Icono del sitio Trabajadores

La empresa estatal, pregunta: ¿“Cómo quedo yo”?

Lo que les comento tiene mucho que ver con hechos absurdos y alarmantes. Tal vez valga el asunto en cuestión para el análisis en las sesiones finales del 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, programada los días 26 y 27 del presente mes.

La Pinera jamás ha fabricado dulces en conservas ni otro tipo de alimento. Foto: José Luis Martínez Alejo

Medir la verdadera dimensión de los problemas fue el objetivo de la exploración a pie por mi natal pueblo avileño de Pina, que, por su potencial industrial, influye en el presente y el futuro 

–ambos desafiados por múltiples contingencias y errores– del desarrollo socioeconómico en la central provincia de Ciego de Ávila.  

Vi a miembros de una familia entrar y salir en la fábrica de conservas La Pinera, devenido vivienda uno de sus extremos. Los demás costados permanecen en la inercia. Ni se sabe, con absoluta certeza, cuándo fueron elaboradas las últimas raspaduras, turrones, caramelos y otros alimentos. 

Al frente, dejaron de latir los corazones de las máquinas de coser en el taller de confecciones textiles. Equipos y muebles envejecen inútilmente casi en absoluta soledad hace dos años, cuando le retiraron el transformador que alimentaba de energía eléctrica a las máquinas de coser y pusieron al personal a viajar larga distancia y todavía coge “botella” hacia otro establecimiento de la empresa de confecciones Trébol, en la capital avileña.

Desnudo de empleo el taller de confecciones textiles. Foto: José Luis Martínez Alejo

A pocos metros del entonces taller de prendas de vestir, en ruinas lleva 35 años la planta de gran panel. Muchos agradecen su contribución al fondo habitacional con los elementos prefabricados para edificios multifamiliares y consultorios del médico de la familia, pero muy pocos tienen una remota idea de que allí se fundían cada jornada estructuras para dos viviendas. Debiera preservarse el lugar para la historia y no permanecer en condición de cementerio desahuciado.  

A su lado, el inerte círculo infantil Sueños de mi Infancia es hoy la incógnita de los pinenses desde que se transformó en domicilio familiar. Quedan dos de tres instituciones educativas de ese tipo, por lo que así se complican las matrículas para los niños de las presentes y futuras madres trabajadoras.

Temprano salió de “vacaciones” la mayoría del personal del principal núcleo empresarial. El central Ciro Redondo –el más moderno de Cuba– ni un grano de azúcar produjo este año. Su corazón energético, la vecina bioeléctrica, no lo ayudó para hacer la zafra y ambos no aportaron a la canasta básica familiar. 

La gestión de la unidad Ferroazuc fue como un descarrilamiento en lo económico: trasladó solo cinco trenes con cañas en la temporada azucarera hacia Sancti Spiritus y antes movía 120 mensuales en su propia provincia de Ciego de Ávila, donde ningún ingenio arrancó la maquinaria en la contienda 2025-2026. Así el sector agroazucarero sigue agonizando. 

Culpable de tanto es el sexagenario cerco económico, comercial y financiero que potenció el bloqueo del suministro de combustibles a Cuba, aquejada de prolongados apagones, pero ¿todo tipo de obstáculo tiene etiqueta de Made in USA?

Lo que un día fue no será porque hace 35 años es como un monumento al abandono la planta de prefabricados gran panel, sitio que debiera preservarse por su gran aporte al programa de construcción de obras sociales antes del surgimiento de la etapa de crisis denominada período “especial”, a partir de 1991. Foto: José Luis Martínez Alejo

Digamos, ¿el enemigo de afuera es el causante absoluto del atraso hoy del pago del salario en la industria azucarera pinense y del acceso prohibido a las utilidades del primer trimestre pasado por parte del colectivo de Ferroazuc, debido a baja disponibilidad de efectivo en la agencia bancaria del municipio de Ciro Redondo? 

Estos dos casos, ajenos a la voluntad de los obreros de esos centros, no son la excepción. Impactan también en el clima laboral territorial la indisciplina, la desmotivación, el éxodo de la fuerza de trabajo calificada que se multiplica ahora por la cantidad de trabajadores interruptos, debido a la contracción de los planes productivos de bienes y la prestación de servicios. 

Incluso, que tenga la contabilidad del territorio avileño registrados más de 72 millones de pesos de pérdidas económicas, no es un acontecimiento exclusivamente preocupante para la supervivencia y recuperación de la economía cubana.

Sí inquieta que 22 empresas perdedoras influyan por ser decisoras del presente y el futuro del desarrollo socioeconómico provincial. Siete pertenecen a la agricultura no cañera, cuatro al sector agroindustrial azucarero, tres son de la construcción e igual cantidad de la industria alimentaria, comercio con dos, y cultura, salud y transporte tienen una per cápita. 

Por otro lado, hay algo más alarmante que el deterioro del equipamiento, dada la reducción casi a cero del mantenimiento técnico y constructivo, por las carencias de combustibles, lubricantes, grasas y otros recursos. 

Sin vía libre hacia la distribución de utilidades continúa el colectivo de Ferroazuc, la mejor unidad ferroviaria de su tipo en el país. Foto: José Luis Martínez Alejo

Porque, frente al complejo panorama socioeconómico por contingencias, errores y desafíos, el delito aprovecha la coartada de la inactividad de la maquinaria en múltiples centros de trabajo, las fisuras de la guardia obrera y administrativa, y la inoperancia de no pocos agentes de seguridad y protección.

De esa manera están desapareciendo máquinas, herramientas, piezas, componentes de estructuras metálicas y hasta los pisos de establecimientos más vulnerables.

¿Y cómo quedo yo…?, pudiera preguntarse la empresa estatal socialista ante el ímpetu del hurto y el robo con fuerza entre los hechos de mayor impacto que generaron una afectación económica superior a los 389 mil 600 pesos, en el primer trimestre del presente año, principalmente en entidades de Comercio, Salud, Educación, Cultura, el Inder y Transporte, en Ciego de Ávila. 

Muy alarmante situación no constituye motivo de exageración, es de la realidad insólita y alarmante lo visto, comprobado y palpado por este periodista.

Hay más, pero queda en reserva para próximas exploraciones.

 

Compartir...
Salir de la versión móvil