Hogar, abrazo, calidez. El hotel Sol Palmeras regresó a las operaciones con la mejor recompensa esperada por un alojamiento: la aceptación de un mercado que lo prefiere con una fidelidad demostrada en sus 36 años de existencia.


Casa de cientos de clientes nacionales e internacionales, el primer hospedaje de la cadena española Meliá en Cuba ha vuelto para seguir encantando a quienes siguen fidelizados con un colectivo que mantiene sus esencias fundacionales de prestar siempre el más óptimo de los servicios.
Y ese deseo de satisfacer a sus huéspedes, Sol Palmeras se da todo, no importa si los recursos son más o menos, porque el ingrediente no varía, es el mismo desde el 10 de mayo de 1990 y se trata de hacerlo bien en el día a día, y esa postura eleva su porcentaje de repitencia a récord de personas que lo han visitado más de 100 veces.
Por eso cuando este primero de julio llegaron los primeros turistas, hubo alegría en los que pudieron llegar a Varadero para disfrutarlo y un sentimiento de pesar por quienes desde la distancia, fundamentalmente en Canadá, no pueden aún bañarse, como es su costumbre, en una de los mejores tramos de playa del principal balneario cubano.
No pocos norteños de ese que ha sido el primer mercado emisor cubano postearon fotos de su estancia en Sol Palmeras y expresaron su deseo de retornar en cuanto puedan restablecerse las líneas aéreas que conectaban a aeropuertos canadienses con el de Varadero.


Con su regreso, el alojamiento de cuatro estrellas para familias completará, junto a Meliá Varadero y a Meliá Las Américas, el trío emblemático que sigue encumbrando a esta prestigiosa cadena en el principal balneario cubano, donde quedan otros alojamientos bajo su administración, todos pertenecientes a el Ministerio de Turismo, luego de que se viera obligada a cesar sus relaciones con los del grupo empresarial Gaviota.
Ubicado en primera línea de playa, retornó después de un período de intensas labores para perfeccionar cada rincón, incluida su majestuosa piscina principal, considerada el corazón del resort, con una renovación que sustituyó la antigua cerámica, y el rediseño estructural al incorporársele nuevos niveles de acceso.
La eliminación de barreras arquitectónicas en algunas áreas, puentes que conectan con el bar de la piscina ahora con superficie lisa sin escalones, reforzamiento con nueva baranda de la seguridad en la piscina de chapoteo infantil, son otras soluciones de las inversiones realizadas, algunas de ellas coherentes con principios universales de accesibilidad.

