Sistema empresarial: Subir la cuesta (Separata Economía)

Sistema empresarial: Subir la cuesta (Separata Economía)

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Fidel Rendón Matienzo

Unas 2 mil 800 entidades empresariales estatales gestionan en el país los medios fundamentales de producción, y aportan más del 90 % de las ventas ne­tas y del 70 % de las exportaciones cubanas.

Foto: René Pérez Massola

Pero en opinión de Yovana Vega Mayo, direc­tora del Sistema Empresarial del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), el agravamien­to de la capacidad de gestión de muchas de esas entidades, por las medidas coercitivas y de asfixia del Gobierno estadounidense contra Cuba, obli­gan a enfrentar estas con la articulación de todo el tejido empresarial, que incluye a los actores económicos no estatales.

Ellas están llamadas a aportar más bienes y ser­vicios, a crecer desatando los nudos productivos que li­mitan su desarrollo, como han señalado los principales dirigentes del país en alusión a su responsabilidad.

Por eso varios de los objetivos aprobados en el reciente 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba están en función de cómo los asalariados van a asumir el sistema empresarial, al calor de las nuevas transformaciones.

Porque tal cual explicó en la Mesa Redonda de la televisión la funcionaria del MEP, fruto también de los debates sobre la futura Ley de Empresas y de las consultas a emprendedores privados, se contará con un tejido empresarial denso, diverso y articulado, en el cual todos sus componentes contribuyan a generar la riqueza que necesita el país.

Aunque las cifras de los actores económicos pri­vados multiplican muchas veces a las de los estatales, el peso de estos últimos en la economía sigue siendo predominante y se busca que todos actúen en igual­dad de condiciones.

 

Por una autonomía empresarial eficaz

La reforma del aparato estatal en favor de la auto­nomía de empresas debe ser eficaz para el ejerci­cio de una planificación de mercado regulada, con una reducción de ministerios y sujeto a control y rendiciones de cuentas profundas, participativas y públicas, a todos los niveles.

Entre las nuevas facultades y las flexibilizacio­nes a los procesos y a los procedimientos figura pre­cisamente la descentralización, para la creación de empresas en todas sus variedades.

En la red de economistas varios de sus miem­bros han señalado que las Organizaciones Supe­riores de Dirección Empresarial (Osde) no deben seguir administrando empresas, ni inmiscuirse en sus tomas de decisiones, pues en esto radica la au­tonomía empresarial que debe dárseles al nivel de negocios y buscarle un marco legal en aras de que no sea vulnerada.

También advierten que el análisis de provee­dores, la distribución de utilidades, la estimula­ción salarial y moral de los trabajadores, entre otros aspectos, les competen a las empresas, así como la decisión de asociarse y de establecer ca­denas productivas, de valor, etc.

De acuerdo con las transformaciones anun­ciadas las organizaciones superiores entonces podrán crear sus empresas y también sociedades mercantiles, en tanto las empresas podrán am­pliar su objeto social y formar entidades filiales y unidades empresariales de base.

Un punto de gran impacto es que a partir de ahora ellas decidirán sus precios y también los sa­larios de sus trabajadores, tal cual anunció ante el Parlamento el primer ministro Manuel Marrero Cruz y ratificó en la Mesa Redonda Roberto Ri­cardo Marrero, presidente del recién creado Insti­tuto Nacional de Activos Empresariales Estatales (Inaees).

Otras facultades concedidas es que se les per­mitirá aprobar el destino de la utilidad, el plan técnico económico anual y la estrategia de largo plazo, así como sus principales inversiones.

Se habla entonces de que los indicadores de eficiencia que medirán el sistema empresa­rial son el rendimiento de la inversión estatal, el crecimiento de las utilidades y de los ingresos de exportación y en divisa.

 

Un sistema para que las empresas tengan más capacidad de decisión

A su vez, la transformación de la empresa esta­tal socialista en sociedad mercantil está entre los cambios sustanciales previstos.

Foto: Cortesía de Biocen

Según Roberto Ricardo Marrero, será nece­sario hacer un avalúo de los activos tangibles e intangibles del sistema empresarial, como paso previo a cualquier proceso de transformación pa­trimonial de acuerdo con las nuevas relaciones de propiedad, y en aras de definir la participación ac­cionista del Estado.

