Los agujereados zapatos blancos de Nemesia Rodríguez o el uniforme con el impacto de balas del joven Eduardo García Delgado que escribiera con sangre el nombre de Fidel, siguen impresionando en el discurso del Museo Memorial Playa Girón.
A 65 años de una victoria trascendida como la primera gran derrota militar de Estados Unidos en América, su antes y después, habitan en la institución que justo este 19 de abril cumple 50 años de fundada.
Donde hoy funciona el histórico sitio hubo en 1959 un albergue de los constructores de la villa turística, actual hotel Playa Girón. El montaje de una exposición de fotos en 1964 resultó antecedente primero del surgimiento como museo en 1976.
El inmueble, asentado en un área total de 4 mil 600 metros cuadrados, recibió una decenio atrás un proceso de modernización que concedió beneficios al montaje, a la exhibición, y a la comunicación y recepción de lo que se cuenta.
Desde entonces, el discurso museográfico abarca una panorámica de la ubicación geográfica de la Ciénaga de Zapata, la flora, la fauna, las denominaciones ambientales, la situación de la zona antes de la Revolución, las transformaciones que aquí y en toda Cuba sucedieron a 1959, la Campaña de Alfabetización, los primeros sabotajes, pasando por el plan ideado para agredir al país, el bombardeo del 15 de abril de 1961 y termina esa sala con la proclamación del carácter Socialista de la Revolución.
A la entrada de la institución, conmueve la tarja con los nombres de los mártires, el avión Sea Fury, de fabricación británica, un tanque T 34 y un cañón autopropulsado SAU 100, usado por Fidel para impactar el buque estadounidense Houston.
En las áreas exteriores están, además, un tanque M-41 ligero Walker Bulldog, un camión comando blindado que transportó al Batallón 4 hasta San Blas, una lancha con motor fuera de borda para desembarco de tropas, el ancla del buque de transporte Houston y los restos de un avión B-26 derribado por el aviador cubano Alberto Fernández Armas.
Luego, en el vestíbulo, dos fotos gigantes del eterno Comandante en Jefe , una llamando a la lucha, y la otra bajándose del tanque de la victoria, para dar paso a la segunda sala interior que de forma cronológica narra los tres días de combate.
Un elemento distintivo del centro es la novedad con la que se presenta el poema de Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, Elegía de los zapaticos blancos, cuyos versos están distribuidos por todas las locaciones.
La directora Dulce María Limonta del Pozo, asegura que el centro atesora más de mil 500 piezas con un grado bueno de conservación, de ellas 207 expuestas en las cuatro salas permanentes, la mayoría relacionadas con los mártires, como documentos, fotografías, mapas, condecoraciones y reconocimientos, armamentos, vestuarios y numerosas pertenencias de los caídos.
Recordó que Fidel Castro Ruz, principal artífice de la victoria, visitó dos veces el sitio. Durante la inauguración del museo en 1976; luego en el año 1996 volvió a recorrer sus salas, junto al norteamericano Dan Rather, periodista y presentador de noticias de CBS Evening News. En 2001, al celebrarse la Conferencia Internacional Girón 40 años después, caminó por los exteriores, cerca del museo.
Hojear el libro donde cientos de firmas hablan de que se estuvo allí, revela la asidua presencia de numerosas personalidades, como la de José Ramón Fernández. También la foto de la última visita del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque a Matanzas, el 30 de julio del 2008, acompañado de Alexis Leyva Machado (Kcho).
Según Limonta del Pozo, desde su fundación a la fecha, el museo ha sido visitado por más de 2 millones 297 mil 607 visitantes, lo que lo posiciona como una de las instituciones culturales de mayor impacto en nuestro país al mostrar la historia mediante una museografía que incluye las nuevas tecnologías.
Basta con visitar este museo, para entender la epopeya y cuánta significación tiene la victoria de abril de 1961.De esa épica, la institución seguirá siendo fiel guardián.