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Comunicación efectiva, golpeteo constante

En esta primera jornada del V Coloquio Internacional Patria se desarrollaron varios talleres y paneles, entre ellos “Hegemonía cultural y poder digital” un espacio para dialogar sobre comunicación efectiva

 

La Habana volvió a ser escenario de pensamiento colectivo. En el V Coloquio Internacional Patria, el panel “Hegemonía cultural y poder digital” reunió a cuatro voces latinoamericanas —María Alina Duarte (México), Pedro Santander (Chile), Renato Rovai (Brasil) y Fernanda Ruiz (Argentina)— que trazaron un mapa de urgencias y aprendizajes sobre la comunicación como campo de disputa en el siglo XXI.

 

Foto: Yamila Causse

 

Durante la presentación, la mexicana María Alina Duarte con gratitud y firmeza, abrió el panel con agradecimientos para Patria y la Revolución, las cuales no fueron solo palabras, sino compromisos históricos. Duarte situó la comunicación como un asunto de Estado, no como técnica aislada, y advirtió que el objetivo estratégico sigue siendo derrotar al imperialismo. Su intervención colocó a Cuba como faro y a la comunicación como herramienta emancipatoria que debe sostener proyectos colectivos.

El académico chileno Pedro Santander  introdujo la triada doctrinaria de la batalla comunicacional: comunicadores, medios y discursos. En su presentación explicó que la efectividad depende de la precisión: saber qué decir, cuándo y cómo. Ejemplificó con la estrategia iraní en 2026, que transformó su lógica comunicacional en tiempos de guerra, recurriendo incluso al hip hop y la inteligencia artificial como estética de resistencia.

 

Foto: Carlos Vanega

 

Allí se desplegaron los comunicadores rostro (como el profesor Marandi y Ebrahim Zolfaqhari) y los comunicadores cuenta (embajadas convertidas en unidades de combate comunicacional ad hoc). La guerra interpretativa se libró también en el terreno de los memes, mostrando que el contrataque comunicacional es un asunto de forma, plataforma y puntería. Santander recordó la enseñanza del Che: “lo esencial es no dejarse destruir”… “el golpeteo debe ser constante”, manifestó.

Por su parte, Renato Rovai de Brasil llevó la reflexión al terreno gramsciano. Recordó que la hegemonía se construye en el consenso colectivo mediado culturalmente, y que hoy las plataformas digitales son los nuevos mediadores. La disputa política ya no se juega solo en el contenido, sino en la circulación: quién escucha, quién ve, quién decide qué se vuelve visible.

Su análisis puso en evidencia el cambio estructural que desplaza a los editores tradicionales y coloca a las Big Tech como árbitros de la visibilidad, con capacidad de moldear imaginarios colectivos. La crítica fue clara: dejar de pensar únicamente en contenido y asumir que la batalla se libra en la distribución.

Fernanda Ruiz, de Argentina analizó la arquitectura comunicacional detrás del ascenso de Javier Milei. Señaló cómo miles de cuentas digitales y medios alineados construyeron una narrativa de despolitización: la política como “mala palabra”, asociada únicamente a corrupción y desgaste.

 

Foto: Carlos Vanega

 

Recordó episodios concretos, como la foto del cumpleaños presidencial durante la pandemia, que simbolizó la pérdida de interlocución con el pueblo. Ese gesto condensó dolor social y se transformó en rechazo político. Su crítica apuntó a los errores del peronismo: ausencia de estrategia comunicacional y desconexión con la ciudadanía, lo que abrió espacio a una ofensiva cultural y digital de gran escala.

El panel mostró que, aunque cada país vive su propia coyuntura, las lecciones se entrelazan. La triada de Santander dialoga con la advertencia de Rovai: sin comunicadores, medios y discursos articulados, la circulación queda en manos de las plataformas. La experiencia argentina relatada por Ruiz confirma lo que Duarte señaló al inicio: la comunicación es un asunto de Estado, y su ausencia puede costar legitimidad política.

Los expedientes y datos aportados —desde la velocidad iraní hasta la despolitización argentina— revelan que la batalla cultural no se libra solo en contenidos, sino en la capacidad de sostener interlocución, construir consenso y golpear de manera constante y precisa.

 

Foto: Yamila Causse

 

El V Coloquio Patria dejó claro que la comunicación es hoy un arma estratégica, capaz de definir victorias y derrotas. La hegemonía cultural se disputa en un entorno dominado por plataformas digitales, donde la velocidad, la frecuencia y la puntería son tan decisivas como la calidad del mensaje. El desafío es articular comunicadores, medios y discursos para sostener proyectos emancipatorios y recuperar la interlocución con los pueblos.

En Patria, las voces latinoamericanas coincidieron: sin comunicación consciente y organizada, no hay horizonte político posible. La lección iraní y la advertencia del Che resuenan: el golpeteo debe ser constante.

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