La delegación venezolana destaca entre las más numerosas de la Pasantía Sindical Internacional que, organizada por la Central de Trabajadores de Cuba, sesiona hasta el 28 de abril en el Centro de Convenciones Lázaro Peña, en La Habana.
Son 24 dirigentes sindicales provenientes de diversos estados de la nación sudamericana. Todos pertenecen a la Federación de Trabajadores Universitarios, afiliada a la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST), organización fundada en 2011 al calor del proceso político impulsado por el líder bolivariano Hugo Chávez.
La pasantía reúne a representantes de varios países de América Latina y el mundo, con el propósito de intercambiar experiencias sobre el papel del movimiento sindical en el actual escenario internacional, la defensa de los derechos laborales y la articulación de estrategias frente a los impactos de la crisis económica global.
Solidaridad y memoria compartida
Para Marily Rodríguez, integrante de la delegación, su presencia en este espacio trasciende lo académico: “Agradecemos a la CTC la invitación, aquí podemos compartir saberes, enriquecer nuestros conocimientos, y nos lleva a recordar al líder sindical Jacobo Torres (1963-2015), compatriota hermano que fue amigo de la CTC y siempre tuvo a Cuba muy cerca”.
En exclusiva con Trabajadores, Rodríguez subrayó el carácter político y solidario de la visita: “Hemos venido para darle un apoyo contundente a la hermana República de Cuba en este contexto de atropello e injerencia del gobierno estadounidense contra los pueblos de Latinoamérica y del Caribe”.
Impacto de sanciones en clase trabajadora
Sobre la actual situación de los trabajadores en la República Bolivariana, el también miembro de la delegación, Eleazar Rangel, explicó que las sanciones internacionales han impactado directamente en el nivel adquisitivo y las condiciones de vida.: “En el 2015, cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró a Venezuela ‘amenaza inusual y extraordinaria’, comenzaron a aplicarse sanciones que golpearon con fuerza a nuestra economía e impactaron de manera particular en los salarios”.
Según detalló, el salario mínimo ha sufrido una fuerte depreciación, frente a lo cual el Estado instituyó mecanismos de compensación mediante bonificaciones y programas sociales. Reconoció que hoy tienen grandes expectativas de recuperación económica a partir de las acciones diplomáticas del gobierno provisional y las recientes negociaciones internacionales que han permitido el acceso a financiamiento para sectores públicos estratégicos como salud y educación.
“Es tiempo de que nos dejen ser —afirmó—, de que se levanten las sanciones no solo contra Venezuela, sino contra todos los pueblos que luchan por su soberanía”.
Abrazo que atraviesa generaciones
La dimensión humana y afectiva del vínculo entre Cuba y Venezuela emergió con fuerza en las palabras de Verónica Alexandra Seijas, representante de los trabajadores universitarios: “Estamos orgullosos de traer un abrazo solidario antiimperialista al pueblo cubano. Esperamos llevarnos un morral lleno de impresiones, de amor y de compromiso”.
Recordó historias que le tocan muy de cerca: “Tengo familiares que estudiaron medicina aquí. Esa solidaridad que siempre hemos recibido de Cuba me conmueve profundamente”.
Sobre la compleja coyuntura política que vive su país, Seijas describió un escenario de alta tensión tras los acontecimientos del 3 de enero del 2026: “Ese día confirmamos que debíamos estar preparados. Cuando el pueblo supo lo sucedido, salió a la calle a defender su tierra. No fue una acción quirúrgica como sostienen algunos; hubo enfrentamientos y caídos, entre ellos hermanos cubanos”.
A su juicio, ese momento marcó un punto de inflexión: “Hoy sabemos que estamos listos para la lucha. Si alguien intenta poner un pie en nuestra tierra, encontrará un pueblo dispuesto a defenderla. Y vale recordar lo que dice mi comandante Diosdado Cabello: ¡Rondón no ha peleado aún!”.
La frase remite a la batalla de Las Queseras del Medio, que tuvo lugar el 2 de abril de 1819, a la orilla del río Arauca, y devino referente de la gesta independentista encabezada por Simón Bolívar pues las fuerzas patriotas iban perdiendo hasta que El Libertador advirtió que uno de sus más valiosos jefes, el coronel José Antonio Rondón, aún no había entrado en acción.
“¡Coronel, Rondón no ha peleado!”, exclamó el Libertador.
No era un reproche, sino la certeza de que aún quedaba la carta decisiva. Acto seguido, Rondón encabezó una carga de lanceros que cambió el rumbo de la acción militar. Hoy la frase cobra nuevo sentido en labios de quienes, como estos sindicalistas venezolanos, insisten en que, frente a las adversidades, todavía queda mucho por hacer y que la historia no ha librado aún su ultima batalla.