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Congreso

Es diferente. Es único. Es de todos. Es historia. Así llegamos. Así hablaremos. Así defendere­mos a Cuba. Nuestra voz. Nuestros problemas. Nuestra lealtad. Nuestro Congreso. La fecha se pospuso y aquí estamos, en las sesiones finales que encuentran retos y nuevos esce­narios. Y otra vez nos toca reafirmar la misión que nos diera Fidel: “Ser la columna vertebral de la Revolución”.

Diseño: Margarita Carrazana Ramírez

Habrá tiempo para debatir sobre funcio­namiento interno, política de cuadros, prota­gonismo de la asamblea de afiliados y cómo repartir mejor las riquezas que se creen en la empresa estatal o privada, ahora que se apro­baron transformaciones económicas y socia­les que traen de vuelta fórmulas del mercado no concebidas hasta hoy, pero que son im­prescindibles si queremos seguir teniendo un camino hacia el socialismo cubano. No el de libros o de fotocopias. El nuestro.

De eficiencia, utilidades, Convenio Colec­tivo de Trabajo, medios de protección, recrea­ción sana y merecida, emulación, atención a nuestros héroes del trabajo, capacitación, solidaridad internacional, bancarización y mu­chos más temas también habrá oportunidad de expresarse, conscientes de que vivimos tiem­pos en que la defensa de la patria es el pri­mer deber de un afiliado y de cualquier cubano digno ante la amenaza de una agresión militar estadounidense.

El cronómetro indica que la hora ha llega­do. Habrá espacios para no olvidar la historia que empezó Lázaro Peña y para sentir la con­fianza total que siempre nos tuvo Fidel. Para comprender con más calma las alertas de Raúl en cada momento y para recordar al Coman­dante de la Revolución, Ramiro Valdés, quien tantas veces nos acompañó con sus consejos, modestia y ejemplo.

Vivamos este Congreso sin fanfarria ni triunfalismo. Los trabajadores esperan de no­sotros la representación más fiel. Tienen uste­des la palabra.

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