Era una deuda de más de 30 años. Las dificultades que se lo impedían no desaparecían: las materias primas necesarias, los envases, la tecnología; pero los hombres y mujeres que allí laboran iban acumulando experiencia, por lo que confiaron en ellos mismos y como se prometieron, la UEB Fábrica de Queso La Vaquita sortearía cada problema y llegaría a ser Vanguardia Nacional otra vez.
Y así lo cumplieron y en este año, en medio de dificultades extremas provocadas por la carencia de combustible, la entidad agramontina perteneciente a la Empresa de Productos Lácteos acogió la bandera y apuestan por volverla a ondear.
El esfuerzo tras el premio
Aunque el estandarte se entregó en este mes de abril, los resultados del 2025 fueron los decisorios, un año, como reconoció Lester Buil Mandri, director de la UEB, «tan complejo como este.
«Tuvimos miles de problemas y ya el tema de los apagones nos estaban afectando, pero aún así logramos aportar más de 400 toneladas de alimentos al sector social, a los hospitales, a las escuelas para la merienda escolar. Ese es nuestro objeto social.
«También logramos más de 30 millones de pesos en utilidades y sostener toda la plantilla cubierta. Y obtuvimos unos 50 mil dólares gracias a las ventas en tiendas de divisas, lo que nos ayudó a garantizar materias primas».
Pero, como detalla Aracelis Limonta Duanis, secretaria del burósindical, «la condición de vanguardia y cada logro de la fábrica no esobra de un día es el resultado del esfuerzo mancomunado de todoslos trabajadores desde los de acopio, producción, el laboratorio,comercial, venta, economía, que mantiene al día las cuentas por cobrar y paga hasta del que cuida la entidad.
«Es un logro del colectivo, donde cada uno desde su área aportó y cumplió; y donde las ideas de los más experimentados se cohesionaron con las de los jóvenes para poder marchar como un reloj».
Alternativas
Para garantizar la producción élite de La Vaquita, el queso crema, tuvieron que modificar la fórmula, pero como reconoce
Yaima Recio Redonet, técnica de laboratorio y microbióloga, manteniendo la misma calidad.
«En una fábrica de alimentos, detalla la especialista, garantizar lainocuidad de los alimentos es vital para no afectar al cliente, por lo que aquí realizamos análisis pertinentes.
«Pero para cumplir a cabalidad con los parámetros también es necesario llevarlos a organismos rectores. Y con la carencia de combustibles eso se ha tornado complejo, por lo que apelamos a alternativas para llevar las muestras o cuando tenemos corrientes parecemos hormigas corriendo para sembrar los cultivos o emplear las incubadoras».
Pero como los déficit de energía suelen ser altos y la corriente casi nunca tiene horario, los trabajadores de la factoría agramontina, dividieron las brigadas para cubrir todas las horas del día y estar listos para cuando llegara la electricidad y trabajar a la hora que sea.
Ahora, como explica el director Buil Mandri, la meta es alta. «No queremos perder la bandera, por lo que el plan para este año es superior y para garantizarlo estamos empleando triciclos eléctricos hasta para buscar la leche.
«También estamos haciendo ajustes para trabajar con fuel oil además. Lo que sí tenemos claro es que hay que trabajar y seguir cumpliendo».