Lanzaré una afirmación tal vez atrevida, pero asentada en resultados y consistencia. En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, la lucha será uno de los deportes, quizás, el que más preseas doradas aporte a la delegación.
La aseveración, aclaro, no está hipnotizada por al ánimo más fanatizado, sino en un buen número de logros, que invitan a confiar y mucho.
El más reciente se acuñó en los Estados Unidos, sede del Campeonato Panamericano de Luchas, donde nuestro país solo asistió y lo resalto, con solo 10 efectivos (tres chicas, dos libristas y cinco greguistas).
En predios norteños la cosecha fue de 9 medallas ante lo mejor del continente. A pocos meses del inicio de la lid centrocaribeña tamaña seguridad hace pensar en una cosecha espectacular.
Es cierto que al más alto nivel deportivo mantener la mejor forma es casi un asunto científico, sin embargo, los argumentos de esa disciplina pesan y de qué manera.
En suelo quisqueyano, el movimiento deportivo cubano necesitará de una eficiencia notable si aspira a desafiar a sus más enconados rivales. La lucha como siempre irá al seguro. ¿No lo cree?