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La presa que el Che imaginó abraza hoy a Granma

La historia y la urgencia del presente se dieron cita por estos días en la presa Paso Malo, en el municipio de Bartolomé Masó. Hasta allí llegó la mirada del Consejo de Defensa Provincial para constatar una paradoja hermosa y es que la obra que nació del pensamiento visionario de Ernesto Guevara de la Serna para generar electricidad, sin manchar el agua, es hoy un escudo de contención para las familias de Yara y Manzanillo.
La PCHE de Paso Malo es una gran obra de la ingeniería de inicios de la Revolución. Foto: Tomada del perfil de Facebook de Yudelkis Ortiz Barceló.
La génesis de esta colosal obra de la ingeniería cubana se remonta a los albores de la Revolución.
Los componentes de la Pequeña Central Hidroeléctrica (PCHE) fueron adquiridos por el propio Comandante durante su etapa como Ministro de Industria.
No fue hasta 1984 que se inició el movimiento de tierra, y en marzo de 1987 la central quedó sincronizada al Sistema Electroenergético Nacional, para demostrar que era posible generar luz sin quemar un solo gramo de combustible fósil. Pero la verdadera vocación del embalse, inaugurado en 1967, se revela en días como estos.
Yudelkis Ortiz Barceló, quien recorrió el lugar junto a la directora de Aprovechamiento Hidráulico, Mabel Hidalgo Tamayo, compartió con los lectores un parte de tranquilidad activa. Con un espejo de agua de 8 km² y una capacidad de 95,6 millones de m³, la presa almacena en la actualidad 97,6 millones y alcanza el 102 % de su llenado.
“Es un embalse muy estable”, sentenció Eduardo Pulgar Labrada, jefe de obra y especialista con más de 40 años de experiencia en el maravilloso paraje. La estabilidad de la que habla este trabajador reside en un aliviadero automático que, sin intervención humana, regula el exceso de agua.
Actualmente, vierte 120,3 m³/s hacia el río Yara, una maniobra natural que devuelve el nivel a su cauce normal y que, de paso, evidencia la robustez técnica de la construcción. Ese vertimiento, sin embargo, tiene una consecuencia directa en la vida cotidiana.
El acceso al poblado La Martí, en el vecino municipio de Yara, se ha visto incomunicado al quedar anegado el puente de acceso. Por ello, la máxima dirigente provincial hizo un llamado enérgico a evitar imprudencias: no cruzar ríos crecidos, no pescar ni bañarse en sus aguas. Son las medidas de siempre, pero repetidas con la convicción de quien sabe que la disciplina salva vidas.
Autoridades de la provincia comprobaron es estado del embalse de Paso Malo que se encuentra a más del 102 por ciento de llenado. Foto: Tomada del perfil de Facebook de Yudelkis Ortiz Barceló.
En el relato de Ortiz Barceló emerge un dato que pone la historia en perspectiva: “Antes de existir esta obra, las afectaciones en Yara y Manzanillo eran cuantiosas”. Lo que hoy es una molestia controlada, antes era una tragedia cíclica.
Gracias a la voluntad de la Revolución, Granma cuenta hoy con 11 embalses, 8 derivadoras y 6 estaciones de aforo, capaces de almacenar 940,6 millones de m³ de agua. Al encontrarse al 74 % de su capacidad total, estas reservas son la garantía de la provincia frente al clima.
La PCHE de Paso Malo sigue pregonando su lección de sostenibilidad, pues el agua que genera energía eléctrica no se contamina y continúa su camino para calmar la sed de la agricultura, la ganadería y la población.
Aquel proyecto que el Che tocó con su visión de futuro no solo alumbró hogares sino que hoy, mientras las lluvias arrecian en las montañas, contiene el ímpetu de las corrientes para que la vida siga su curso en el valle. La presa soñada hace seis dècadas hoy abraza a Granma.
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