer
No debe usarse como medicamento sin consultar con el médico el modo de hacerlo además se consume en pequeñas cantidades.
Fuentes: Publicación de la Universidad de Oriente y Comer…pero sin sal del profesor, doctor Alberto Quirantes Hernández