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México en el centenario de la bandera cubana

Homenaje a la Comisión del Centenario de la Bandera Cubana, en el 76 aniversario del inicio del viaje el 7 de mayo de 1950.

 

 

El 19 de mayo de 1850 ondeó por primera vez en la ciudad de Cárdenas, Matanzas, la bandera cubana. La enseña había sido diseñada por el venezolano Narciso López Urriola (1797-1851),  en colaboración con el poeta y dibujante matancero Manuel Teurbe Tolón, en la casa del bardo, situada en Nueva York. La expedición liderada por Narciso partió de Nueva Orleans, Estados Unidos, e hizo escala en Yucatán, México, antes de desembarcar en Cárdenas.

Cien años después un grupo de patriotas cubanos, encabezados por el comandante del Ejército Libertador Luis Rodolfo Miranda de la Rúa, rememoraron la histórica gesta. Para la conmemoración la Marina de Guerra ofreció dos de sus unidades con el propósito de trasladar los comisionados y las tropas que oportunamente rindieron honores. El viaje se inició el domingo 7 de mayo de 1950; un centenar de pañuelos agitados despidieron a los buques Antonio Maceo y Máximo Gómez, simbólicos nombres en merecido tributo a dos de los mártires de nuestras guerras libertarias.

El 9 de mayo las dos fragatas con su valiosa Comisión del Centenario de la Bandera desembarcaron en Nueva Orleans; al día siguiente fueron agasajados en la Casa Internacional, institución creada por cubanos y otros extranjeros residentes en la ciudad. Luego de múltiples actividades de homenaje en tierras norteamericanas, en la tarde del 11 de mayo, después de compartir almuerzo en el salón de Richelieu del restaurant Arnaud, regresaron a los buques.

Al dirigirse hacia México los acompañó el vapor 791 de la armada norteamericana, Maoeley. En ese barco viajó una representación de la Casa Internacional, la componían: Charles Nutter, P. Swenson, Victor H. Shiro y William Erickson. Por otra parte, en el buque cubano Máximo Gómez se incorporó el periodista norteamericano Conley Webster, quien a nombre de la The Kentucky Historical Society, llevaba como misión escribir algunos artículos sobre el centenario que se conmemoraba.

Cuarenta y ocho horas después las tres naves estaban frente a Yucatán, México; con júbilo un nutrido grupo de mexicanos los recibió en el espigón. Al desembarcar los miembros de la misión cubana, el licenciado Cetina Ferraez les saludó a nombre del gobernador del Estado; Luis Rodolfo Miranda, quien ostentaba en la solapa la preciada condecoración del Águila Azteca, respondió emocionado a las afectuosas palabras de bienvenida. En el recibimiento se destacó el mambí Manuel Agüero Bóveda, camagüeyano residente en tierras aztecas, quien emocionado enarboló la bandera cubana.

 

Recibimiento en Progreso, Yucatán; el mambí Manuel Agüero Bóveda, camagüeyano residente en tierras aztecas, enarbola la bandera cubana.

 

El licenciado Benito Coquet, embajador de México en Cuba, trasmitió el saludo del gobierno mexicano; las bandas del Cuerpo de Seguridad Pública del Estado, de la Unión de Carboneros de Yucatán, del Poder Ejecutivo y de la Alianza de Camioneros ejecutaron distintas marchas. De inmediato se trasladaron a la capital yucateca, al atravesar Progreso admiraron los adornos alegóricos a la conmemoración.

 

El embajador de México en Cuba Benito Coquet le da el abrazo de bienvenida a Luis Rodolfo Miranda.

 

En Mérida, la cortesía mexicana los declaró huéspedes de honor y los alojó en el hotel del mismo nombre de la ciudad; esa noche visitaron la Plaza de la Independencia para asistir a una serenata de la Orquesta Típica Yukaltepén; se deleitaron los cubanos con las inspiradas canciones alegóricas a la milpa y al nopal. Asimismo, visitaron la Casa de Montejo, imponente con sus recias figuras de piedra, y admiraron a las muchachas con sus batas bordadas y sus lazos reposados en negrísimos cabellos.

El domingo 14 de mayo desayunaron en el Parque Centenario, bajo los árboles frondosos pudieron observar una fuente, regalo de la colonia cubana a Mérida en el año 1912. Al término del desayuno visitaron el Parque de la Independencia y luego el Palacio del Ejecutivo del Estado. Allí se develó una tarja con el siguiente texto: «En aguas de Yucatán, en las islas Contoy y Mujeres, el general Narciso López, del 5 al 17 de mayo de 1850, integró la expedición libertadora que zarpó el día 17 de mayo de 1850. Tomó la ciudad de Cárdenas, Cuba, haciendo ondear triunfante y por primera vez sobre suelo cubano su bandera nacional. Y para perpetuar tan trascendental acontecimiento de la historia de América, en que se destaca la efectiva cooperación de México a la libertad de Cuba, se erige este monumento con motivo del primer centenario de la Bandera Cubana».

