Muchos aciertos y desaciertos rodean el tema de los bicitaxis y triciclos eléctricos; es cierto que alivian el problema del servicio de transportación local y contribuyen con las arcas de la economía al abonar un impuesto en la Oficina Nacional de Administración Tributaria, pero esto no les da derecho a decidir en cuestiones de precios, refugiándose en banales argumentos con los que culpan al Estado de sus desdichas.
Deciden a dónde ir porque pertenecen al sector privado y responden a la variante de oferta y demanda, pero en ocasiones sus actitudes pasan del “mutuo acuerdo”, llamado así por los inspectores y se ha convertido en una forma solapada de explotar el bolsillo del pueblo, al decir que son 100, y con una mirada irónica de cógelo si te conviene.
El tema es analizado por directivos de Transporte, pues ya resulta insostenible viajar en estos ciclos. Llueven las quejas relacionadas con esta infracción, y resulta difícil cogerlos con “las manos en la masa”, como se dice en buen cubano. Para beneplácito de los pineros existe el servicio de ecotaxis destinados a la transportación de pasajeros: rápidos, cómodos y al precio de 10.00 pesos, accesible para todos, con buena aceptación en sus prestaciones en áreas de Nueva Gerona y entre los pacientes con alta médica y sus familiares acompañantes.
Se espera que de cara al futuro el parque de ecotaxis continúe creciendo y se logren nuevas rutas, tanto en la zona urbana como en la suburbana, ya que son preocupaciones de pobladores de La Fe y La Demajagua.
En tanto, cuando los ecotaxis culminan su labor pasada las cinco de la tarde aparecen los “ninjas” detrás de su timón con ofertas abusivas, que de no ponerles coto, exigirles orden y disciplina, caeremos en el juego de estos hombres y alimentaremos su opulencia. Vale reflexionar al respecto por el bien de los bolsillos de los pineros.