El directivo anunció que se prevé clasificar las empresas en estratégicas, competitivas, de proyección social y servicios públicos, y de alta tecnología y de base tecnológica.

 

 

 

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El dueño: ¿yo o nosotros?

Joel García

La apuesta a que la empresa estatal socialista amplíe sus facultades y acabe de dar el salto económico que permita una mayor producción de bienes y servicios tiene delante una certeza que no puede obviarse por el sindicato de cada lugar: los due­ños de los medios fundamentales de producción siguen siendo los traba­jadores, aunque incluso una persona natural o jurídica, cubana o extran­jera, compre las acciones y obtenga la titularidad de la empresa para su gestión.

Pudiera parecer un trabalen­guas, pero no lo es. Y las trans­formaciones económicas y sociales que fueron aprobadas van a nece­sitar de secciones sindicales y líde­res más preparados para echar una batalla que no se ha ganado del todo en el sector privado actual, por mucho que los sindicatos y la CTC han trabajado en la afiliación por casi una década.

En lo adelante cobrarán más fuerza la persuasión, los argumen­tos y las ideas que convenzan lo pertinente de esa voz que defienda a los trabajadores en la nueva em­presa, pues con qué contraparte se firmará el Convenio Colectivo de Trabajo, que por ley establece el Código de Trabajo. ¿Es mejor tra­bajador a trabajador o a través de una sección sindical que los agrupe a todos y contribuya a la unidad, a aumentar las ganancias y a repar­tirlas con más justicia?

Temas como la compra de ac­ciones (que podrán hacer trabaja­dores de una fábrica o empresa si demuestran el origen lícito de sus fondos) lleva también conocimientos económicos que el sindicato tendrá que aprender sobre la marcha, pues debería ser prioridad esta fórmula propia antes de venderle acciones a alguien de fuera.

No es posible olvidar que en la extinción o liquidación de empre­sas estatales locales (fenómeno que puede ocurrir en un porciento nada despreciable) quedarán no pocos interruptos y el papel del sindicato vuelve a ser determinante para que no se cometan excesos y se busquen todas las opciones siempre que sea posible. Son derechos conquistados por la CTC a los que no se puede re­nunciar. Menos en estos tiempos.

Asimismo, ninguna de estas transformaciones apunta a borrar la protección de los derechos labo­rales y sociales. Más bien lo reafir­man al dejar claro que no se debe permitir una explotación indiscri­minada del hombre por el hombre, aunque sabemos que hoy está ocu­rriendo en algunos lugares y con­tradictoriamente se asimila por la remuneración monetaria que, es­cudada en la inflación, resulta una suma más holgada que la del sec­tor presupuestado, por solo citar un ejemplo.

El éxito de lo que se está propo­niendo para las empresas estatales socialistas pasa por un cambio de mentalidad y por decisiones muy audaces y valientes de quienes di­rigen, en común acuerdo con el sin­dicato. No se podrá perder la pers­pectiva de su evaluación constante, pues los peligros de corrupción, la concentración de riquezas y la eva­sión del fisco, entre otros males, es­tán en el tintero y será muy difícil cortarles las alas si llegan por en­cima del tobillo.

¿Saben nuestros dirigentes sindicales qué son las sociedades anónimas por acciones; conocen a fondo herramientas tan necesarias como la inteligencia artificial; es­tán preparados para cambiar in­cluso el modo de conducir y deba­tir en las asambleas de afiliados y trabajadores estos nuevos temas y otros que van creciendo con rosas y con espinas?

La empresa estatal socialista a defender siempre es para aumentar la producción, tener más y mejor alimentación para el pueblo, que el salario cobre su papel motivador y la economía en su conjunto gire en po­sitivo. El sindicato y sus líderes (no es reiteración por gusto) son claves para lograrlo. No es una tarea más ni consigna temporal. Es al duro y sin guante.

 

La empresa se desencadena

Francisco Rodríguez Cruz

El camino hacia la autonomía de la empresa estatal en Cuba ha sido largo y no exento de recovecos, paradas y hasta curvas cerradas. Las transformaciones económicas y sociales que ahora se plantea el país podrían ser el final de ese si­nuoso trayecto.

Cabe destacar que es la em­presa estatal socialista el primer actor económico a que hacen re­ferencia esas 176 apuestas apro­badas para un profundo cambio estructural, y es su eje o acápite el de mayor número de decisiones tomadas.

