El delito se envalentona en Cuba. Predominan las violaciones de precios, la actividad económica ilícita, la corrupción y el desvío de recursos materiales y financieros.
Su impacto nocivo está presente en el informe de las sesiones finales del 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba.
Mientras los delegados a la cita analizaban el asunto a través del espacio virtual, encontré en mi agenda que este año inciden 64 hechos de robo con fuerza en la provincia de Ciego de Ávila.
De manera inescrupulosa se ensañaron los malhechores con la infraestructura eléctrica, afectación valorada en más de 1 millón 78 mil pesos. Los delincuentes robaron unos 20 mil litros de aceite dieléctrico. Así maltrataron 88 transformadores eléctricos.
Fueron neutralizados dos intentos de robo en el parque solar fotovoltaico Nereida, ubicado entre los municipios de Ciro Redondo y Morón; se detuvo un camión pipa cargado con 6 mil litros de combustible de los pozos del yacimiento Pina; y fracasó la tentativa de bandoleros que rompían las traviesas de hormigón en la línea del ferrocarril para extraerles el acero en su interior.
Lo que ocurre en estas provincias es solo un botón de muestra de lo que sucede en el país.
Aunque se ha trabajado en la prevención y el enfrentamiento, quedan debilidades en la realización de la guardia obrera y en el sistema de denuncias desde los centros de trabajo.
Hoy crece la actividad delictiva. El costo de la vida se encarece. Rendirse no es opción. Plantar cara es la mejor decisión.
En tal sentido retomo el concepto de Revolución: “…es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional…”.
Urge potenciar el pensamiento de Fidel en este tiempo de implementación de transformaciones económicas y sociales.
Acerca del autor
Licenciado en Comunicación Social. Economista y periodista. Escribe sobre asuntos económicos, agropecuarios, de la construcción y la cultura. Multipremiado en concursos de periodismo, festivales de la radio y otros eventos. Atesora las distinciones Félix Elmuza y Raúl Gomez García, los sellos Laureado y 50 aniversario del periódico Trabajadores, y la Moneda Conmemorativa 60 aniversario de la UPEC.


