Junto a las banderas cubanas, en cada desfile por el Primero de Mayo siempre desfilan banderas foráneas y es que a esta fiesta proletaria se unen personas de otras latitudes que sienten que así agradecen la solidaridad que caracteriza a los cubanos.
Uno de esos extranjeros es Marvin Rodríguez Moncada, un hondureño residente de urología que por primera vez acude al desfile en Camagüey.

Según nos cuenta dos razones fundamentales lo motivaron a madrugar junto a los agramontinos: la historia y la solidaridad.
«El primero de mayo, dice, es una fecha histórica para la luchas sociales. En esas fechas se reconocieron los derechos laborales, que es hablar de derechos humanos. Y nos alejamos de la explotación exacerbada que existía.
«En Honduras desfilamos también y lo hacemos en grupos sociales, en cooperativas y buscamos el bien común y el bienestar.
«Hoy es importante seguir exigiendo derechos porque ellos no se pueden negociar ni retroceder».
Muy cerca de Marvin, estaba Jorge Hernández Madruga, enfermero de profesión quien junto a otros profesionales del sector cumplió misión internacionalista en Jamaica.

Pero, como recuerda, esa Brigada Médica Cubana a inicios de marzo último tuvo que retornar a la Patria, pues el gobierno local determinó concluir la cooperación con el sistema sanitario de la mayor de las Antillas.
«A esa nación, detalló, acuden profesionales cubanos desde hace unos 50 años, y ahora debido a las nuevas agresiones de Estados Unidos varios pueblos latinos se han quedado sin nuestro apoyo asistencial.

«En el área en la que estaba había gran afluencia de pacientes, unas 70 diariamente, así que al irnos se vieron afectados».

Por eso Jorge acudió este primero de mayo. La plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte, para exigir el cese del bloqueo estadounidense y que se respete el derecho de este pueblo que «solo ha sabido ayudar a los demás».



