Un gigante como la empresa alemana Volkswagen acaba de sorprender dando un ejemplo de impulso a un modelo industrial más amigable con el medio ambiente, con el proyecto de sostenibilidad en su fábrica ubicada en Poznań, Polonia, consistente en el uso de un rebaño de ovejas para el mantenimiento de la vegetación que crece bajo los 31 mil paneles fotovoltaicos de la planta solar que da energía a la instalación.
El pastoreo natural de un centenar de animales en este caso sustituye a chapeadoras tradicionales, lo cual «reduce las emisiones derivadas del mantenimiento, minimiza los riesgos para la infraestructura fotovoltaica y favorece la biodiversidad del entorno», según el reporte del Diario AS, de España.
El hecho ha tenido una repercusión en otros medios europeos y de EE.UU., porque constituye «uno de los ejemplos más avanzados de agrovoltaica industrial en Europa, un modelo que busca compatibilizar la producción de energía renovable con actividades agrícolas y ganaderas en un mismo espacio», señala el diario ibérico.
Lo que llamó mi atención es que la planta solar que sirve a la fábrica de Volkswagen, en Poznań, tiene unas dimensiones y capacidades cercanas a los parques fotovoltaicos en funcionamiento, puesta en marcha o en construcción previstos en el programa de transición energética en Cuba.
La construida y gestionada por Quanta Energy en la localidad polaca ocupa una superficie de 27 hectáreas, tiene 31 mil paneles fotovoltaicos y cuenta con una potencia instalada de 18,3 megawatts pico, en tanto los que se instalan en nuestro país abarcan más de 40 hectáreas, disponen de 42 588 paneles y generan hasta 21,8 MWp en los momentos de máxima irradiación solar.
¿Aplicable en Cuba?
Realmente no conozco que exista en la nación caribeña un proyecto como el de agrovoltaica industrial de Volkswagen y Quanta Energy, en Poznań, Polonia. No al menos a nivel institucional, promovido por el Ministerio de Energía y Minas (MINEM).
Allá, detalla el Diario AS, «las ovejas mantienen el terreno libre de vegetación sin necesidad de maquinaria pesada, evitando posibles daños en el cableado y en las estructuras metálicas que sostienen los paneles solares».
La iniciativa cuenta con la participación de investigadores de la Universidad de Ciencias de la Vida de Poznań, que analizan cómo influye el pastoreo en aspectos como la calidad del suelo, la vegetación, el microclima y la biodiversidad, además de evaluar el bienestar de los propios animales, afirma el reporte del medio español.
Respondiendo la pregunta, creo que sí, que sería muy favorable en Cuba aplicar ese modelo de agrovoltaica industrial de Volkswagen, pero con valores añadidos por las circunstancias específicas de nuestro país, asediado brutalmente no sólo en el orden económico, financiero y comercial, sino además energético.
Imaginemos un rebaño de poco más de un centenar ovejas en cada uno de los 92 parques fotovoltaicos que el MINEM se propuso inicialmente construir y poner en funcionamiento, entre el pasado año y 2028, con la capacidad de generar 2 mil MW, y los beneficios adicionales que traerían en cuanto a la reducción en los costos de su mantenimiento al prescindir de la chapea, tanto mecanizada como manual, e incluso del uso de herbicidas.
Mientras, simultáneamente, se contribuye a la producción de carne y leche ovinas de forma bastante barata, al aprovechar la masa verde disponible en las instalaciones, lo cual puede contribuir a la elevar más los ingresos de los trabajadores y mejorar su alimentación.
Lógico que eso conlleva a definir la manera específica de aplicar la iniciativa en las condiciones de cada lugar en donde sea posible, lo que está claro que Cuba necesita incrementar la generación con
fuentes renovables de energía y la producción de alimentos, no sólo por necesidad económica sino de soberanía nacional.
En ese sentido el proyecto de agrovoltaica industrial de Volkswagen bien vale la pena observar pero mucho más imitar.