Este 7 de abril, desde el Parque Maceo, en la ciudad de Las Tunas, una representación de mujeres tuneras recordó el cumpleaños 96 de Vilma Espín Guillois, combatiente de la clandestinidad y la Sierra, y con su legado como brújula denunciaron el impacto del genocida bloqueo norteamericano en la vida de las féminas cubanas.
La celebración, presidida por las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia, fue un acto de continuidad revolucionaria frente a las persistentes y ahora recrudecidas medidas de Estados Unidos contra el pueblo rebelde, portador de una historia que testifica los sentimientos de amor a la paz y la disposición imperecedera de luchar hasta las últimas consecuencias contra quienes pretendan arrebatarle su soberanía.
Frente al Busto de las Madres, ubicado en la céntrica plaza citadina, y en la improvisada tribuna se levantaron las voces convocadas por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y el ejemplo de Vilma, su eterna presidenta, para denunciar los daños de la hostilidad imperial al normal desarrollo de la infancia, la juventud y las familias en general.
Las oradoras relataron, desde el corazón golpeado por la ignominia imperial, las afectaciones que genera el recrudecido cerco al normal desenvolvimiento de las familias, y cómo las mujeres crean y respaldan la definición del invencible Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz cuando sentenció que ellas son una revolución dentro de la Revolución.
También patentizaron que dedican las acciones de resistencia en los centros de trabajo, en las comunidades, en los hogares al centenario del nacimiento del Líder Histórico de la Revolución, a quien agradecen sus enseñanzas y su fe infinita en la victoria.
La joven, Daiyana Turruelles Lores dio lectura a la Declaración Oficial de las Mujeres Cubanas ante el Bloqueo, emitida por la FMC, cuyo texto resalta: “No venimos a pedir indulgencias ni a suavizar palabras. Venimos a denunciar un crimen sostenido durante más de seis décadas, un cerco que pretende asfixiar a nuestro pueblo y que golpea con especial dureza a quienes sostenemos la vida. El bloqueo no es una política: es una agresión. Y nosotras lo enfrentamos todos los días.”
“Es contradictorio y doloroso pensar que, mientras mi corazón se llena de sueños por la hija pequeña que tengo, manos ajenas intenten cercarle los caminos. El bloqueo no son solo cifras en un informe, para una madre el bloqueo tiene rostro de carencias. Es la preocupación por el medicamento que falta, por los nutrientes necesarios que se encarecen o por la tecnología médica que se nos niega sistemáticamente solo por el hecho de ser cubanos.”
Así lo expresó otra joven, Dianelis Tejeda Salina, en una denuncia que trasciende su ámbito personal e irrumpe con fuerza en el seno familiar de las madres cubanas, que enfrentan con heroísmo los desafíos de la guerra económica, comercial y financiera que se nos impone desde el Norte brutal.
En las conclusiones, Yudith Acosta García, secretaria general de la FMC en este territorio del oriente cubano, declaró: “Para nosotras, el bloqueo es también una forma de violencia de género, pues recae con especial crudeza sobre todas las mujeres: embarazadas, madres, ancianas y niñas. Por eso desde nuestras comunidades, centros de trabajo y organizaciones de base reiteramos el llamado a la solidaridad internacional y reafirmamos nuestro compromiso con la Revolución y la defensa del derecho a vivir sin castigo económico.”
Acosta García sentenció: “Nuestra lucha no es solo por recursos, es por el derecho irrenunciable a decidir nuestro propio destino. Ser mujer en Cuba significa heredar la estirpe de las mambisas y las combatientes de la Sierra; significa entender que la dignidad no tiene precio y que la libertad se defiende con el trabajo diario, con la ética y el amor a la Patria.”