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Fuego contra fuego

Uno de los objetivos de la jornada relacionado con la necesidad de fortalecer el Sistema de Seguridad Contra Incendios. Fotos Heriberto González Brito

Sin lugar a dudas ser partícipe de un incendio resulta traumático para aquellos que lo sufren desde la perspectiva de víctimas; para quienes deben sofocarlo e investigar sus causas, aún cuando una y otra vez cumplen con tal misión, no deja de ser impactante.

Juan Miguel Tamayo Miguel es de los jóvenes del SMG incorporado a la labor de prevención de incendios. Foto: Betty Beatón Ruiz

De eso bien sabe el Teniente Coronel Edgar Favier Tamayo, Jefe de la Unidad de Prevención de Incendios en la provincia de Santiago de Cuba. Con la experiencia que dan más de tres décadas de trabajo, asegura que a nivel de la población falta percepción del riesgo, un poco menos en el ámbito estatal. Por eso y más los registros siguen marcando cifras que se tornan alertas.

“En el primer semestre del año en el territorio se contabilizan 304 incendios, con una pérdida económica de 5 millones 764 mil pesos, y aunque son 64 menos que en igual etapa del 2025 no implica descanso en la labor de prevención, enfocada en lo fundamental en llamar la atención en torno a estos y minimizar las principales causas que los desencadenaron.

“Entre ellas están sistemas eléctricos en mal estado, descuidos en el uso de cocinas de carbón o leña, así como ubicación de las mismas en lugares inadecuados, trasiego de combustible en sitios inapropiados, e incendio en motorinas por alteración de los parámetros de fabricación de las baterías.

Para fomentar conciencia y conocimientos en el orden de la prevención de incendios se diseñan y ejecutan acciones diversas en toda la provincia, con especial énfasis en el municipio cabecera.

A esos empeños aportan talento y corazón los miembros de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Cuba, en constante autopreparación teórica y práctica.

“Con el apoyo de ellos, y de soldados del servicio militar general (SMG), se realizan visitas a nivel comunitario”, comenta el Teniente Coronel Favier Tamayo.

“En coordinación con las organizaciones de masas en los barrios, y de los delegados de circunscripción, se propicia el intercambio con moradores de las viviendas y el diálogo a favor de la prevención”.

El joven Juan Miguel Tamayo, quien cumple su SMG en el Comando 1 de Bomberos, ubicado en la populosa avenida Martí, en la ciudad de Santiago de Cuba, es de los que se ha sumado al tú a tú con la población de zonas como el centro histórico de la urbe, caracterizada por muchas construcciones vetustas, algunas con cerca de 511 años, los mismos que cumplirá la otrora Villa el venidero 25 de julio.

“En lo fundamental estuve cumpliendo la misión de prevención de incendios en áreas cercanas al parque Céspedes, lo que muchos llaman el corazón de la ciudad”.

Para quien se alista para cursar la carrera de Comunicación Social, en la Universidad de Oriente, asumir ese rol resultó útil y gratificante.

“La mayoría nos recibió con agrado, escucharon con atención las cuestiones que les expusimos en cuanto a las medidas para prever un fuego, y también las acciones prácticas para, en el caso de que se produjera, actuar con ecuanimidad y prontitud para extinguirlo de manera rápida y eficaz”.

En cumplimiento de la Ley 1268, para la prevención de incendios, en Santiago de Cuba también se ponen empeños en la inspección, tanto en el sector estatal como privado.

 

En la sede del Comando 1 de Bomberos en Santiago de Cuba un aula acoge a representantes del sector no estatal que reciben contenidos relacionados con la prevención de incendios. Foto: Betty Beatón Ruiz

 

En los últimos meses, a tono con la venta en USD de cilindros de gas licuado a trabajadores por cuenta propia (TCP) y micro, pequeñas y medianas empresas (Mipyme) se ha intensificado la capacitación a titulares y contratados que tienen responsabilidad directa con el almacenamiento y uso de las “balita” con el mencionado combustible.

En la sede del Comando 1 de Bombero un aula acoge a quienes reciben contenidos básicos que los preparan para prever y responder a un siniestro.

Luego de su jubilación, Jorge Luis Viola Isaac, especialista en protección contra incendios, se recontrató como docente de dicho curso, y junto a otros colegas imparte, de lunes a viernes, temas que mucho agradecen los que llegan al aula para conocer más y mejor de un fuego.

“Muy útil lo aprendido, lo agradezco porque me siento mejor preparada para actuar si algo pasara, aunque primero que eso está el saber cómo organizar todo para evitar cualquier incidente”, comenta Yasmary Alea Columbié, quien es arrendataria de vivienda, y accede a la compra en USD de cilindros de gas para su negocio.

Estas y otras acciones se materializan en la provincia en aras de minimizar la ocurrencia de incendios, eso que hace arder lo que tardó años obtener, convirtiendo en cenizas lo material, y también un poco de lo espiritual.

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