Hoy nos toma de la mano un contexto marcado por tiranteces. Entre el marcharse o permanecer aquí, entre la evocación que intenta preservar casi sin éxito algunas de las mejores esencias humanas. Entre el dolor de claudicar ante una ruina dolorosa que a nivel social nos distancia y nos hunde: la ausencia de valores.
Tal vez este tema pueda ser subestimado ante el vendaval de problemas que nos abofetean a diario, sin embargo, sin querer sonar pesimista le recuerdo que la falta de valores, puede llevar a tensiones sociales y económicas que generan desconfianza y resentimiento, sin olvidar que consiguen incrementar la violencia y los conflictos por la falta de empatía.
En el caso de los modelos de liderazgos a seguir, la falta de respeto e integridad influyen negativamente en el comportamiento de la ciudadanía, lo que genera una pérdida de cohesión, que dificultará la colaboración y el trabajo en conjunto.
También las relaciones interpersonales sufren, pues pasan a ser más superficiales y conflictivas, y afectan la calidad de vida.
¿No ha palpado usted, o mejor dicho, no ha sufrido estrés, ansiedad o problemas de salud mental en los últimos tiempos?
Sí, ya sé que nuestra realidad es estremecedora y conspira para dañarnos, pero ¿no es también porque cada vez estamos más aislados y desconectados unos de otros? Sí, no lo dude, la ausencia de valores es capaz de generar problemas psicológicos.
Seguramente en medio de este diluvio de faltas morales hemos apreciado cómo niños y jóvenes reproducen patrones en los que ignorar cortesías y el bien más honesto son el pan de cada día. Tales estándares perpetúan un ciclo negativo, que podría ser mucho peor en el futuro.
Amigo o amiga, la pérdida de valores y educación alcanzan efectos devastadores. No lo neguemos, algunos se han enraizado a placer en nuestra sociedad. Le reitero, no quisiera que me tomaran por tremendista, mas ¿debemos seguir siendo víctimas de este peligroso entorno y el destino que nos traza?
En lo personal me niego a obedecerlos. Es cierto que los culpables pueden ser muchos e inalcanzables para nosotros. Aun así, nos urge encontrar soluciones que nos permitan respirar y sobrevivir con un poco más de paz. ¿No cree que lo merecemos?