Al reiniciar, se cierra el sistema operativo para después volver a cargar, sin que el aparato se apague por completo.
Con el apagado, todos los procesos son detenidos completamente.
Para mejorar el rendimiento, un reinicio rápido es suficiente en la mayoría de los casos. Muchos expertos recomiendan reiniciar el celular una vez por semana.
No obstante, se suele recomendar apagar y encender cuando el teléfono va muy lento.