Hoy 6 de junio, hace exactamente 56 años, salió por vez primera, en formato impreso, el periódico Trabajadores. Ni siquiera había nacido cuando aquella idea, acariciada y defendida por Lázaro Peña, vio la luz para cumplir un rol fundamental: reflejar el quehacer, los problemas, las dudas, las buenas historias, la vida laboral del país y sobre todo, la Cuba de cada época, de cada tiempo.
Siempre en los cumpleaños hay un alto para el recuento, para quienes no están y nos llevaron hasta aquí. Sin embargo, hoy no lo haré para romper esquemas y porque prefiero hablar del colectivo actual, que cada día se ha multiplicado en la página web y las redes sociales, con una versión impresa semanal los lunes. A ese grupo que hoy no pasamos de 93 por plantilla va esta felicitación.
Son ellos quienes hace dos años aceptaron que los dirigiera entre los lógicos pensamientos dubitativos de si un estudiante-periodista-jefe de redacción deportiva-subdirector pudiera hacerlo bien en una silla que jamás desee. Son ellos los que han creado portadas increíbles y reportajes premiados por tocar a fondo la realidad social.
Son ellos los que sueñan con un estudio de podcast (casi terminado) y un parque fotovoltaico (a punto de ser instalado) para seguir apuntalando el formato multimedia en que nos convertimos hace ya algunos años.
Son ellos también los que cada domingo se privan de horas en familia sanguínea para entregárselas a la familia de TRABAJADORES. Porque si algo aprendí desde 1996, cuando me enamoré de este periódico en mis prácticas profesionales, es que allí estaba mi otra familia, esa que apoya y reconforta cuando más falta hace, que sufre cada error con ojos mustios y celebra cada éxito con una sonrisa de oreja a oreja.
No hubo esta vez grandes campañas por nuestro cumpleaños. Todavía seguimos vacunados de esa FIEL OSADIA que Fidel impregnó a uno de sus periódicos preferidos (así lo dijo varias veces) y con ese aliento nos basta para prometerle a nuestros lectores que persistiremos cada día en hacer de TRABAJADORES una referencia al periodismo más revolucionario y comprometido, polémico y creativo, audaz y valiente.
Con eso y 56 velas hoy somos felices.
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