Yamileidys Bilbao lleva años de seguimiento médico en la consulta de patología de cuello del hospital Materno Sur Mariana Grajales de la ciudad de Santiago de Cuba. Bien sabe lo que representa para su vida chequearse ante el colposcopio, realizarse la prueba citológica a tiempo y en forma, en fin, atenderse oportunamente para evitar un cáncer ginecológico.
Aún cuando tiene disciplina y responsabilidad ante el autocuidado, en los últimos meses le han bloqueado a más no poder el acceso a esos servicios especializados. El decreto emitido por el Presidente de los Estados Unidos que impide el suministro de combustibles a Cuba impacta en su cotidianidad y se torna amenaza de muerte.
“Resido en Guamá, un municipio cuya cabecera está a más de 70 kilómetros de la ciudad santiaguera, cada día es menor la disponibilidad de transporte y por lo tanto es más difícil salir de allí para asistir al turno médico.
“Nos han cortado las opciones de movilidad y con ello una adecuada atención a nuestra salud, y no lo digo solo por mí, sé de personas con problemas del corazón, pacientes de neurología, de oftalmología, incluso niños, cuyo seguimiento por parte de los médicos se entorpece o no llega a materializarse. Conozco a mujeres que como yo se atienden en la consulta de patología de cuello que se han visto compulsadas a dejar a un lado el seguimiento clínico porque es difícil, y muy caro, viajar hasta Santiago de Cuba.
“Es sumamente cruel lo que están haciendo con este pueblo”.
A las situaciones que Yamileidys narra se suma la realidad puertas adentro de la consulta, en tanto allí también impacta la falta de insumos médicos para una atención de excelencia dentro del programa de prevención del cáncer cérvico-uterino, como en otros muchos del sistema de salud pública en la mayor de las Antillas.
Por ejemplo, un producto como la solución de Lugol, colorante a base de yodo que sirve para “teñir” el cuello del útero y evaluar su condición, está en falta hace varios meses, junto con el ácido tricloacético, entre otros.
“Es innegable el impacto del bloqueo en este servicio de salud, comenta la licenciada Cristina Ramos Mestre, una de las especialistas vinculada al programa de prevención del cáncer cérvico uterino en el Materno Sur.
Con más de 40 años de experiencia laboral asegura haber vivido situaciones complejas, como el llamado Período Especial y la COVID 19, pero confiesa que la magnitud de lo que hoy aprecia supera cualquier experiencia anterior.
Sin lugar a dudas más de 60 años de bloqueo económico, comercial y financiero pesan sobre la vida de la nación y sobre la existencia de cubanas y cubanos a quienes cada medida de asfixia yanqui le quita oxígeno a la salud.