Camagüey.— A veces al doctor Rolando Rodríguez Puga solo lo relacionan como el joven epidemiólogo del Hospital Pediátrico Eduardo Agramonte Piña, el profesor carismático o el de las preguntas interesantes en los tribunales. Graduado en el 2012, es especialista de Primer y Segundo Grados en Higiene y Epidemiología, máster en Atención Integral al Paciente Oncológico, doctor en Ciencias de la Educación, profesor e investigador titular y revisor y miembro del Consejo Editorial de 13 revistas de prestigio nacional e internacional.
Quien tiene la suerte de conocerlo sabe que él ha encontrado en la investigación un arma para mejorar la atención médica y que no sabe vivir sin la presión que producen una publicación o una categoría por definir.
A ciencia cierta, Rolando no tiene idea de cuándo se interesó por ese mundo. “Desde que comencé a estudiar —recuerda— participé en diferentes investigaciones, algunas fueron premiadas a nivel de facultad, de universidad y en la provincia en jornadas como la de la lucha contra el tabaquismo, la prevención y control de las ITS/VIH-sida, entre otras”.
Así fue creciendo esa llama, al punto de que actualmente tiene casi 200 publicaciones en revistas científicas nacionales e internacionales, algunas indexadas a Scopus o Scielo.
Impulso para trabajar
En el mundo científico este camagüeyano es reconocido y citado, por eso no asombró ni alarmó que recientemente lo seleccionaran como miembro titular de la Sociedad de Honor Sigma Xi, que promueve la investigación científica rigurosa.
Dice Rolando que le tomó por sorpresa: “Ellos radican en Estados Unidos y cuentan con científicos ilustres y personalidades del mundo. Y para ser integrante se requiere la nominación de dos miembros anteriores. A mí me propusieron un chino y una científica estadounidense. Quizás vieron potencial en mí”.
Para el galeno son solo más impulsos para seguir trabajando y el motor para saber más sobre las secuelas del oropouche y el chikungunya, concluir su segundo doctorado sobre la prescripción del ejercicio físico, desde la superación profesional del especialista en Medicina Familiar, y terminar dos libros.
Incluso, en las dos ocasiones cuando cumplió misión internacionalista, en Venezuela y Bolivia, fue muy valorada su participación en jornadas científicas.
Rolando nunca dejó de estudiar. A finales del 2021 indagó sobre el comportamiento de la leptospirosis en humanos en la provincia de Camagüey durante el último decenio, como parte del proyecto de tesis para optar por el título de Especialista de Primer Grado en Higiene y Epidemiología.
Luego a esa línea de indagación se sumaron otros dos artículos vinculados con la práctica y que fueron socializados en la X edición del curso internacional Leptospirosis y otras zoonosis de importancia para la salud pública, que le permitieron intercambiar con renombrados profesores de Argentina, Francia, Estados Unidos y de otros países.
Pero la COVID-19 estaba haciendo estragos, por lo que era necesario conocer más sobre esta enfermedad, y se dispuso a documentar elementos asociados al virus. Con esos resultados se han publicado más de 50 artículos científicos, temas de su tesis doctoral.
De igual manera, sus análisis obtuvieron el Premio Anual de Salud 2025, el de la Mejor Tesis Doctoral a Nivel Nacional 2025 y el Premio Citma provincial.
Aunque en su familia solo su tía paterna es médica, Rolando se siente acompañado y comprendido, asegura, que “a pesar de todos los problemas, para mí es importante aprender cada día, prepararme y evolucionar como ser humano, como ser pensante.
“Los jóvenes debemos hacerlo porque seremos los científicos del mañana y los que lograremos, con investigaciones, una mejor calidad de vida para la población”.