Unos días después del excelente resultado de los tres pugilistas cubanos, en el cartel de la Asociación Mundial de Boxeo disputado en Palma de Mallorca, decido tocar el asunto con el ánimo más sosegado.
Ya sabemos que Arlen López, Saidel Horta y Alejandro Claro despacharon al argentino Leonel Eduardo Ávila, el venezolano Fernando José Toro y al colombiano Edinson Martínez, respectivamente.
Sus demostraciones volvieron a demostrar que cuentan con el calibre suficiente, para paso a paso y lo reitero, paso a paso, continuar labrándose un camino en tan exigente escenario.
En muchas ocasiones hemos escuchado decir con demostradas dosis de razón, que contamos con una buena cantera de boxeadores, a pesar de que en los últimos años un interesante número ha abandonado el país en busca de otras oportunidades y experiencias.
Aplaudo nuestra inserción a ese nivel. Los muchachos lo merecen, sin embargo, ¿es necesario que también la mayoría de ellos asuman compromisos en lides como Juegos Centrocaribeños y Panamericanos?
Estimo que no. Si atesoramos el suficiente talento ¿no sería ideal separar intereses? ¿Dejar a las figuras que se lo han ganado o sean de interés combatan solo en el contorno profesional?
Se les cuidaría más y los menos avezados tendrían en lides regionales y quizás mundiales, la oportunidad de crecer y representarnos.
Eso evitaría apatía y descontento e incluso alguna posible partida.
El tema da para mucho más. Mi intención ha sido solo darle una probadita de un tema polémico e interesante.