En ocasión de conmemorarse este martes el 131 aniversario de la caída en combate del Héroe Nacional de Cuba, una representación del pueblo santiaguero rindió honores al más universal de todos los cubanos.
Ante el túmulo funerario que guardan sus restos, en el mausoleo del cementerio patrimonial de Santa Ifigenia, fueron colocadas ofrendas florales a nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución cubana, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, así como del pueblo de Cuba.
Al tributo al Apóstol asistieron las autoridades políticas y gubernamentales de la provincia de Santiago de Cuba, junto a dirigentes de organizaciones sociales y de masas, pioneros, jóvenes, combatientes, trabajadores, y jubilados.
En el acto de recordación se realzó la actualidad del pensamiento y la acción de Martí, evocado en sus múltiples dimensiones, en particular como patriota y antimperialista, «vigente en la hora de Cuba».
Así lo destacó el orador principal, el Dr. C. Ricardo Hodelín Tablada, médico e Investigador histórico, Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba, miembro de la Unión de Historiadores de Cuba, la Sociedad Cultural José Martí, entre otras organizaciones.
Estas fueron sus palabras:
El 19 de mayo de 1895 cayó en combate José Julián Martí Pérez; su sangre abonó la tierra de Dos Ríos. Desde ese día y para siempre, el más puro de nuestra raza, el hombre que unió a los cubanos en el exilio, el fundador del Partido Revolucionario Cubano, creador del periódico Patria y organizador de la Guerra Necesaria, se convirtió en símbolo para toda la humanidad y comenzó a germinar su legado histórico.
Muchos años después, el 26 de julio de 1953, un grupo de jóvenes, liderados por el abogado Fidel Castro Ruz, atacaron los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, no podían permitir que el Apóstol muriera en el año de su centenario. Esos jóvenes, conocidos como la Generación del Centenario, siguiendo los principios martianos, triunfaron el 1º de enero de 1959 y comenzaron a construir una revolución con los humildes y para los humildes, una revolución que llegó para quedarse y para iluminar todos los caminos de la Patria.
Martí, el más universal de los cubanos, escribió en 1886 en sus Cuadernos de Apuntes: «Ni una hora de descanso en la tarea de fomentar la patria». Al conmemorarse hoy el 131 aniversario de su desaparición física, el mejor tributo que podemos rendirle es no descansar ni un solo minuto en la defensa de esta revolución nuestra, una revolución socialista que ha crecido y se ha fortalecido a pesar de estar muy cerca del imperio más poderoso del mundo. Una revolución que ha defendido sus principios por encima de todas las adversidades y que ha practicado la solidaridad y el internacionalismo proletario, sin temor a intimidaciones de ningún tipo.
Frente a la amenaza imperial, organizaciones de la sociedad civil cubana, integradas por esos humildes por los que se hizo la Revolución Cubana, convocaron a iniciar, el 19 de abril pasado, un movimiento popular denominado «Mi firma por la Patria». Como cubanos dignos reafirmamos nuestra irrenunciable vocación de paz, que es esencia de la nación cubana, fraguada con la más profunda convicción de que defendernos no es solo un derecho, es, tal como está plasmado en nuestra Constitución, el más grande honor y el deber supremo de cada cubano. El 1º de mayo, antes de iniciar el desfile masivo, el líder histórico de la Revolución Raúl Castro Ruz y el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez recibieron, en nombre del pueblo, el documento que acredita la firma por la Patria de 6 230 973 cubanos.
Somos un país de paz, pero no le permitiremos a nadie que venga a despojarnos de nuestras conquistas. Como ha expresado el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, estamos dispuestos a dar hasta nuestra propia vida si fuese necesario. En el año del Centenario de nuestro Comandante en Jefe Fidel, el mejor discípulo de Martí, aquí estamos los agradecidos, los comprometidos con una revolución que enarboló las banderas de Patria o Muerte, y seguiremos como nuestros mambises, a galope tendido hacia el combate, y como el Granma surcando las azules aguas del Mar Caribe, lloviéndole flores a la Patria.
Vamos a demostrarle al mundo que Cuba es y seguirá siendo una isla de color rojo encendido donde la palma real es alta y verde, símbolo de la esperanza; el tocororo es un pájaro que recorre los montes regalando su canto; y la mariposa, una flor para prenderla al pecho de todos los que luchan por un mundo mejor. Este año conmemoramos el 135 aniversario de la publicación del ensayo Nuestra América donde sentenció Martí «no hay proa que taje una nube de ideas». Sigamos defendiendo nuestras ideas, porque «de pensamiento es la guerra mayor que se nos hace, ganémosla a pensamiento».
El Secretario de Estado de los Estados Unidos, sin presentar evidencias, acusó al gobierno cubano de «despilfarrar recursos» en lo que calificó como un intento de justificar el «castigo colectivo» contra la isla. En realidad, Cuba, pese al impacto de la política de sanciones, ha priorizado inversiones en sectores estratégicos como el sistema eléctrico, el desarrollo de energías renovables, la expansión de las telecomunicaciones, la producción de alimentos, la infraestructura hidráulica y la atención a comunidades vulnerables. Asimismo, se han logrado avances en la biotecnología, incluida la creación de vacunas contra la covid-19, y el sostenimiento de servicios universales de salud y educación.
Recientemente nuestro presidente afirmó: «en más de seis décadas de Revolución socialista, a noventa millas de EE.UU., jamás ha salido de nuestro territorio una acción ofensiva contra la seguridad nacional de ese país. Contrario a cualquier amenaza hacia EE.UU., Cuba ha sido objeto de incontables acciones ofensivas fraguadas desde ese territorio, que han dejado miles de cubanos heridos o muertos. Señalar a Cuba como amenaza, mientras se decretan medidas coercitivas adicionales y se acusa a su gobierno de incapaz de sostener mínimamente su economía, es tan incoherente y fantasioso que ni quienes promueven la tesis son capaces de sostenerla, con argumentos sólidos. Cuba no amenaza, ni desafía, pero tampoco teme».
Como esgrimió Martí: «El deber debe cumplirse sencilla y naturalmente», como también escribió: «estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas de almohada». Así lo hicieron 32 compatriotas que el pasado 3 de enero, en Venezuela, cumpliendo con su deber de defender a un presidente constitucional, fueron cruelmente masacrados. Por ellos y por tantos mártires que han ofrendado sus vidas cumplamos cada uno de nosotros con nuestros deberes y crecerá esta Cuba nuestra. Es tiempo de andar alertas, no podemos descuidarnos, el enemigo no nos perdona nuestras victorias.
Los últimos acontecimientos sucedidos en el mundo, los ataques imperialistas que no cesan, sus constantes amenazas hacen pensar que «los pueblos que no se conocen, han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos [ ] es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes». Adelante cubanos, marchemos unidos a conquistar toda la justicia. Martí y Fidel desde siempre nos contemplan orgullosos. Nada ni nadie tienen el derecho de arrebatarnos nuestras sagradas conquistas.
¡Viva Cuba Libre!
¡Patria o Muerte, Venceremos!