A partir de marzo de 1958, cuando el entonces Comandante Raúl Castro Ruz funda el Segundo Frente Oriental Frank País García, los vínculos afectivos con la gente de esos lomeríos se tejió con solidez.
El joven rebelde se hizo respetar y querer, y el pueblo que vió los éxitos de aquel ejército de barbudos, junto con las acciones de beneficio económico y social, multiplicó los sentimientos hacia el líder de la tropa libertaria.
Luego del triunfo de la Revolución cubana esa ligazón de amor se hizo más fuerte entre los pobladores del Segundo Frente, en particular los de Mayarí Arriba, cabecera del municipio homónimo, perteneciente a la provincia de Santiago de Cuba.
El General de Ejército fue siempre electo diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por Segundo Frente, hasta allí llegó una y otra vez, para recorrer valles y montañas e impulsar el desarrollo de la serrania, incluso es allí donde ha decido reposen sus restos, junto a los de su amada Vilma Espín, en el mausoleo a los Mártires del Segundo Frente Oriental Frank País García.
Testigo de la preocupación y ocupación del General de Ejército Raúl Castro Ruz por esa demarcación santiaguera es Héctor Andrés Licea Díaz, antiguo primer secretario del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba en Segundo Frente.
«Durante el período comprendido entre los años 1987 hasta 1994 tuve el privilegio de compartir varias jornadas de trabajo con el General de Ejército Raúl Castro Ruz», comenta Licea.
«Reiteradamente visitó el municipio, en particular para el control de las tareas que ejecutabamos durante el llamado período especial, con énfasis la producción de alimentos aprovechando los recursos locales.
«En sus encuentros con el pueblo era visible la alta sensibilidad humana que lo caracteriza, el interés por resolver los problemas.
«En el intercambio más cercano con él pude pude apreciar de primera mano lo exigente y justo que es, todo un formador de cuadros, de dirigentes.
«Para mí Raúl es un revolucionario a toda prueba. Sentí que me educó. Siempre lo recuerdo con admiración y cariño.
«Ahora que se han organizado patrañas en su contra estamos a su lado para defenderlo, que es defender la obra por la que tantos han dado hasta su sangre».