Las facultades conferidas de­jan ya de ser un listado de contadas atribuciones para ser una amplísi­ma declaración de principios: todo lo que sea lícito, la empresa puede hacerlo. Caen viejas coyundas que ya iban en retirada parcial, pero esta vez se radicalizan, relativas a la aprobación de los precios, la fija­ción de los salarios, la distribución de utilidades y el acceso al mercado cambiario.

Aspectos muy novedosos para la gran mayoría de estas entidades, como la posibilidad de realizar in­versión financiera, manejar sus acti­vos en diversas variantes y conver­tirse en sociedades mercantiles por acciones o participaciones, prome­ten un sistema empresarial comple­tamente diferente al que estábamos habituados.

Pero las transformaciones para las empresas no se agotan solo en las que hacen referencia directa a su desempeño. En esta ocasión el propósito es también modificar raigalmente las reglas generales del juego económico y el terreno donde ellas actúan, lo cual pare­ce ser un salto con garrocha hacia otro estadio de las relaciones entre el Estado, sus estructuras y todos los actores económicos.

Las nuevas pautas, por ejem­plo, abarcarán asuntos como la antigua aspiración de la planifi­cación de la economía a través de instrumentos financieros y no de la asignación material, el prota­gonismo que tendrán los gobier­nos municipales en la gestión de sus empresas, la cuestión medu­lar del acceso al combustible bajo otras reglas y un sistema bancario estatal y privado con muchas más opciones a las que hemos conocido hasta hoy.

Por supuesto, no basta con la voluntad política ni con la modifica­ción del marco jurídico para desatar con efectividad todas las potencia­lidades de nuestras empresas. Es imposible desconocer que el actual escenario es el más hostil y angus­tiante de las últimas décadas para el país, con una persecución empresa a empresa contra todo lo que funcio­ne o pueda funcionar en Cuba, por parte del actual Gobierno de los Es­tados Unidos.

Realizar el comercio exterior, ya sea exportar o importar; atraer inversión extranjera o insertarse en cadenas de valor internacional, son otros objetivos que se quieren potenciar con las transformacio­nes y para ello se les da igualmen­te luz verde a las empresas esta­tales.

Pero conseguirlo requiere sal­tarse, burlar, vencer ese bloqueo milimétrico contra las empresas estatales cubanas, y para ello no es suficiente que les dejen hacer, sino que hay que saber hacerlo, pues son materias que requieren conocimien­to, práctica y maña para lidiar con un mundo que no siempre se conoce bien, y donde todo lo que brilla no es oro.

De cualquier forma, la pelota ahora vuelve a estar en la cancha del empresariado cubano. De su inteligencia, habilidades, destre­zas y arrojo, junto con la sabidu­ría de nuestros colectivos, depen­derá que estas transformaciones económicas y sociales no queden solamente en el papel o en la po­sibilidad, sino que se concreten en empresas más modernas, eficien­tes y prósperas, para la satisfac­ción de las necesidades de sus tra­bajadores y de la sociedad en su conjunto.

 

 

 

Nuevas normativas para el sistema empresarial

Los decretos leyes “Del Sistema Empresarial Estatal Cubano” y el “Modificativo del Decreto Ley no. 76 de las Cooperativas Agropecuarias” fueron aproba­dos en la sesión extraordinaria del Consejo de Estado desarro­llada como parte del proceso de implementación de las transfor­maciones económicas y sociales, la cual estuvo encabezada por el Presidente de este órgano, Este­ban Lazo Hernández.

En la jornada se informó que, a partir de la propia im­plementación de las transfor­maciones económicas y sociales analizadas en el Buró Político, el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido, la Asamblea Nacional del Poder Popular y el Consejo de Minis­tros, resulta necesario la actua­lización del marco normativo que regula el sistema empresa­rial estatal cubano.

Foto: Agustín Borrego Torres

El primero de los decretos leyes aprobados busca regular los principios generales de or­ganización y funcionamiento del sistema empresarial esta­tal para su transformación y desarrollo bajo la conducción del Instituto Nacional de Ac­tivos Empresariales Estatales.

