Cuando sentimos que el corazón experimenta un aumento brusco de sus latidos, un palpitar irregular o la sensación de que el órgano se detiene, significa que el corazón está perdiendo su ritmo normal, está sufriendo una arritmia.
No basta con preocuparse, sino lo fundamental es ocuparse, acudir al especialista quien determinará si requiere tratamiento, ya que algunas son pasajeras e inofensivas mientras que otras necesitan ser vigiladas. Sucede además, que de algunas el paciente se entera con el electrocardiograma, o sea, transcurren de forma asintomática.
¿Cuándo estamos en presencia de taquicardia o de bradicardia?
Cuando la frecuencia cardiaca supera los cien latidos por minuto, estamos en presencia de una taquicardia, la cifra normal es entre cien y sesenta. En el caso de la bradicardia se produce cuando los latidos son menores de 60 y se considera ritmo lento del corazón.
¿Hay taquicardias o bradicardias que no constituyen enfermedad?
Sí, el corazón del recién nacido y del lactante, por ejemplo, laten más rápido y es normal.
El corazón entrenado de un deportista en el periodo de reposo puede presentar un ritmo más lento que el del resto de la población.
También la taquicardia puede surgir al hacer ejercicios físicos, si la persona está ansiosa o ha tenido un susto o experimentado una emoción fuerte, lo que desaparece cuando cesa la causa.
A veces las provocan medicamentos que se están consumiendo para tratar otros males.
¿ Y a qué enfermedades pueden estar asociadas?
Están las causas cardiacas como la enfermedad arterial coronaria, ataques cardiacos previos, valvulopatías o sea afecciones de las válvulas del corazón que alteran el flujo sanguíneo y pueden sobrecargar determinadas cámaras cardíacas; las miocardiopatías que afectan al músculo cardíaco, debilitándolo o engrosándolo; lías, insuficiencias cardiacas y las enfermedades cardiacas congénitas.
Afecciones como la anemia y el hipertiroidismo pueden provocarlas. También la apnea obstructiva del sueño que ocasiona pausas en la respiración durante el sueño y dar lugar a latidos cardiacos irregulares; el desequilibrio electrolítico de sustancias como el potasio, sodio, calcio y magnesio que si tienen niveles muy bajos pueden interferir con las señales del corazón; algunos medicamentos, el consumo excesivo de alcohol, entre otros factores.
Conocí a una paciente que le pusieron un aparato para monitorear el ritmo del corazón durante todo el día
Se trata de un registro electrocardiográfico de larga duración llamado Holter, que es un electrocardiograma ambulatorio, el cual va registrando el comportamiento del corazón mediante unos electrodos sujetos al pecho del paciente, que se disimulan bajo la ropa, para que pueda realizar sus actividades habituales durante 24 horas. Después la grabación de lo ocurrido en ese tiempo es interpretada por el especialista.
¿Cómo se tratan estos trastornos?
En dependencia de su complejidad pueden requerir medicamentos o cirugía. Se emplean también marcapasos.
¿Consejos?
No dejarse llevar por las recomendaciones de fármacos que consuman otras personas que tengan un padecimiento similar porque el mismo problema no se presenta igual en todos los pacientes.
Es el especialista el único facultado para indicar el tratamiento, el paciente debe ser disciplinado y acudir a todas las consultas por si hace falta rectificar la dosis del medicamento o chequear el marcapasos si le fue implantado.