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A Naborí lo conocí antes de conocerlo

Al triunfo de la Revolución, mi padre, viejo comunista, me hablaba constantemente de Jesús Orta Ruiz, el Indio Nabori, y de su obra militantemente artística. Cada mañana salíamos a comprar el periódico Hoy y allí yo leía sus poemas que le iban tomando el pulso, en versos, a la cotidianidad deslumbrante que estábamos viviendo.

 

En una de las tantas Jornadas Cucalambeanas compartidas con Naborí y Eloína, aparecen quien escribe estas líneas y la poetisa tunera Carmen Hermeides Pompa Tamayo. Foto: Cortesía de la Casa Iberoamericana de la Décima El Cucalambé, de Las Tunas.

 

Su poesía pasó de este modo a formar parte del caudal poético de que se fueron alimentando mis apetencias de poeta en gestación, junto con la obra de José Martí, Nicolás Guillén, Rubén Martínez Villena y —un poco más adelante— César Vallejo. Fueron mis referentes poéticos más constantes.

Sin embargo, a Naborí no recuerdo en qué momento lo vi por vez primera, tal vez fuera por televisión. Tampoco recuerdo cuándo coincidí con él personalmente por primera vez. Imagino que fuera en alguna actividad literaria. Imagino que en ese momento inicial mi acostumbrada timidez me habrá impedido acercármele y mucho menos hablarle.

Lo que recuerdo es que él fue con Eloína —seguramente a fines de los años 70, invitado a una actividad político-cultural— a visitar la sede del semanario Pionero, adonde yo había ingresado en 1968 y ya para la época me desempeñaba como jefe de redacción. En esa oportunidad le hablé y le comenté la devoción de mi padre por él, devoción que yo había heredado. Y me invitó a que le hiciera la visita.

Paulatinamente me fui haciendo asiduo de su casa y un cercano conocido de su Eloína y de sus hijos. Le llevaba al poeta, como cientos de jóvenes, mis incipientes versos. Y le hablaba siempre de mi padre, de sus deseos de conocerlo personalmente, por lo que Naborí me dijo que sin falta lo llevara conmigo alguna vez.

Esa cita compartida demoró en organizarse y finalmente se frustró cuando un accidente del tránsito, que todavía me duele, arrebató la vida a mi padre el último día de 1981. Volví a casa del poeta poco después, con la tristeza a flor de piel por la pérdida irreparable, y le expliqué por qué ya no sería posible aquel encuentro. Entonces Naborí me dijo:

— Ahora tú serás otro hijo mío.

Así, sencillamente, se inició la forja de lo que llegó a ser con el tiempo una suerte de adopción mía por esa familia. No solo por Naborí, también por Eloína y sus hijos Chuchi, la China y Fidelito.

Después vinieron muchos años de intensa actividad compartida en la vida literaria decimística, y en ese contexto, nuestra común participación sistemática en las Jornadas Cucalambeanas.

Por ese camino llegamos a mayo del 2005 y disfrutamos su presencia en la peña Entre poetas, conducida por Bertha María Gómez en San Miguel del Padrón, territorio natal del autor de Viajera peninsular, con motivo de la celebración del Día del Campesino, ocasión en que se creó la Filial del Grupo Ala Décima en ese municipio. No podíamos imaginar que sería aquella la última ocasión en que el poeta visitaría su patria chica: Para nuestro dolor, sus afecciones cardíacas nos privaron de su existencia física el 30 de diciembre de aquel año.

 

La Peña Indio Naborí, siempre conducida por la poetisa, promotora cultural y profesora de Literatura Bertha María Gómez Sedano, es también cada año la sede de la premiación del concurso nacional de glosas Jesús Orta Ruiz, convocado desde 2009 por la Filial del Grupo Ala Décima en San Miguel del Padrón. Foto tomada de la web Cuba Ala Décima.

 

Poco tiempo después de su deceso, aquella tertulia asumió el nombre de Peña Indio Naborí, a propuesta de Fidelito: Fidel Antonio Orta Pérez, poeta como su padre y fundador en el 2017 de la Oficina de Investigación y Promoción Cultural Indio Naborí, la cual dirige desde su creación.

Será precisamente esa Peña Indio Naborí, en enero del 2027, la sede del XXVII Encuentro Nacional Ala Décima y premiación de su XXVII concurso nacional, con los cuales la agrupación de escritores del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado del Ministerio de Cultura rendirá tributo a Jesús Orta Ruiz en el año en que se cumplirán 105 de su nacimiento.

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