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Vencedores de la adversidad

La mamá de Gipsy Báez Barreiros agradece que su hija fue diagnosticada con hipotiroidismo congénito en 1997 y ha tenido una existencia normal. Foto: Cortesía de la familia de Gipsy Báez Barreiros

El parto fue gemelar. Una de las niñas nació sana, a la otra se le detectó hipotiroidismo congénito, una enfermedad que provoca re­traso mental severo e irreversible y serios trastornos en el desarro­llo. Pero la pequeña no sufriría ese terrible destino. La existencia en Cuba de un Programa Nacional de detección neonatal de la enfer­medad, acompañado de un trata­miento que abarca hasta la adul­tez, permitieron que la paciente Gipsy Báez Barreiros, de 27 años, tuviera una existencia normal, es­tudiara logopedia y defectología y aplicara sus conocimientos en los niños.

 

Detección precoz y el seguimiento

Dicho programa es líder de los pesquisajes neonatales del país, al que se le han agregado otros que en total diagnostican a tiem­po seis enfermedades. Su funda­dor es el profesor Ricardo Güell González, quien lo probó primero en la capital y desde 1987 fue im­plementado en todas las provin­cias por lo que pronto cumplirá 40 años.

La sección de Endopediatría, perteneciente al Instituto de En­docrinología, es el centro rector nacional y atiende además Ar­temisa, Mayabeque y La Haba­na. De seis enfermedades, allí se atienden: el hipotiroidismo y la hiperplasia suprarrenal congéni­ta y de las demás se ocupan en el área de genética.

Vale agregar que junto al hi­potiroidismo y la hiperplasia su­prarrenal también se atienden otros problemas endocrinos de la infancia. Para detectar la prime­ra, en el área de salud se realiza la llamada prueba del talón en todos los recién nacidos al quinto día del nacimiento. El Centro de Inmunoensayo es el encargado de los análisis de laboratorio e im­plementó un método específico para el diagnóstico, lo cual resul­ta un logro de la ciencia cubana: el UMELISA TSH, y distribuye reactivos para todas las provin­cias. La sección de Endopediatría se ocupa de la clínica y del tra­tamiento. Pese a las dificultades económicas este programa siem­pre ha tenido prioridad.

La doctora Cecilia expresa que varias pacientes ya tienen una descendencia sana. Foto: Alina Martínez Triay

La doctora Cecilia Pérez Ge­sen, que tiene a su cargo las con­sultas de hipotiroidismo, explica que estas se organizan por gru­pos de edades. En el primer año de vida la frecuencia de atención del niño o niña (más común en las niñas) es mensual; cuando cum­ple los tres, son reevaluadas y se determina si la causa de la en­fermedad es permanente, de ser así el seguimiento es hasta los 20 años y después pasa a la consulta de adultos; si es transitoria se les retira el tratamiento y se realiza el control cada seis meses.

Generalmente, la afección está originada en defectos de la embriología del tiroides en un80 % o enzimáticos. La terapéu­tica consiste en la sustitución de la función del tiroides con levoti-roxina sódica que es la hormona T4, en forma de tabletas. Inicial­mente se indican dosis altas, lo re­comendado para que esa función se recupere rápido, y van dismi­nuyendo con el avance de la edad.

El objetivo de los estudios clí­nicos consiste en comprobar si el paciente va creciendo bien, cómo marcha su neurodesarrollo. Pue­den presentar problemas oftal­mológicos, auditivos u otros y se les van dando solución, además hacemos un control hormonal y si aparece un desajuste se actúa inmediatamente para resolverlo, precisa.

Finalmente subraya que han logrado mantener el potencial neurocognitivo de los pacientes y un excelente crecimiento, así como una buena calidad de vida. Ambos sexos pueden lograr la fer­tilidad con alta probabilidad de descendencia sana mediante con­sultas de planificación familiar y de seguimiento, y de ocurrir esa feliz noticia, las muchachas son remitidas a la consulta de tiroides y embarazo del Instituto de Endo­crinología.

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