Pinar del Río.— En octubre del 2025, bastaron unas horas para reducir a cenizas la planta de procesamiento de la langosta en la Empresa Pesquera Industrial La Coloma (Epicol) Gerardo Medina Cardentey, en Pinar del Río.
A poco más de cinco meses del siniestro, Yordan Nogueria Tapia, director de la entidad asevera: “Ya asimilamos el problema, tenemos las variantes para seguir trabajando, recuperar la industria, mantener los niveles productivos y la fuerza laboral activa”.
No permitieron que el dolor les paralizara, la reconstrucción está en marcha: “Nos encontramos en la tercera fase, que es la contratación con los proveedores de los suministros y definir el financiamiento que respalde esas operaciones”; inicialmente se valoró que serían sus ingresos los que cubrirían los gastos; la realidad demostró que se postergaría mucho.
“Con el esquema actual, la empresa recibe el 20 % de las ventas en divisas que realiza, a ese ritmo, no sale para la campaña 2027, porque son montos elevados, pero varios clientes han mostrado su disposición para financiar las inversiones, y después con las producciones lo amortizaríamos”, precisa Nogueira.
Las compras a ejecutar incluyen los paneles para paredes y techos, mobiliario de acero inoxidable, equipamiento, el material para el piso que es de una resina especial, sistema de refrigeración y pizarras eléctricas…
Sin detenerse
En los meses de enero y febrero superaron los planes en las capturas de langosta y cobo. “Nos da mucha satisfacción, tenemos que seguir trabajando en las otras especies; en el primer trimestre del año dimos mantenimiento a los barcos de la flota bonitera”, explica Nogueira y añade que los bonitos no tienen mucha manifestación en esa época del año; de ahora en adelante, con la veda del crustáceo, dedicarán a esa actividad el combustible.
Destaca que reciben alrededor del 20 % de la demanda real de carburantes, lo que limita la salida al mar de las embarcaciones, aunque de las tres mipymes con que tienen encadenamientos ya una les entregó combustible, y otras dos trabajan en los mecanismos para importarlos. El incremento del precio del mismo modificó el contrato inicial de un kilogramo de captura por litro, a tres por uno, pese a ello, asegura que sigue siendo rentable.
La producción industrial decayó en las especies de escamas y bonito, pero alcanzaron los volúmenes previstos con surtidos alternativos de encurtidos de vegetales, “aprovechamos la campaña de frío y trabajamos con col, tomate, calabaza, pepino; hemos caminado toda la provincia y un poco más”, afirma Nogueira.
Esa iniciativa les permitió preservar el vínculo de los trabajadores, aunque no todos se interesaron en incorporarse a la planta de procesamiento de pescado con el nuevo formato. Acota Nogueira que quienes laboraban en el área destruida tienen con la entidad un contrato cíclico, para el período de captura de la langosta -de julio a febrero-; los incorporados, siguen en activo, a pesar de que comenzó la veda; precisa que el salario promedio tuvo un incremento de 2 mil 600 pesos, llegando a 9 mil 200.
Día del Trabajador de la Pesca
Para el venidero 8 de abril, Día del Trabajador de la Industria Pesquera, ellos tienen sobradas razones para festejar la fecha, reconocer individual y colectivamente a quienes más aportan, señala Yamilé Cabrera García, secretaria del buró sindical extraterritorial de Epicol; y es que ha sido un año marcado por el esfuerzo.
El empeño no decaerá, cada salida al mar que retorne con los volúmenes de captura previstos acorta el camino a la recuperación, mientras los que están en tierra reinventan sus rutinas productivas, la laboriosidad no pide permiso para hacer.