En el Palacio del Ayuntamiento se efectuó el siguiente acto. Luis Rodolfo Miranda entregó al señor Pedro Castro Aguilar una hermosa bandera cubana; las autoridades de Mérida firmaron, como lo hicieron antes las de Nueva Orleans, la bandera cubana que sería izada en Cárdenas. Los comisionados de Cárdenas, doctor Pedro Vázquez y Rafael Palmer, entregaron al alcalde un pergamino, recuerdo de los cardenenses a los meridanos en la fecha centenaria; el alcalde de Mérida aseguró que la bandera cubana se colocaría en lugar preferente del Salón de Sesiones del Ayuntamiento. Tropas mexicanas desfilaron con singular marcialidad para rendir tributo a la bandera.

 

Luis Rodolfo Miranda pronuncia un discurso al develarse en el Palacio del Ejecutivo del Estado de Mérida la placa conmemorativa de la bandera.

 

Al mediodía se trasladaron a la hacienda henequenera Xcatanum, donde el gobernador del Estado y presidente del Consejo Directivo de Henequeneros de Yucatán, profesor José González Beytía, les ofreció un almuerzo. Un conjunto de trovadores amenizó el encuentro que culminó con las palabras del licenciado Renán Irigoyen, historiador y jefe de publicidad de la Compañía Nacional Henequenera a las cuales correspondió Luis Rodolfo Miranda. Los cubanos recibieron como obsequios piezas artísticas de pacas de henequén.

En la tarde, acompañados por el doctor Carlos Mendoza Bas, visitaron el Hospital de Henequeneros, cuyo Servicio Externo lideraba el propio doctor Mendoza. De ahí llegaron hasta el local donde estaba ubicado El Diario de Yucatán, los recibió su director don Carlos R. Menéndez. El periodista, de abolengo cubano, pues sus antecesores nacieron en San Juan de los Remedios, dedicó su trabajo de ingreso en la Academia de Historia de Cuba, al paso de Narciso López por la Isla Mujeres. Vale subrayar que los principales diarios yucatecos El Diario de Yucatán y El Diario del Sureste, dedicaron columnas enteras a las actividades de la misión cubana en tierras aztecas.

El parque infantil Club de Camioneros, construido con particular elegancia por los conductores de ómnibus, fue visitado en la noche. Al amanecer del lunes 15 de mayo de 1950 se encaminaron a Chichén Itzá, famosas ruinas prehispánicas, donde fueron recibidos por el director del Museo Arqueológico de Mérida quien los acompañó a la pirámide. Los cubanos quedaron sorprendidos ante los murales del imperio extinto y se asomaron curiosos al cenote sagrado para ver si en las aguas dormidas se reflejaba alguna de las vírgenes inmoladas in illo tempore.

Por la noche, ya en Mérida, la Banda de Música de la Marina de Guerra ejecutó en el Parque de la Independencia un concierto extraordinario, el capitán Romeu y sus músicos sorprendieron a los presentes con la marcha Benito Juárez, homenaje al ilustre indio mexicano. Cerró el día una cena pintoresca en el club Los Gavilanes, seguida de una visita a una escuela para ver cómo trabaja un aula de kindergarten. A las cinco de la tarde se inició el camino hacia Progreso, y horas después en la madrugada navegaban de regreso a Cárdenas.

 

En el Palacio del Ayuntamiento Luis Rodolfo Miranda entrega la bandera cubana al señor Pedro Castro Aguilar

Se anticiparon los guardacostas mexicanos David Porter y Virgilio Uribe. En consecuencia, ya la expedición contaba con cinco embarcaciones, las dos salidas de Cuba, la que se incorporó en Nueva Orleans y estas dos de México. Navegaron por el estrecho de Yucatán, al amanecer del jueves ya se divisaba la Sierra de Guaniguanico y a las tres de la tarde pasaron frente a La Habana. En la noche se congregaron en la cubierta de popa, la Banda de Música de la Marina ofreció conocidas melodías de José White, luego los cinco barcos anclaron en el cayerío frente a Cárdenas para esperar el amanecer.

Cárdenas vibraba, se iluminaba con el sol radiante del 19 de mayo; en el muelle el Comité Central del Centenario de la Bandera y el pueblo ovacionaron a los patriotas que cien años después de la llegada de Narciso López, reeditaron la ruta e hicieron ondear nuevamente la bandera cubana. Esta acción patriótica también rendía tributo a José Martí en el 55 aniversario de su caída en Dos Ríos. Una vez más, los hermanos aztecas estuvieron junto a los cubanos,  esta vez en el Centenario de la Bandera Cubana.

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