Guillén evocaba la extraordinaria obra de Federico García Lorca, su influencia decisiva en la poesía del siglo XX en lengua española y el impacto profundo que tuvo sobre generaciones de lectores y creadores. Pero, más allá de las resonancias literarias, rendía homenaje al símbolo antifascista que representaba Lorca: al hombre comprometido, al intelectual asesinado por el odio y la intolerancia, convertido desde entonces en emblema universal de la libertad y la dignidad humanas.
La admiración de Guillén por Lorca venía de mucho antes. Había leído tempranamente su poesía y encontró en ella una suerte de compañera de viaje para sus propias búsquedas expresivas. En algunos textos del autor cubano puede percibirse cierta huella lorquiana: un sentido del ritmo, la musicalidad intensa, la apelación a símbolos populares y la capacidad de fundir lo culto y lo tradicional en la misma respiración poética. Sin perder nunca su voz singular y profundamente arraigada en la cultura afrocubana y caribeña, Guillén dialogó con Lorca desde la admiración y desde la conciencia de pertenecer ambos a una tradición lírica abierta, mestiza y profundamente humana.
Los vínculos de Guillén con España fueron siempre sólidos y fecundos. Los diálogos entre los universos poéticos de Guillén y Lorca constituyen, además, una muestra del permanente intercambio entre dos culturas que se han nutrido mutuamente a lo largo del tiempo. Cuba y España aparecen en estas obras no como territorios cerrados, sino como espacios de encuentro en el que confluyen la memoria, la música popular, las tensiones sociales y las búsquedas espirituales. Que el próximo Coloquio y Festival Nicolás Guillén recuerde también a Lorca confirma la vigencia de un creador que mantuvo una relación entrañable con Cuba. No por gusto alguna vez dijo que, si se perdía, fueran a buscarlo a esta tierra.
Hoy, tanto Guillén como Lorca permanecen vivos en el imaginario contemporáneo. Sus versos continúan acompañando la sensibilidad de los lectores y alimentando el trabajo de numerosos poetas que encuentran en ellos una referencia ética y estética imprescindible. Ambos entendieron la poesía como un acto de belleza, pero también como una manera de asumir el mundo y de defensa frente a la injusticia.
La Fundación Nicolás Guillén celebrará los días 13 y 14 de mayo, en la Sala Villena de la Uneac, la XV edición del Coloquio y Festival Nicolás Guillén, dedicada a importantes aniversarios vinculados con la historia y la cultura: los 95 años de la publicación de Sóngoro Cosongo de Nicolás Guillén, el centenario del natalicio de Fidel Castro, los 90 años del asesinato de Federico García Lorca y del inicio de la Guerra Civil Española, así como los 65 años de la creación de la Uneac. Pese a las complejidades derivadas de la crisis energética que atraviesa Cuba, se decidió mantener la realización del evento como espacio de promoción del pensamiento, la literatura y las artes. La jornada inaugural incluirá palabras de bienvenida de Nicolás Hernández Guillén, presidente de la Fundación, además de una conferencia magistral del poeta y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, titulada Los compromisos humanos de la poesía, y una presentación especial del Coro Nacional de Cuba dirigido por Digna Guerra. Durante la cita se desarrollarán paneles y conferencias dedicados a la figura de Fidel Castro, la obra de Nicolás Guillén y la Guerra Civil Española, con la participación de investigadores, profesores y estudiantes de la Universidad de La Habana, así como de intelectuales como Denia García Ronda, Federico Severino, Norberto Codina, Jorge Domingo y Fabio Fernández. El Coloquio concluirá con una gala a cargo del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba.