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Sindicalismo sin fronteras

La creciente fragmentación del movimiento sindical en Colombia y la necesidad de articular esfuerzos a escala regional fueron ejes centrales de la conversación con Néstor Gaitán, representante del Sindicato de Trabajadores del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sentrasena), en el Centro de Convenciones Lázaro Peña, donde participa de la Pasantía Sindical auspiciada por la CTC.

Foto: Agustín Borrego Torres

En sus declaraciones a Trabajadores, Gaitán explicó que el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) es una institución pública dedicada a la formación técnica y tecnológica en sectores clave como la construcción, los textiles y otras áreas productivas. En correspondencia, su organización sindical agrupa tanto a instructores —nombre que reciben los docentes— como al personal administrativo.

Con alrededor de 700 afiliados y presencia en las principales ciudades colombianas, Sentrasena enfrenta un fenómeno que el entrevistado identifica como uno de los principales obstáculos para la efectividad gremial: la proliferación de sindicatos pequeños dentro de una misma entidad. “Cuando ingresé, existían unos siete sindicatos; hoy suman más de 20. Esa atomización, aunque se ampara en la libertad de asociación, termina debilitándonos”, señaló.

El dirigente insistió en que ni las mayores organizaciones sindicales del país rebasan los 4 mil afiliados, una cifra modesta si tomamos en cuenta que Colombia tiene, según el Banco Mundial, unos 40 millones de personas en edad laboral.

Ante ese escenario, reveló que se valora la creación de una federación que permita unificar demandas y fortalecer la capacidad de negociación.

La experiencia internacional ha sido clave en esa toma de conciencia de Gaitán, quien también estuvo vinculado a la Asociación Nacional de Técnicos Constructores. Sin duda, el contacto con otras realidades sindicales en América Latina ha desmontado algunas de sus percepciones previas. Mencionó, por ejemplo, la fortaleza del sindicato de la construcción en Panamá —con decenas de miles de afiliados— y las históricas conquistas alcanzadas por trabajadores argentinos del sector, como la jubilación anticipada, hoy erosionadas.

“Estos intercambios le abren a uno los ojos como latinoamericano”, afirmó.

Su propia trayectoria laboral ilustra las tensiones del mundo del trabajo en la región. Egresado del SENA como tecnólogo de la construcción, trabajó durante años bajo contratos temporales de seis meses, hasta que logró acceder a una plaza como empleado público, momento en el que se afilió al sindicato.

Foto: AFP

La Pasantía Sindical, organizada con el apoyo de la Federación Sindical Mundial, marcó además su primera experiencia internacional como dirigente. A partir de ahí, ha tejido vínculos con representantes de países como Uruguay, Brasil y República Dominicana, que ya se traducen en proyectos concretos, entre ellos un próximo encuentro regional de trabajadores de la construcción en Brasil.

Uno de los empeños más ambiciosos en gestación es la creación de una escuela latinoamericana y caribeña de formación sindical. “Increíblemente no existe una iniciativa de este tipo a nivel regional”, apuntó. El proyecto, que involucra a representantes de al menos diez países, avanza mediante comisiones encargadas de los aspectos jurídicos, académicos y financieros.

“No es un trabajo fácil, pero el reto es interesante”, dijo Gaitán, quien participa en la búsqueda de recursos para su concreción.

El dirigente insistió en que el fortalecimiento de las relaciones internacionales debe trascender el llamado “turismo sindical” y traducirse en acciones concretas que impulsen la integración regional. A su juicio, América Latina ha descuidado históricamente la unidad, lo que limita su capacidad de negociación frente a actores externos. En ese contexto, consideró que los sindicalistas están llamados a desempeñar un papel activo en la construcción de una mayor articulación económica y política en la región.

Sobre la situación política en su país, valoró como un hecho significativo la llegada al poder de Gustavo Petro, al frente de una opción distinta a la derecha tradicional. No obstante, advirtió sobre las presiones internas y externas que podrían intentar frenar la continuidad de ese proyecto político en el proceso electoral que tendrá lugar en mayo próximo.

Gaitán situó las tensiones electorales en un escenario regional marcado por tensiones geopolíticas crecientes, donde la presencia de nuevos actores económicos, como China, reconfigura las dinámicas tradicionales de influencia en América Latina.

“Por eso —concluyó— la tarea sigue siendo unirnos como latinoamericanos y caribeños. Con todas las riquezas que tenemos no hay por qué ser el patio trasero de nadie”.

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