Honrando la máxima martiana: «Cuanto me amenaza a la Patria me pone a temblar; y solo gozo con lo que la honra y la asegura.», los jóvenes de Pinar del Río dieron un cierre festivo al desfile del Primero de Mayo por el Día Internacional de los Trabajadores y es que la multitudinaria concentración de esta mañana confirma que Cuba es un amor compartido por los miles que asistieron a la marcha.
Una madre amada que es mucho más que un espacio geográfico. La Patria es el médico que no se rinde ante la falta de medicamentos, el campesino que multiplica el esfuerzo ante el cambio climático; el innovador que vence a la obsolescencia tecnológica, la mujer que en la cocina disimula la poquedad para los suyos; cada adulto que sonríe y busca excusas, en medio de la congoja, para no acabar la inocencia de un niño.
Y fue esa entereza la que recorrió las calles de Pinar del Río, el pueblo que desde cualquier rincón batalla porque como país nos vaya mejor, ahí, se defiende a esta isla, cada día, con herramientas, arado, conocimiento y consagración.
El colorido y diversidad de la marcha son una evidencia de que los trabajadores son el ejército que sostiene a la nación, una fuerza indetenible que al juntarse se convierte en multitudinaria, son las manos con la habilidad y posibilidad de definir el futuro de Cuba desde la hombradía cotidiana.