“Da respuesta a 16 transfor­maciones de las 17 correspondien­tes al Eje temático 1: Transforma­ciones en el modelo de gestión de los actores económicos, re­lativas a la empresa estatal so­cialista; así como favorece la implementación de 12 trans­formaciones de otros ejes”, re­firió Roberto Ricardo Marrero, presidente del Instituto Nacio­nal de Activos Empresariales Estatales(Inaees).

En tanto, Yovana Vega Mato, directiva del Ministerio de Economía y Planificación, agregó que esta normativa constituye la plataforma que habilita al sistema empresa­rial estatal, bajo la conduc­ción del Inaees, para ejercer todas las facultades y para llevar adelante las transfor­maciones que se han manda­tado, que se articulan con un conjunto de normas jurídicas en proceso de elaboración en este momento.

En el debate, Esteban Lazo destacó la relevancia del decreto ley “Del Sistema Em­presarial Estatal Cubano”, el que ratifica a la empresa es­tatal socialista como el sujeto principal de la economía na­cional, así como contribuye a ampliar las facultades que integran la autonomía de la empresa estatal, a desatar sus fuerzas productivas y definir la responsabilidad social em­presarial.

Por su parte, el decreto ley “Modificativo del Decre­to Ley no. 76 de las Coopera­tivas Agropecuarias” regula la constitución, organización, integración y funcionamiento de estas cooperativas; a partir de la necesaria actualización de esta disposición normati­va en correspondencia con las transformaciones económicas y sociales.

Ambas normas legales se­rán publicadas en la Gaceta Oficial de la República para su general conocimiento por la población.

En la sesión extraordina­ria del Consejo de Estado se profundizó, además, en cómo este órgano contribuirá, desde sus atribuciones constitucio­nales especialmente en ma­teria legislativa y de control, al proceso de implementación de las transformaciones eco­nómicas y sociales, las cuales buscan seguir perfeccionan­do nuestro proceso de cons­trucción socialista, aportar al crecimiento económico y al desarrollo social de la nación. (Tomado de Parlamento Cu­bano)

 

 

 Apuesta de Artemisa

Empresas constructoras integrales, la división de Co­pextel y otras de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), más el apoyo voluntario de vecinos y trabaja­dores, laboran a pesar de las limitaciones con el com­bustible, en el décimo parque fotovoltaico de Artemisa, con una capacidad para cinco megavatios (MW).Ubica­do en el municipio de Candelaria, exactamente en Taba­co Rubio, localidad del Consejo Popular PreMontaña, se trabaja en dos inversores: cada uno cuenta con 174 me­sas con su estructura fijada, y hasta el momento se han montado más de 4 mil paneles solares bifaciales, para un 55 por ciento del total. (Yudaisis Moreno Benítez)

Foto: Cortesía del Poder Popular de Candelaria

 

Autos eléctricos refuerzan servicio de hemodiálisis

En un verdadero acontecimiento se convirtió el paso por la occidental urbe de Matanzas de 10 autos eléc­tricos destinados a reforzar un servicio estremada­mente sensible como el de hemodiálisis, con personas dependientes del traslado desde sus casas y hacia los centros hospitalarios.

Foto: Tomada de Radio 26

“Es un paso de gigante en el cuidado de los pacien­tes renales. En medio del complejo contexto energé­tico que enfrenta el país, la provincia ha recibido una flota de vehículos eléctricos destinados a fortalecer el servicio de hemodiálisis”, expresó la gobernadora Marieta Poey.

En su perfil de la red social de Facebook apuntó que la iniciativa garantiza el traslado puntual y segu­ro de los pacientes necesitados de este tratamiento. (Juanita Perdomo Lazareda)

 

Recuperar transformadores

Foto: Página de Facebook Empresa Eléctrica Holguín

La unidad empresarial de base (UEB) Centro de Ope­raciones de la Empresa Eléctrica Holguín impulsa la habilitación de un taller destinado a la recuperación de transformadores con el objetivo de fortalecer la ca­pacidad técnica de la pro­vincia en el mantenimiento de estos equipos y reducir la dependencia de otros te­rritorios.

Así lo informó Ulises Fuen­tes Noris, director de la UEB, quien explicó que el proyec­to, iniciado en octubre del pa­sado año, persigue convertir el actual taller de reparación en un centro con capacidad para ejecutar recupera­ciones integrales, lo que incluye desde el bobinado pri­mario y secundario hasta el ensamblaje completo del equipo. (Lianne Fonseca Diéguez)

 

 

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