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El tiempo del sindicato es ahora

La Cuba de hoy exige un sindicato parecido al actual entramado económico, laboral y social. Esto tantas veces dicho, hay que convertirlo ya en un hecho, porque a esta organización se le acaba el tiempo, el tiempo para un cambio drástico.

 

Colina reiteró que las tres dimensiones de la organización radican en el fortalecimiento de la labor de la CTC y sus sindicatos, en la interacción con la comunidad y en la atención a los trabajadores interruptos. Foto: Noryis.

 

Con su verbo claro y directo, la reflexión la realizó el secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Osnay Miguel Colina Rodríguez, durante intercambio con dirigentes de la occidental provincia de Matanzas.

¿Cómo fortalecer la labor de la CTC y sus sindicatos? Lo que nos preocupa, ya lo hemos debatido, reiteró. “El 22 Congreso fue expresión de eso. Hay que hacer, transformar”,  y ese es el sentido de seminarios como el acontecido en predios matanceros.

Justamente la magna cita, explicó, fijó las cuestiones claves a las que debe consagrarse el movimiento sindical para fortalecer sus estructuras, la asamblea de afiliados y trabajadores, la representación, la mediación de conflictos, la negociación colectiva, la protección de los derechos laborales y sociales, y así lograr, desde la participación y el control popular, poder contribuir al progreso de las actividades productivas.

 

El secretario general de la CTC, retomó el tema de la sindicalización de los trabajadores no estatales como una tarea que admite más dilación. Foto: Noryis

 

Colina llamó a pasar del discurso soso, a la acción real, sin muelas, sin teques, para movilizar, y honrar ese rol coherente con el contexto de las transformaciones económicas sociales contenidas en las 176 medidas.

“Hay que construir las decisiones desde la base, las cifras preliminares del plan de la economía y el presupuesto, los sistemas y ambientes de control, las rendiciones de cuenta administrativas… No podemos ver las cosas aisladas, por separado, sino como parte de un sistema, precisó.

Reconoció que “los trabajadores estamos en los colectivos, las situaciones suceden allí, en ese espacio… Hay que empujar, exigir, hacer, transformar en el colectivo”, apuntó. “Tenemos una cantidad de cosas todos los meses que ventilar allá abajo, en la base, que impactan en los obreros, que es para no descansar”.

Se refirió a lo perentorio de quitar las “cercas” del centro de trabajo, para poder alcanzar esa “porción más próxima de comunidad, de barrio, y estar en condiciones de atenderla de manera integral en el mismo sitio donde habita el colectivo laboral”.

En esos mismos espacios, insistió, tenemos a compañeros en el teletrabajo, en la modalidad a distancia, interruptos, como mismo sucede aquí en Matanzas, algunos de los cuales ya perdieron sus garantías salariales. Y en esos barrios, expresó, hay electricistas, carpinteros, plomeros.

 “Si a todos ellos se pudiera organizar por la CTC y los sindicatos en brigadas de producción y de servicios, por ejemplo, cuántos problemas no se pudieran atender, resolver y lograr el fortalecimiento de la organización”, preguntó el secretario general de la CTC. “Nuestra participación en Mi barrio por la patria hay que verla con integralidad”, reiteró.

Insistió en lo conveniente de acabar de borrar la distancia entre decir las cosas y hacerlas. El máximo líder del movimiento sindical cubano llamó a “involucrarnos más en la producción de alimentos, la transición energética, la preparación para la defensa, en las relaciones con los sindicatos internacionales”.

 

A los dirigentes sindicales les toca capacitarse y buscar alianzas con consejos técnicos asesores si de verdad quieren cumplir con la misión de representar. Foto: Noryis

 

En su visita de trabajo a Matanzas, Colina estuvo acompañado por la segunda secretaria de la CTC, Ekaterina Gowen Dickinson, y el miembro del secretariado Santiago Badía, al frente de la esfera de Relaciones Internacionales.

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