En casa de Carlos Alberto Hernández Dupuy nadie trabaja en el sector de la salud, pero a él la carrera de tecnología en rehabilitación le encantó. Por eso se frustró cuando le llegó enfermería, pero al año insistió, y pudo iniciar su soñada carrera.

En cambio en el hogar de Luis Alejandro Torrado Luzardo es casi tradición ser médico o pertenecer al sector. Esa era su carrera soñada, no por imposición sino por pasión; y es la herencia que más desea legarle a su bebé de un mes y medio.

Ambos camagüeyanos este jueves sostuvieron con fuerza y alegría los títulos que los acreditaba como graduados de la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J Finlay junto a más de 700 nuevos profesionales.

El acto fue el cierre de una etapa marcada por la Covid-19 y por complejidades de todo tipo como las pésimas condiciones que generan las afectaciones electroenergéticas. Fue un proceso que supo a victoria, a entrega, a fortaleza desmedida de padres y alumnos.
Por eso desde balcones, gradas y pasillos del centro universitario se escuchaban los vítores de esos familiares que sentían como propios los reconocimientos de sus niños.

El doctor Lester Marrero Molina, rector de la Universidad Médica, les reconoció ese esfuerzo, esa dedicación que los llevó a formarse también como seres humanos más sensibles que laborarán guiados por la ética, la humildad y la ciencia.
La secretaria general del Comité Provincial del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud, Liuba Ávila Baute les dio la bienvenida al sector donde predomina el humanismo y donde podrán ser buenos profesionales y seres humanos.
En esta ceremonia dedicada al centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, al aniversario 73 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y al aniversario 46 de creada la Universidad de Ciencias Médicas, de igual manera fueron reconocidos los más integrales y destacados, resultando Hernández Dupuy como el más integral.
De igual manera los nuevos profesionales y técnicos de la salud, encabezados por Hernández Dupuy, juraron consagrarse al ejercicio de la profesión sin discriminar y con humildad.

