Aunque su equipo haya caído sobre la marcha y sus ánimos todavía no levanten vuelo, usted no deberá perderse ese par de atracones futbolísticos que nos regalarán el martes Francia y España y el miércoles Inglaterra y Argentina. A estas alturas vaticinar un claro favorito se antoja casi imposible, aunque siempre la balanza tiende a inclinarse ligeramente hacia una de las selecciones involucradas.
El pulso que implicará a galos e ibéricos es una final adelantada y pudiera definirse por detalles. Ambas formaciones tienen muy bien cubiertas todas las zonas de la cancha y su equilibrio técnico-táctico ha sido digno de reverenciar. Estimo que los franceses cuentan con un cuarteto de ataque que mete miedo (Mbappé, Olise, Dembelé y Doué) cuyo acierto en la cita es superior al de los españoles, que en defensa lucen levemente superiores a su rival de turno (han soportado un gol menos). Mejores ingredientes para un choque trascendental, imposible. ¿No lo cree?
En cuanto al tope entre británicos y sudamericanos que tiene historia, épica y polémica de por medio (si conoce la historia de los mundiales sabrá por qué) también es complicado decantarse fácilmente por uno. Los argentinos con esa fuerza mayúscula que se apellida Messi y blindado en más de una epopeya durante la justa retarán a un conjunto compacto, pragmático y con buenas dosis de calidad individual y grupal.
Le confieso que me cuesta mucho elegir un equipo sobre otro en ambas semifinales. Prefiero esperar por los resultados y por qué no, soñar con que todos podamos ver a los dos partidos. Lo merecemos y mucho. Me despido otra vez deseándole suerte. ¡Nos vemos!
