Sonia Amable Mustelier intervino este sábado en la sesión plenaria del 22 Congreso de la CTC con los sentimientos a flor de piel.
En mandato que le dieron los trabajadores del turismo en Santiago de Cuba de ser su voz en la cita proletaria lo cumplió con una mezcla de orgullo y sobresalto.
El primero por ser reflejo de afiliados de «armas tomar», los que marcan la Vanguardia en el ámbito sindical a nivel de país; el segundo por la preocupación por su hija, internacionalista de la salud en La Guaira, Venezuela, entregada con denuedo a la atención de los afectados por el reciente terremoto.
Con esa amalgama de emociones habló de lo vital del funcionamiento sindical y de la importancia del ejemplo de quienes ejercen el liderazgo, en lo fundamental a nivel de base.
En sus palabras reconoció lo histórico del momento en que se desarrolla este 22 Congreso, cuestión que compromete aún más a dar seguimiento a los planteamientos de quienes confían en la CTC y cada uno de sus sindicatos.
Para ello, recalcó, el funcionamiento es primordial, la reunión de afiliados sigue siendo el escenario fundamental para demostrar que el sindicato es representante fiel y comprometido de los trabajadores.
Más allá de dos días de sesiones, el Congreso ha de tener eco de la esencia de los debates en los colectivos, tanto del sector estatal como privado, allí donde se defiende la Patria desde el quehacer cotidiano y donde deben materializarse las transformaciones que precisa la economía cubana.
