Parece que los actuales vendedores de los agromercados están inspirados en la antigüedad, porque la col, que es oriunda de las regiones mediterráneas de Europa era cotizada por los pueblos situados más al norte a precio de oro.
Pero precio aparte, la col, como tantos otros alimentos, fue traída al continente americano por los conquistadores españoles.
Menos mal que popularmente se le llama col, porque la ciencia la nombró Brassica oleracea y pertenece a la familia de las Brasicáceas.
Es muy nutritiva y de ello dan fe los siguientes datos del contenido de una taza de col picadita:
- Energía…………………………..24 kcal
- Proteína vegetal………………..1,3 g
- Hidratos de carbono (total) ……5,4 g
- Fibra………………………………0,8 g
- Vitamina A……………………….5mg
- Vitamina E……………………….1,67 mg
- Ácido fólico……………………….24mg
- Vitamina C………………………..47mg
- Calcio……………………………..49mg
- Fósforo……………………………29mg
- Hierro……………………………0,40mg
- Potasio…………………………..233mg
La col resulta eficaz para activar el movimiento intestinal y por tanto combate el estreñimiento por su contenido de fibra.
Se reportan otros beneficios de la col para la salud entre ellos mejora la visión, favorece el desarrollo cerebral y la salud ósea, una tensión arterial adecuada, entre otras bondades.
Si bien las hojas exteriores no son tan tiernas como las interiores, no es conveniente desecharlas porque contienen más vitamina A, hierro y calcio, aunque sí es necesario eliminarlas si están marchitas, amarillas o picadas de insectos.
Para consumir la col debe desprenderse hoja por hoja y lavarlas con abundante agua. Es mejor comerla cruda porque conserva mejor los nutrientes, si se va a ingerir cocinada, lo correcto es con poca agua, adicionar la col cuando el agua esté hirviendo a y cocinarla destapada alrededor de 5 minutos. Lo mejor es cocinarla al vapor.
Como este vegetal es rico en vitaminas y minerales fundamentales para regular las funciones del organismo, debe incluirse en la dieta de la familia.